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En esta sección comentaremos los filmes proyectados en la Filmoteca de la Generalitat Valenciana que difícilmente podríamos contemplar fuera de su ámbito. Son las joyas de la programación, películas raras o inencontrables, que van siendo recuperadas por los restauradores y que perviven gracias a los esfuerzos de las cinematecas, que sólo con esos rescates justificarían más que sobradamente su existencia. APUNTES
SOBRE BRESSON Por
Antonia
del Rey Reguillo
El
maestro Bresson gusta de adaptar las obras de grandes escritores. Sobre ellas ha
redactado los guiones que están detrás de películas como Mouchette, 1967, surgida a partir de una novela de Georges Bernanos,
que él ha conseguido traducir en imágenes con una gran carga de realismo lírico.
Como El dinero (L’argent,
1983), último de sus títulos, basado en un cuento de León Tolstoi. Con él
logra uno de sus trabajos más redondos, acumulando un material narrativo muy
denso que sabe organizar hábilmente a partir de eficaces elipsis. En
otros casos, es el director el que escribe sus propias historias. La de Pickpocket,
1959, es la del joven ladrón dispuesto a dejarse instruir por la pericia de un
carterista profesional. Su protagonista viene a ser la antítesis de otro
trabajo anterior del realizador, Un
condenado a muerte se ha escapado (Un
condamné à mort s’est echappé, 1956), que no se ha proyectado en esta
retrospectiva. Todos
estos trabajos muestran cómo el estilo de Bresson ha ido evolucionando hacia
una poética que ya era perceptible en su primer filme, Los ángeles del pecado (Les
anges du peché, 1943), y que se caracteriza por la precisión de unos
encuadres sumamente ajustados y la fluidez rítmica, basada en secuencias
usualmente cortas y articuladas por encadenados. A ello se añade la
utilización de los objetos como elementos poéticos al servicio de un fin
principal: captar lo real tal cual es, sin modificaciones. Este objetivo es el
que parece alcanzar en El proceso de Juana
de Arco (Le procès de Jeanne d’Arc,
1961), considerada por muchos la quintaesencia del estilo bressoniano. Sin
embargo, no siempre usa la misma fórmula, como sucede con Lancelot du Lac, 1973, cuyas estilizadas imágenes, organizadas en
una estructura de inspiración musical, alcanzan una sorprendente belleza. Así,
con cada película, el director ha ido añadiendo un nuevo nivel a su obra,
hasta lograr un edificio cinematográfico caracterizado por la singularidad y la
autoafirmación estética.
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