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Como
todos los meses, una vez más os invitamos a mandarnos vuestra
correspondencia, bien con comentarios de películas, bien con
sugerencias o para preguntar aquel dato que hasta hoy no os habíais
atrevido a preguntar a nadie. Os contestarán Mr. Arkadin y el Señor
Kaplan, dos perfectos caballeros.
Genoveva
Rivera
¿Estas
de broma? ¿Que Vidocq es
sensacional? Nada de eso, es una “peli” tramposa como ella solita.
Parece una feria (por lo mareante) con tanto efecto especial. No hay
siquiera un guioncito que echarse a mano. Algunos dicen (o la defendéis
diciendo) que es un tebeo (o, más bien, un serial), pero hay tebeos
“buenos” y “malos” y este es malo a conciencia (al igual que sería
el serial). Con películas como ésta no se va a ninguna parte y menos a
doblegar al cine de Hollywood. Entiendo que pueda haber una película-tebeo
de aventuras imposibles (y las hay estupendas), pero eso debe matizarse
desde una lógica narrativa. Algo de lo que carece esta “peli”.
Piensa en ese dislate del soplador de vidrio -que luego resulta ser
quien es- viendo la “muerte” de Vidocq. Una trampa inadmisible en
cualquier tebeo que se precie. Así que... ¿Te fijaste, a lo mejor ya
se lo comenté a otro internauta el mes pasado, que la estructura del
relato es a lo Ciudadano Kane? Quizá se deba a eso la utilización de los
objetivos deformantes (made in Welles). Pobre Welles del que se
quiere (o quieren) apropiar, por eso de la edad, hasta el bendito señor
Amenábar. Vuelvo a la “patata” francesa: aunque entienda la idea
(apetecible) de incluir un fondo metafórico histórico, me parece
fallida. Cada parte (la denuncia y la aventurera) van por su lado, además
de ser contradictorias. La búsqueda del malo, por ejemplo, se basa,
absurdamente, en evitar el derrocamiento de un régimen nefasto. Una
pesadilla, este Vidocq, que
prefiero olvidar.
Rubén
Hipólito Flores
Nos
escribe desde Monterrey. Hermoso lugar repleto de resonancias fílmicas,
de retazos de buenos westerns. Con regusto, además, del Huston de
Sierra Madre y de los pasos fronterizos. Desde ahí, dices, nos lees. Te
agradecemos eso y tus palabras sobre esta revista que es tan tuya como
nuestra. No sólo intentaremos seguir haciendo las cosas “así de
bien” (según nos dices). Haremos lo imposible-posible por hacerlas
cada vez mejor. Siempre nos asombra que gente (tan) lejana pueda
encontrarnos. Y que (eso no nos sorprende) en ese encuentro se
“encadenen” a nosotros, al tiempo que amplía la cadena de los
“encadenamientos”. Esto de Internet es maravilloso o
frustrante, según se mire... Lo que menos nos gusta de nuestro mutuo
encuentro es que haya tenido lugar a través de la (infructuosa) búsqueda
que realizabas sobre el bueno de Cesar Santos Fontenla. Te topaste con
la noticia de su fallecimiento en la sección “La muerte viaja
demasiado”. Una vieja gloria, Cesar, peleador de mil batallas. Autor
de una serie de libros de cine de importancia. Y crítico a la manera clásica.
Sus libros son difíciles, en el hoy, de conseguir. Y su obra critica se
encuentra diseminada en revistas de cine y en publicaciones de diverso
calado (incluso ideológico). Bien, Rubén, habrás comprobado que
algunas de las últimas películas mexicanas han sido bien tratadas (e
incluso votadas entre las mejores del año por algunos de los que
hacemos esta revista) como la excelente Y
tu mamá también (desgarrado e irónico viaje al México profundo)
o la interesante Amores perros.
Es importante ese cine que está naciendo en las naciones de habla hispánica
situadas al otro lado del charco. Un brillante ejemplo de calidad y de
denuncia.
Mayte
Gutiérrez y Pilar Ferrer
¿Cómo
es posible que hasta alturas varías personas os pongáis de acuerdo,
por diferentes conductos, para buscar (aunque en diferentes formatos o
medios) esa maravillosa y divertida película de Edwards titulada El
guateque? Pues lo es. Las dos, por distintos caminos, habéis
llegado a nosotros con la misma quimera. ¿Acaso hay algún concurso de
preguntas sobre esa película? ¿Estáis a dúo preparando un trabajo
sobre el buen Edwards de entonces, de cuando la rodó? Bromas aparte, se
trata de una “peli” de visión obligada y que tenía que formar
parte de todos los centros de enseñanza para deleite de los chavales.
Aunque a uno le queda la duda de si la mayor parte de los chicos y
chicas de hoy son capaces de asimilar un humor tan genuino, y tan simple
como inteligente. Bien Mayte, con tu DVD a cuestas: no ha sido nunca
publicada (que sepamos) en ningún sitio/país en formato DVD. Sí
existieron, Pilar, versiones en formato VHS. Salió en venta, aparte de
que se ha pasado (y se suele pasar regularmente) por diversas cadenas
televisivas. Pero de eso hace tiempo. No obstante hay que estar “al
loro” ya que de vez en cuando en las grandes superficies (FNAC, El
Corte Inglés...) suelen aparecer algunas ediciones salidas de no sé
sabe muy bien donde. Es el caso de algunos ejemplares que en formato VHS
se pusieron a la venta en Navidades de Traidor
en el infierno de Wilder. Una película difícil de ver y de
encontrar por estos lares que se agotó a las primeras de cambio. De
todas formas la versión que se vendió de El
guateque no era muy recomendable ya que no respetaba el formato
Cinemascope y se trataba de una película “escaneada” para el
formato 4:3. Un problema que, en general, no tienen las películas en
DVD. De todas maneras tomad nota. Si deseáis saber si hay algo
publicado en DVD no tenéis más que acudir a algunas de las webs de las
tiendas que pueden contar con más material. Aparte de los grandes
espacios comerciales como los ya citados (www.
elcorteingles.es, http://www.fnac.es/)
podéis acudir a http://www.dvdgo.com/(por
lo que se refiere a España) a http://www.amazon.com/
o http://www.imdb.com/ (uno de los más
completos buscadores de información cinematográfica). A partir de ahí
podéis acceder también a la información sobre si el título deseado
está editado en VHS o en DVD. Una vez hayáis entrado en la película
se indica, vía Amazon, si el filme ha sido editado (y puede ser objeto
de compra) en determinados países como Estados Unidos, Inglaterra o
Alemania. A seguir buscando: la “peli” de Edwards bien lo vale.
Juan
Espildio
¿Qué
así y no “asao” es la
ultima película de la Pixar? A mí
me ha defraudado. Es como si los chicos de Lasseter se hubieran
“bajado los pantalones” ante la imposición de Disney. La diferencia
respecto a Shrek es abismal.
Creo que no habrá (si hay justicia) discusión posible cara al Oscar
sobre el mejor filme de animación del año. La Dreamworks (o sea la
productora de Spielberg) gana la partida en toda regla a Buena Vista
Internacional (la productora de la Disney). Lasseter, en esta ocasión,
se ha dedicado a estar en segundo plano. Y eso se nota. Eso sí, los
letreros de crédito son excelentes y los veinte primeros de la películas
son estupendos. Pero, cuando sale la insoportable niña (con la obsesiva
llamada a su “gatito” ) la peli cae en picado. La pantalla empieza a
rezumar ternurismo y aquello produce un total empacho. Para acabar de
arreglar el entuerto, al final se nos (vuelven) a regalar un puñado de
(falsas) tomas falsas. Algo que en los primeras películas digitales de
la Disney era un hallazgo pero que ahora (imitado incluso por la
Dreamworks) termina hartando. No hay que exagerar con repetir aquello
que funcionó bien al comienzo. Quedan, de todas maneras, dos o tres
ideas salvables como la necesidad de reír (en vez de meter miedo), la
de los armarios misteriosos en los que se esconden los “asustadores”
o esa de las múltiples puertas. Eso si, técnicamente la “peli”
irreprochable. De lo que no me dices nada es del corto (muy corto y sin
palabra alguna) que antecede a estos descafeinados Monstruos
S.A. Eso sí que es una autentica maravilla. Una pequeña y
verdadera joya.
Manuela
Cortijo
Vamos,
que sí, que tienes delito. Es imposible no saborear El
perdón, la actual y última demencia de Winterbottom, simplemente por
parecerte “de difícil tragaderas” es como para enviarte a una
escuela de aprendizaje de cine. Este director inglés (de 41 años) es
uno de los realizadores más interesantes del actual cine europeo. Honor
que puede y debe compartir con gente como el austriaco-alemán Haneke o
con su compatriota Davies. Lo bueno de Winterbottom es que cada una de
sus “pelis” es diferente a las otras. Adapta estupendamente el
estilo al tema que trata. Su última película toma una novela inglesa
de Thomas Hardy, de esas de un feroz sentido romántico, y la traslada a
la América de la fiebre del oro. Admirable el sentido que le saca al
paisaje. Un lugar en el que siempre nieva y donde los seres se envilecen
por culpa del “vil” metal. Por momentos suenan los ecos de títulos
tales como La leyenda de la ciudad
sin nombre o El hombre que mató
a Liberty Valance. Todo funciona en esta hermosa historia de culpas
y arrepentimientos, de amor y de traición ambientada de forma
sorprendente. Vuelve a verla, please. Me lo agradecerás. Eso sí,
abre bien los ojos (y los oídos para escuchar la excelente banda
sonora) y recréate ante unas imágenes que no tienen desperdicio. Los
intérpretes son, igualmente, excepcionales.
Eliseo
Naruim
Agradecido
por tus felicitaciones ante nuestras mejores del año. También yo creo
que Código desconocido es
mejor película (de Haneke a Haneke) que La
pianista pero, hay que aguantarse, la mayoría no opina lo mismo.
Como tú, creo que El hijo de la
novia (¿irónico título emulador del minelliano El
padre de la novia?) tiene grandes posibilidades de alzarse con el
Oscar. Sin embargo mis motivos no se refieren a sus cualidades
cinematográficas (algo que los académicos no suelen tener en cuenta)
sino a ser una “peli” que llega (con ayuda española) de Argentina.
Las condiciones (tristes) por las que pasa aquel país son una buena
ocasión para (caritativamente) concederle un Oscar, que no es dinero
pero supone una ayuda en “especies”. De todas maneras lo gane o no,
se trate de una buena película que cuenta con un primoroso guión y
unos actores (sobre todo Norma Aleandro) de chuparse los dedos.
Pedro
Carioca
No,
no nos cortamos. Como en el caso de Intimidad de Chéreau, si varios colaboradores desean escribir sobre
una película pueden hacerlo. Normalmente, cuando eso ocurre, es porque
se trata, como en ese caso, de obras polémicas. Las opiniones de los
redactores son propias de ellos. No se va a negar a nadie los gustos
personales. Y que conste: eso no va en contra de una línea estética e
ideológica unitaria. Al contrario. Ya he dicho que a mí me gusta Intimidad
y que, aunque pueda parecer lo contrario, no se parece en nada a El
último tango en París. Esa idea de los desconocidos que se citan
para acostarse diaria, semanal, mensual o anualmente es algo que se ha
explotado mucho en cine y en literatura. Bertolucci no tiene los
derechos en exclusiva. La “peli” de Chéreau temáticamente debe más
a Antonioni que al director de Novecento. Estéticamente se acerca más a otro tipo de cine
innovador.
Bienvenida
Altanero
Manjar
de amores es
uno de los mejores Pons. Pero, mira, algunos compañeros de la profesión
crítica llegan a afirmar que su anterior “peli”, el cuentecito de Anita no pierde el tren, es
lo mejorcito (en el apartado de cine español) de este año. Me figuro
que, al enterarse de ello, el bueno de Guerín comenzaría a reírse de
tal forma que aún no habrá parado. El chiste es de campeonato,
preferir la bienintencionada obra de Pons a la buena “peli” (¿por
qué documental?) de Guerín. De un catalán a otro y tiro porque me
toca. Tus preguntas sobre el último Pons son difíciles de contestar
correctamente aunque barruntemos las razones. ¿Por qué se rueda en
inglés y con actores ingleses? Simplemente -pensamos- porque se inspira
en una novela escrita en inglés y está interpretada, con gran clase,
por actores ingleses. Entonces ¿cuál es la razón por la que sale
Barcelona? Sin duda -pensamos- debido a que Pons es catalán y ama
Barcelona. ¿Y cómo se combina una cosa con la otra? Fácilmente
–seguimos pensando- se entiende que eso sea así. No se debe olvidar
que al estar en inglés el mercado (potencial) de la película se amplia
y que al desarrollar -una parte- en Barcelona (la otra toda en
interiores y aunque se nos diga que estamos en los Estados Unidos de América
podía haberse rodado a la vuelta de la esquina) se busca hacer
“patria”. ¡Qué caramba!, no todo, va a ser la exposición de
amores o desamores filiales o homosexuales. Un respeto, please.
Rosa
Sarderuman
La
última ceremonia de los Goya (metafóricamente pintada de rojo) fue, y
comparto tu opinión, curiosa y hasta ágil a pesar de que todo estaba
decantado desde el comienzo. Pero Rosa Sardá estuvo bien, aunque lo
mejor fue el discurso políticamente (in) correctísimo del marroquí
progresista e intelectual de Guerín. Hay que dar muchas enhorabuenas a
José Luis por ceder su puesto a un personaje tan entrañable y poder
escuchar sus maravillosas (y justas) palabras. Su presencia (y el pecho
de Paz Vega) valen por toda la ceremonia. El que ganase el chico Amenábar
(¿por que su nombre suena a Almodóvar?) era tan claro (hasta le
hicieron los Académicos el favor de esconder En
construcción, la mejor “peli” española del año, en ese
frustrante cajón en el que se encontraban los “documentales”) como
el que Nicole Kidman sería desbancada por Pilar López de Ayala (con un
nombre tan aristocrático a ver quien se atreve a apearla del triunfo).
Los Académicos españoles debieron pensar que era un poco absurdo
premiar a actores extranjeros que trabajasen en “pelis” de
(discutible) producción española. Bastaba con dar sus premios a cosas
que parecían (aunque no lo eran) de acá. El cabreo de Aranda era lógico.
Los otros es ante todo un típico
producto hollywoodense. Pero había que impulsarlo, ya que, se sabía de
antemano, en los acariciados Oscars no le iba a tocar ni la pedrea de
las nominaciones. Dejémonos de contemplaciones. Los otros, la vulgar película de Amenábar, ha ganado mucho dinero
aquí y allá y se ha premiado en foros (o revistas) populacheras. En
otros se ha dicho lo que era: un juego que ni siquiera llegaba a ser una
“peli” seria. La crítica la trató con dureza en Venecia (“¿qué
hace esto aquí?”, se preguntaron allá los críticos), deporte que
muchos críticos americanos ya habían practicado (escribió uno:
“esto se parece a La familia
Adams”). Pero, claro, Amenábar, mimadísimo por la industria,
sigue dejándose querer y creyéndose el genio de... la nadería.
Julia
Vizcaíno
No
eres la única que ha visto semejanzas entre Piedras y el cine de Almodóvar. Se trata de la misma formula, pero,
claro, con peor fortuna. Si el cine del manchego es discutible, el de
sus seguidores (en busca de la fama y la fortuna) es, como mínimo, una
mala imitación. La primera película de Salazar se llevó (por esos
misterios de un destino inexorable o insondable) al festival de Berlín.
Se nos vendió que fue bien recibida. Será que los alemanes (y los críticos
de otros países que allí acuden) tiene mal gusto. Una sorpresa fue la
encontrada en un periódico como El País al día siguiente de su
proyección en el certamen alemán. Diariamente hacía la crítica del
festival Ángel Fernández Santos, pues bien el día que tocaba dar la
información sobre Piedras no
aparecía su reseña diaria. Tan sólo se encontraba, en su lugar, una
nota en la que se daba cuenta del citado pase, de “unos” aplausos a
la “peli” y de unas palabras pronunciadas por el director en la
rueda de prensa. El resto es silencio. La película de Salazar no sé qué
hacia allí, cuál era la razón de su paseo berlinés. El filme, por no
ser no es nada. Un conjunto de historias de mujeres sin ningún rigor,
falsas, sin apego a una realidad. Ni siquiera hay ironía. Triste y
perdida película como las pisadas (y zapatos) de sus cuatro
protagonistas femeninas. A lo mejor Salazar, más que un mal chico Almodóvar,
se cree otro (de los que tanto abundan) geniecillo de nuestro cine. En
fin, pues nada, a seguir mareando la perdiz.
José
Luis Villar
He
leído con estupor (al menos igual que tú) el listado de “las mejores
películas musicales de la Historia (¿del cine?)” en el número de
(la revista) Nickelodeon dedicado al cine musical. No comprendo cómo
se pueden citar por parte de sesudos señores (que incluso pontifican en
ciertos programas televisivos) títulos tales como Amarcord,
El desprecio (Godard), Luces
de la ciudad o el Amanecer de Murnau (entre otros variados ejemplos). Sólo se puede
entender ese listado como una provocación. Pero, ¡qué listas son esas
personas!, podemos exclamar (asombrados). La realidad es que flaco favor
hacen al conocimiento del cine. Sus respuestas (sin explicar) sólo
sirven como descontrol o concesión de permiso para que uno suelte lo
que primero le venga en gana cuando habla de una “peli”. ¿Cómo no
entender así que cualquiera, sin formación alguna, desconociendo el
cine en su amplitud, pueda escribir sobre tal o cual película? Y que
diga además las tonterías que luego podemos leer o escuchar. Echa una
ojeada a ciertas publicaciones y te encontrarás con perlas como las que
nos sirve la revista citada. Podíamos desentrañar descerebradas páginas
a mayor gloria de títulos infames como, por ejemplo, El hombre sin rostro... Y es que a veces, en las publicaciones (prácticamente
en todas), ya no se distingue entre el análisis crítico y la
publicidad. En este absurdo panorama todos parecen conocer la regla del
juego. De ahí la desorientación y el papanatismo. De horror.
Manuel
Ortega
Nos
parecen estupendas tus palabras sobre la revista (la nuestra y la tuya).
Prometemos echar rápidamente (pero también serenamente) una ojeada a
esa web en la que escribes. Por supuesto que nos gustaría contar con tu
colaboración. Veríamos la manera de hacerlo. Ya ves uno se
“encadena” sin remedio. Y si no que se le pregunten a Hitch un notorious
imprescindible y genial del mundo del cine.
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