|
Viendo
el último filme de Scorsese me viene a la memoria El
hombre que mató a Liberty Valance, pues ambas películas tienen el
propósito de narrar acontecimientos que aportan luz sobre el nacimiento
de un hecho histórico, de una sociedad. En el clásico de Ford era la
lucha entre mito y realidad en la ficción del oeste y en el filme de
Scorsese es la formación de la ciudad de Nueva York como un ente compacto
frente a la disgregación de barrios y razas que existían hasta ese
momento; ambas historias contienen la idea del enfrentamiento entre dos
facciones: la que había originariamente y la que llega, lo antiguo y lo
nuevo, el bien y el mal como piedra angular de sus discursos. Y me la
recuerda también precisamente por la diferente concepción a la hora de
plasmar las historias en la pantalla, pues mientras Ford narra los
acontecimientos desde un punto de vista que pasa desapercibido al
espectador, Scorsese se obsesiona en todo momento en que sepamos dónde
está la cámara, que veamos en todo momento cual la posición del
director. Y esto, que en principio no es ni bueno ni malo, termina pasando
factura a esta historia de Nueva
York.
Así,
en la primera parte del filme, Scorsese retoma el modelo de narración que
ya hemos visto repetido en su filmografía (Uno
de los nuestros, Casino):
voz en off que va guiándonos por los diferentes personajes y
acontecimientos utilizando un montaje rápido, fraccionado, con mucho
ritmo y que permite hacer avanzar la historia de manera ágil, asistiendo
a una historia de lucha entre dos facciones (los nativos originarios del
lugar y los irlandeses que llegaban de Europa) en uno de los barrios
marginales de una embrionaria Nueva York, narrando el enfrentamiento,
germen de una venganza que se prolonga en el tiempo a través del hijo del
irlandés (Leonardo Di Caprio), que pretende acabar con el asesino de su
padre (Daniel Day-Lewis) infiltrándose en su organización y ganándose
su confianza y que despliega en la pantalla los temas repetidos en su
filmografía: la ciudad de Nueva York, la violencia y el enfrentamiento,
el sentimiento de culpabilidad, la religiosidad (irlandeses, iglesia) y,
sobre todo, la supervivencia de una serie de personajes en un mundo donde
el mal campa libremente.
Y
ahí está la plasmación de lo que este fresco quiere contar a lo largo
de sus casi tres horas que es el origen de la ciudad de Nueva York y donde
el director americano insiste en la tesis de que lo que actualmente
conocemos como Nueva York es fruto de un crisol de clases sociales y razas
(nativos, marginados, ladrones, emigrantes, políticos, etc.) que se
solapan en una serie de relaciones basadas en el enfrentamiento, la
violencia y la sangre; de tal forma que la unión de la ciudad viene
motivada precisamente por el saqueo y la insurrección de diferentes
barrios y que Scorsese delimita desde el plano que aparece al inicio del
filme (tras la lucha primera) en el cual nos "elevamos" desde el
barrio de Five Poinst (dando lugar a la elipse del crecimiento del
personaje de Di Caprio) y que termina en el hermoso plano final donde la
ciudad de Nueva York va emergiendo y transformándose desde el siglo XIX
hasta la actualidad.
Y
es que Gangs of New York, en su
planteamiento, aparece como el resumen de la mayor parte de sus temas
favoritos. Scorsese ha estado construyendo durante años un universo
alrededor de las gentes y las calles de Nueva York, mostrando las oscuras
relaciones que habitan por debajo y siempre bajo una perspectiva basada en
lo dicotomía de aquello que es bueno y aquello que es malo. Así, el
enfrentamiento entre el joven irlandés y El Carnicero no es más que la
representación de esos dos mundos (El Carnicero, y lo sabemos desde el
principio, está condenado y recibirá su castigo a manos del joven, pues
esa será su redención, su manera de pagar sus culpas).
Ahora
bien, el problema que plantea Gangs of New York es que, entre la primera hora de película y el
final (esa escena del plano de Nueva York que hemos comentado
anteriormente), asistimos a un galimatías impropio de alguien
acostumbrado a enfrentarse con este tipo de narración (acumulación de
personajes, metraje largo). Parece ser que la lucha por sacar la producción
adelante ha sido fuerte debido al enfrentamiento con el productor Harvey
Weinstein (apodado Manos tijeras por sus intervenciones en los filmes): recorte en la
duración de la película, imposiciones en la historia para facilitar un
mayor acceso al público (la historia de amor entre Di Caprio y Cameron
Diaz no existía en el guión original), montaje interminable, etc. Quizá
por todo ello este filme de Scorsese naufraga incapaz de soportar la
endeblez de los personajes tal y como han quedado al final en la pantalla,
véase el de la ratera, el amigo del protagonista (el personaje encarnado
por Henry Tomas) o incluso el propio protagonista, Di Caprio. Y
fundamentalmente por el viraje que se da en la escena del lanzamiento de
cuchillos en la cual se ponen las cartas boca arriba y viene una
precipitación que descoloca todo el planteamiento anterior (la última
parte de la película). Así, la acumulación de acontecimientos, como la
insurrección en los diferentes barrios, la preparación de la pelea, el
juego entre los personajes principales, se precipita en un montaje alterno
que no oculta las carencias del guión (bien por la debilidad de la
historia o bien por la necesidad de reducir el metraje) dejando en la
cuneta aspectos que parece que se desarrollarían de una manera más
completa, como la lucha entre las diferentes clases de la sociedad (las
familias ricas), corruptelas políticas, etc.
Es por
todo esto que cuando se produce el desenlace final con la consumación de
la venganza ya no nos importa nada por qué la historia nos ha ido
llevando a lugares diferentes de lo inicialmente planteado, de tal forma
que frente a la escasez de veracidad, Scorsese se decanta por la exhibición
sanguinolenta. Y es que toda la película no hace más que ocultarse bajo
la brillantez de una producción inmensa (decorados, vestuario,
movimientos de cámara, extras, etc.) y que, volviendo a lo que planteábamos
al principio de este artículo, queda lejos de las intenciones del autor y
muy lejos de esa manera clásica de narrar que citábamos con
anterioridad, aquella que usando menos medios llegaba más lejos. Quedémonos
entonces con esa primera hora inicial y con la duda de saber dónde se ha
frustrado esta historia que apuntaba muy alto y que por los motivos señalados
no alcanza su objetivo.
Luis
Tormo
|
Título:
Gangs of New York
Título
Original: Gangs of New York
País y año:
EE.UU., 2002
Género: Histórica
Dirección: Martin
Scorsese.
Interpretes:
Brendan Gleeson. Leonardo DiCaprio. Henry Thomas. Cameron Diaz. John
C. Reilly. Liam Neeson. Jim Broadbent. Daniel Day-Lewis.
Guión:
Steven Zaillian. Kenneth Lonergan.
Producción:
Harvey Weinstein.
Música:
Howard Shore.
Montaje:
Thelma Schoonmaker.
Distribuidora:
Manga Films
Calificación: No
recomendado menores de 18 años.
|