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Adaptación
es la segunda película del director y actor S. Jonze. La primera fue
aquella desconcertante y original Cómo
ser John Malkovich, y aunque aquí no nos encontremos en la planta
nosecuantos y media de ningún edificio, ni descubramos puerta alguna que
nos dé acceso a la mente de nadie, no está ausente esa ansia de
originalidad que parece llevar camino de convertirse en la marca de la
casa.
La
película entra en el eterno juego de la realidad y la ficción. Por una
parte este juego se sitúa en el nivel del metarelato. Un
guionista al que le han abandonado las musas debe adaptar un libro
y para ello se plantea una serie de principios irrenunciables, los cuales
van siendo contrastados con la actitud absolutamente contraria de su
hermano gemelo también guionista. Este desdoblamiento de personalidad
posee su correlato en la película que vemos los espectadores,
concretamente en el juego de guionistas que se nos propone en los títulos
de crédito. Pero al mismo tiempo las directrices que el protagonista va
aceptando o rechazando para su trabajo son posteriormente reconocibles en
la obra que Jonze nos ofrece.
Por
otra parte la realidad y la ficción se sitúan en el plano de la
escritura. El ladrón de orquídeas,
el libro que se pretende adaptar, es descubierto finalmente como mendaz, y
ello en ese intento de fidelidad del guionista, por el prurito de defensa
de la verdad que acaba mostrándose en un principio traicionado, y por último
imposible de ser llevado a cabo.
En
este marco se sitúa el segundo gran tema que aborda la película, aquél
que le da título y que, enlazando con lo dicho hasta aquí, pretende dar
cuenta del oficio de escritor, sin renunciar a ampliar esa reflexión al
nivel superior de lo humano.
Tres
ámbitos de adaptación se superponen en la película. El primero es el
argumental básico que hace referencia a la adaptación que el guionista
está haciendo de la novela, y cuyo resultado se presenta cuanto menos
incierto. Ello aparece punteado por las referencias a Darwin y la adaptación
animal y, por último, y éste es quizás el más interesante, se plantea
la adaptabilidad humana, que difiere de la animal en la medida en que no
es algo meramente biológico, sino que posee un reducto último de decisión
personal: el guionista debe adaptarse a las exigencias de una industria, y
en definitiva de una sociedad, en cuyos
principios no cree, pero que, como testimonia su alter ego-hermano gemelo,
representan el camino al éxito. El gran problema que esto entraña, como
se dice en un momento de la película, es que los humanos poseen memoria,
es decir, que son conscientes de lo que fueron y de las razones que les
llevan al cambio, y por lo tanto ponen en juego su dignidad personal en el
envite. Adaptar y adaptarse se plantea así como una renuncia a la pureza,
la cual, por otra parte, esconde absolutas mezquindades allí donde se
cree presente, además de condenar al fracaso social a aquellos soñadores
que aún la pretenden.
¿Está
todo ello presente en la película de Jonze? Depende de las dosis de buena
voluntad que estemos dispuestos a aportar. Los indicios existen, pero la
reconstrucción de esos indicios no puede hacerse sin la aportación de
una coherencia que en muchas ocasiones no se encuentra por ningún lado. Adaptación
es la típica película que se recrea en la complejidad a costa de la
solidez, y esta actitud suele conducir en la mayor parte de los casos a
unos resultados hueros. Se requiere una mano de hierro para dirigir (y
hacer digerible) un material que muy fácilmente deriva hacia la confusión
y el guiño fácil. Y esa mano de hierro está ausente en esta película.
A
no ser que nos lo tomemos todo a broma, y en ese caso maldita la gracia
que tiene.
Marcial
Moreno
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Título:
Adaptation
Título
Original: Adaptation
País
y año: EE.UU.
, 2002
Género:
Comedia
Dirección:
Spike Jonze.
Interpretes:
Curtis Hanson. Rheagan
Wallace. Maggie Gyllenhaal. Nicolas Cage. Brian Cox. Meryl Streep. Chris
Cooper. Ron Livingston. Jay Tavare. Tilda Swinton.
Guión:
Charlie Kaufman. Donald Kaufman.
Producción:
Jonathan Demme. Vincent Landay. Charlie Kaufman. Edward Saxon.
Música:
Carter Burwell.
Montaje:
Eric Zumbrunnen.
Distribuidora:
Lauren FilmsLauren Films
Calificación:
No recomendado menores de 13 años.
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