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LES GIRLS(VISTO PARA SENTENCIA)Por Israel L. Pérez
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Lo juro. En
1957 George Cukor, considerado el mejor director de mujeres, dirigió Les Girls, la historia de cómo se disuelve una compañía teatral
contada por tres de sus componentes. ¿Les recuerda a algún otro filme? La
estructura narrativa de Les girls, una
misma historia contada por tres personajes diferentes, tiene un precedente
claro: Rashomon de Akira Kurosawa. Cukor, director en cierta medida
experimentador, propone una revisión de la reflexión cinematográfica y acerca
la verdad que es Rashomon. Traslada al
estrado lo que sucedía bajo un templo derruido, convirtiendo el debate y la
discusión en confesión; transforma una violación y asesinato en la separación
de una compañía teatral, cambiando el drama por la comedia; y proporciona,
cuantitativamente hablando, mayor importancia al sexo femenino. Kurosawa
propone cuatro puntos de vista del mismo suceso, siendo las declaraciones más
elaboradas, ya que la narración de uno contiene la de otros (el segundo flash back, la narración del monje, incluye cómo vio la declaración
del muerto a través de la médium). En Les
girls, los tres flash backs que
nos remontan a París en primavera se corresponden cada uno con la versión de
un personaje, en cuya manera de ser introducidos ya se intuye que cada uno se
decanta hacia un lado: mediante un travelling
lateral hacia la derecha que recorre a Lady Sybil Wren (Kay Kendall) recordando
lo sucedido y nos traslada por una estantería llena de libros hasta llegar a la
habitación en el pasado; con un fundido encadenado de Madame Ángela Ducros
(Taina Elg) en el estrado y las flores de una tienda de París; y por una panorámica
oblicua desde Barry Nichols (Gene Kelly) hacia la izquierda hasta las plumas de
una bailarina. Y aunque cada una de ellas toma una dirección, las dos primeras
son totalmente contrapuestas, mientras que la tercera es más conciliadora
(curioso resulta que la nacionalidad de los personajes sea inglesa y francesa,
siempre enfrentados, y norteamericana, esta última poniendo paz). En
Rashomon los tres personajes reflexionan sobre la condición humana
dejando un aire de optimismo al respecto, al mismo tiempo que apela directamente
al espectador con la frontalidad de las declaraciones en comisaría y convirtiéndonos
en un personaje más, en la policía, al negarnos ese contracampo y su audio. En
cambio en Les girls, no somos tan partícipes,
sólo somos un asistente más a un juicio que busca un culpable, aunque con la
posibilidad de presenciar lo que sucede más allá del tribunal y descubrir el
porqué de la declaración de Barry, que fue para salvar dos matrimonios. He aquí
otro rasgo que emparenta a estas dos películas, su optimismo.
Cierto.
Les girls aprovecha el hecho de tratarse de una compañía que
representa números musicales para convertirse en una película musical de entre
bambalinas, llena de números integrados en la acción. Tres de ellos son los
principales (uno por punto de vista): el que da nombre a la película,
correspondiente a la narración de Sybil y que funciona como presentación de
los personajes y todos son igual de importantes; el número “Ladies in waiting”
correspondiente a la narración de Angela (tambien a la de Sybil) que representa
el conflicto, y lo más relevante son las féminas; y “Why am I so gone about
that girl?” el de Barry, que muestra, más o menos, la solución. Cada uno de
los números, además de aparecérsenos cronológicamente ordenados conforme están
en la obra, resultan fundamentales como arma opinativa para los personajes: el
tercero es la perspectiva propia de lo que a Barry realmente le importa y
consigue, conquistar a Joy (Mitzy Gaynor), marginando cualquier otra cosa. Esto
queda patente con “Ladies in waiting”, que es contado por Sybil, de forma
que Ángela destroza el número en plena actuación porque intenta ocultarse de
Pierre (Jacques Bergerac); y posteriormente recontado por Ángela proponiendo a
una Sybil borracha sobre el escenario. No
por el hecho de ser un musical ha de alejarse de Rashomon,
pues ésta tiene escenas que bien podrían tomarse como números del género. El
descriptivo paseo del leñador (inicio de su primera narración) a través del
bosque hasta que descubre el cadáver, es plenamente una coreografía entre la cámara
y el personaje al ritmo de la música, de la misma manera que lo son las
peleas de Tajomaru contra Masako, o contra Takehiro. Otros
números musicales menores son los que completan el carácter genérico de Les girls, también naturalizados en el interior de la diégesis:
sobre el escenario, ensayando o haciendo una prueba, o en otros lugares debidos
a un estado de embriaguez, de amor o de alcohol. Son muy breves, acaban siendo
cortados de alguna forma por otro personaje, nunca llegan a crear el imaginario
propio del musical. Los tres principales siempre van introducidos mediante un
plano situacional desde la platea, viendo al público a la orquesta y al
escenario. Muestran el artificio, lo que sucede tras el telón, enseñan la
falsedad del espectáculo.
Tres
flash backs, tres historias medio mentira o verdades a medias. Cada
personaje asegura decir la verdad, pero cada uno se describe y hace lo propio
con los otros según sus intereses: Sybil en su intervención dice que no bebe,
en la versión de Ángela es alcohólica, o si no Barry, que va decreciendo en
antipatía y aumentando en educación según cambia quien hable. Las pequeñas
mentiras internas a las narraciones, independientemente de quien declare, son
provocadoras de una confusión tras otra, y los efectos que producen son
devastadores para los personajes, aunque graciosos para nosotros, son los equívocos
de la comedia. Son conflictos como los que provoca que Ángela diga que no tiene
novio (en la versión de Sybil), que le diga a Barry que Sybil bebe porque está
enamorada de él (en su versión), o que Barry fingió estar enfermo del corazón
(en la suya). Los grandes embustes en los que se han convertido los tres puntos
de vista consiguen enfadar a las respectivas parejas.
En
medio de tanta versión no todo puede estar inventado como piensa Joy, hay
elementos que se repiten en las historias: unos frascos de perfume, un reloj con
el sonido de un tren, que las tres vivían juntas, etc. Mientras en el presente,
una isotopía acecha a los testigos en la puerta de la Corte Real de Justicia de
Londres haciéndoles reflexionar y huir de la escena, un hombre cartel que
anuncia “¿Dónde está la verdad?”, y que acaba por realizar el cierre del
filme mostrándonos a nosotros su reiterado mensaje. Una pregunta sin respuesta.
Un juego (presente también en Rashomon)
sobre las posibilidades de los medios de comunicación (como las dos portadas
contrapuestas de los periódicos que se muestran tras cada intervención), y en
concreto del cinematográfico, de cómo contar una misma historia de diferente
manera.
Que
la especie humana puede confiar en si misma, es algo que sucedía en Rashomon,
en la que se reflexionaba sobre la verdad mediante ella misma. En cuanto a Les
girls ¿acaso importa si realmente se trató de un intento de suicidio por
parte de una o dos de las chicas, o de si fue un accidente? Lo importante era
que triunfara el amor. Una reflexión de la verdad a través de la mentira, pues
como dice Ángela: “La verdad tiene extraños efectos, puede convertir en enemigos a dos
enamorados, pero la mentira puede enamorar a dos enemigos”. -No
hay mas preguntas. VISTO
PARA SENTENCIA. EL
TRIBUNAL DE ENCADENADOS DECLARA A LES
GIRLS Y A RASHOMON… …SEMEJANTES.
(FALSO) …DIFERENTES.
(FALSO) …¿DOS
FORMAS DE CONTAR UNA HISTORIA?
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