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He aquí la segunda página que dedicamos a la televisión (la otra es Malalts de tele. sumadas os ofrecen mucho más que un análisis de la programación televisiva: constituyen toda una filosofía de vida.

El otoño televisivo

Con el anuncio de los primeros fríos invernales, se hace saber a la sufrida audiencia que llega también la “nueva” programación para la campaña otoño-invierno. Este año no ha sido distinto y nos hemos enterado a través de los informativos de las distintas cadenas que en octubre comenzaban a emitir novedosos programas. Hasta tal punto están convencidos de la originalidad de sus proyectos que los presentan en sociedad escenificados en galas casposas. Como su gusto estético no tiene límites y la moral les importa un pimiento, intentan convencernos de lo suyo transmitiendo en directo tan decadentes galas. En ellas mezclan churras con merinas elevado todo ello a rango de espectáculo, probablemente para no pasarse de la mera promesa sin comprometerse a nada ni con nadie.

Ahora bien, si se pretende que tanto ingenio y creatividad televisual aparezca en otoño, es preciso que su concepción y gestación se localice en los calenturientos meses estivales. De modo que mientras el resto de los mortales descansa y se relaja del calor paralizante, el genio de las televisiones se activa para hacer fantasmales combinaciones en el genoma de sus programaciones. Tanta alevosía no puede dar otra cosa que híbridos inviables, clones de emisiones de temporadas precedentes, paridas audiovisuales infumables.

La audiencia, que no se chupa el dedo, prefiere otras cosas que contemplar tan mayúsculos desatinos. Y al comportarse de esta guisa obliga a que, como hemos podido comprobar en lo que va del mes de octubre, casi todas las cadenas hayan modificado su programación. Así encontramos programas que sólo resisten dos emisiones, otros que cambian de día y hora o dejan su lugar a la reposición, si es que no han optado por el plagio. Un baile tan infernal como desconcertante dice, desde luego, muy poco a favor de los genios que inventan durante el verano. En otras palabras: ¿Qué grado de compromiso mantienen los gestores de las cadenas con su audiencia? ¿Después de tanto cambio quién diablos se acuerda del horario de emisión de la última novedad, por ejemplo, en Antena-3? ¿A cuándo esperan para presentarnos a los responsables de tanto desatino?    

Ángel San Martín