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No nos gustaría tener que escribir estas líneas, pero nuestro amor por el cine nos obliga a dedicar, mes a mes, un pequeño recuerdo a aquellos cineastas (en el sentido amplio de la palabra) que ya no están con nosotros. Ojalá algún mes esta página tuviera que quedarse en blanco...

En los meses que hemos estado sin salir se han despedido de nosotros varios grandes actores, de aquellos que nunca podrán ser sustituidos, porque a lo largo de su obra crearon unos personajes inolvidables en unas actuaciones gloriosas. Otros quizás no llegaron a su categoría mítica pero fueron lo suficientemente conocidos para dejar un hueco en este cada vez más desértico cine clásico o de un ayer ya irrecuperable. Citemos a algunos de ellos

 Richard Farnsworth. Su nombre no aparecerá en muchos de los diccionarios dedicados a los actores cinematográficos. No importa porque siempre estará ahí presente como gran actor -nominado para el Oscar- protagonista de esa hermosa película de David Lynch titulada Una historia verdadera. La injusticia fue que no recibiera el galardón de la academia. Murió el 6 de octubre en la localidad de Lincoln en el Estado de Nueva México. Se suicidó pegándose un tiro. Había actuado como doble de actores como Roy Rogers y Gary Cooper. A los 50 años pasó a interpretar pequeños papeles. Trabajo como secundario en películas de Ford, Hawks, Pekimpah. Además de su nominación al mejor actor en la película de Lynch fue nominado para el mejor secundario dos veces en 1984 por su papel en El mejor de Levinson y en 1985 por El zorro gris de Philip Borsos

 Antonio Ferrandis. Nació en Paterna (Valencia) en 1921. Después de la Guerra Civil ejerció durante algunos años la profesión de maestro. Su fuerte afición por el teatro le llevó a trabajar en las compañías de Antonio Vico y Rafael Rivelles. Como actor cinematográfico se inicia en 1953 con la hoy desconocida pero interesante Carne de horca de Ladislao Wajda. No obstante hasta años más tarde no se dedicará realmente al cine. Siguió con su actividad teatral llegando incluso a crear su propia compañía. En los años 60 entró a formar esa gran multitud de excelentes actores secundarios de nuestro cine, amparándose además en una gran dicción (algo que no se puede decir de todos nuestros actores tanto principales como secundarios). Realizó papeles muy variopintos. Trabajó en películas como Placido (1961) de Berlanga, Fata Morgana (1966) de Aranda, Los nuevos españoles (1974) de Bodegas. En 1981 se une al equipo de Mercero para rodar la serie Verano azul, incorporando a Chanquete. Su éxito en ese papel es tal que desde entonces todo el mundo le conocerá con el sobrenombre que posee en esa serie. En 1981 realiza un gran papel en la película de Garci Volver a empezar, que ganará el Oscar a la mejor película extranjera. Hombre afable, amigo de todos, gran conversador, vivía desde hacía años separado del cine. Muchos y muchas de los que ahora tienen 30 años habrán estos días, sin duda, recordado a aquel Chanquete, que durante tantos meses y meses les acompañó en las tardes televisivas de su adolescencia.

 John Gielgud. Nació en 1904 y puede ser considerado como uno de los grandes actores teatrales en dar vida a personajes skakespirianos. No solamente se intereso por el teatro clásico sino que también llevó a los escenarios obras de Pinter. En cine, como es natural, ha intervenido en adaptaciones de Shakespeare como Julio Cesar (tanto en la película de Mankiewicz como en la de Burge), Romeo y Julieta (Castellani), Ricardo III (Olivier), Campanadas a medianoche (Welles). Una de sus mejores interpretaciones fue la de Providence (Resnais). Su cameleonico sentido de la interpretación le llevó a pasar de unos personajes a otros. No se le resistieron ni los dramáticos ni los cómicos ni siquiera los aventureros. Intervino entre otras, además de las películas citadas, en La vuelta al mundo en ochenta días (Anderson), Santa Juana y El factor humano (ambas de Preminger), Asesinato en el Oriente Expres (Lumet), Galileo (Losey), Caligula (Bass), El hombre elefante (Lynch), Ghandi Attenborough)...

Alec Guinness. Nació en 1914. Durante la II Guerra Mundial formó parte de la Royal Navy. En principio había querido seguir la carrera militar, pero al terminar la guerra descubrió su vena interpretativa. Pequeños papeles que le llevaran a convertirse en uno de los grandes actores de, en un principio, la excelente comedia inglesa que resplandeció a finales de los años 40 gracias a los estudios Ealing. Sus dos primeros papeles fueron dramáticos (de la mano de David Lean, un director con el que coincidirá varias veces a lo largo de su prolongada carrera) dando vida a personajes adaptados de novelas de Dickens: Grandes esperanzas (1946) y Oliver Twist (1948). De 1949 es su primera comedia Ocho sentencias de muerte donde interpreta a los ocho personajes del filme. Todo un reto y un ejemplo de su valor interpretativo. Entre los diferentes títulos en los que intervino hay que recordar Oro en barras (1951), El hombre vestido de blanco (1952) y El quinteto de las muerte, 1955, (dos divertidisimas películas de ese gran director inglés que fue Mackendrick, El puente sobre el río Kwai, 1957, de Lean por la que ganó el Oscar al mejor actor, Un genio anda suelto, 1958, de Neame, Nuestro hombre en la Habana, 1959, dirigida por Reed y basada en una novela de Greenne, Lawrence de Arabia, 1962, de Lean, La caída del Imperio Romano, 1963, de A. Mann, Doctor Zhivago, 1966, de Lean, Los comediantes (otra novela de Greenne), 1970, de Grenville, Cronwell ,1970, de Hugues, La guerra de las galaxias, 1977, de Lucas, Pasaje a la India, 1984, nuevamente de Lean (fue la última película de este interesante realizador)...En 1959 recibió el título de “Sir”. Alec Guinness ha sido, sin duda, uno de los máximos actores del cine inglés   

Walter Matthau. Su verdadero nombre fue Walter Matuschanskayasky. Nació en 1923. Fue actor secundario en papeles variados a lo largo de muchos años: El hombre de Kentucky, 1955, de Lancaster, Un rostro en la multitud, 1957, de Kazan, King Creole, 1958, de Curtiz, Un extraño en mi vida, 1962, de Quine, Charada, 1964, de Donnen, Punto Límite, 1964, de Lumet, Adiós, Charlie, 1964, de Minnelli. El encuentro en 1966 con Billy Wilder para el rodaje de En bandeja de plata le convierte en un actor cómico de primer orden, muchas veces formando pareja con Jack Lemon. Destaquemos  La extraña pareja, 1968, de Saks, Hello Dolly, 1969, de Kelly, Flor de cactus, 1970, de Saks, Kotch, 1971, de Lemon, La gran estafa, 1972, de Siegel, Primera plana, 1974, de Wilder, California Suite, 1978, de Ross, Aquí un amigo, 1981, de Wilder, Piratas, 1986, de Polanski. Realizó una película como director Gangster story (1960). 

Loretta Young. Su verdadero nombre era Michaela. Nació en 1913. A los cuatro años trabajo ya en una película. Aquel papel, en principio, lo debía haber hecho su hermana. Su verdadero comienzo como actriz debe situarse diez años después. Trabajó en la Fox. Metro G. Mayer, Paramount, Columbia y Universal. Se retiró del mundo del cine en 1953 para dedicarse exclusivamente a obras de caridad. Algunas de las numerosas películas en las que intervino entre la primera en 1917 y la última en 1953 son The only Way, 1917, de Melford, Naughy but nice, 1927, de M. Webb, Rubia platino, 1931, de Capra, El hacha justiciera, 1932, de Wellman, Zoo en Budapest, 1932, de Lee, La gran jugada, 1933, de Dieterle, Rosa de medianoche, 1933, de Wellman, Gloria y hambre, 1933, también de Wellman, El diablo se divierte, 1933, de Dieterle, La llamada de la selva, 1935, de Wellman, Las cruzadas ,1935, de De Mille, Ramona, 1936, de King, Four men and a Player, 1938, de Ford, Suez, 1938, de Dwan, Eternamente joven, 1939, de Garnett,  El extranjero, 1946, de Welles, The accused ,1948, de Dieterle,  El secreto de Paula , 1952, de Mate, Entre dos amores, 1952, de Pevney. Puede ser que nunca llegará a ser una gran actriz pero llenó toda una época del cine americano