|
Como
todos los meses, una vez más os invitamos a mandarnos vuestra
correspondencia, bien con comentarios de películas, bien con
sugerencias o para preguntar aquel dato que hasta hoy no os habíais
atrevido a preguntar a nadie. Os contestarán Mr. Arkadin y el Señor
Kaplan. Este mes todas las cartas las responde Arkadin, el otro espía
sigue sin dar señales de vida.
Elena Borreguero:
¿Qué no has entendido nada de American
Psycho?
Lo siento. Si de algo te sirve lee la crítica que aparece en este número.
Quizás nuestro directos se ha pasado en elogios con ella, pero es una
“peli” -si, si- algo rarilla y a contracorriente. La directora, Mary
Harron, sabe lo que se trae entre manos. Los que vais a asistir a un
festival de sexo, droga y sangre seguro que salís defraudados. ¿Cómo
vais a entender algo si sólo estáis acostumbrados a las series -y
pelis- televisivas, donde los actores -sin mover una ceja- sueltan y
sueltan parlamentos? Series en las que, además, todo se da triturado al
espectador. En este American Psycho
-por cierto más “dura” y crítica con la sociedad
norteamericana que la cacareada y frustrada American
Beauty- piensa contar con espectadores que sepan lo que es -y no- un
filme (será maniático el “dire” -el nuestro- que nos hace emplear
ahora, en todos los escritos, dicha palabra en vez de film). Y el ídem
puede también ser una narración “subjetivada” de unos hechos.
Podemos “ver” los ocultos pensamientos, entrar en la mente
“enferma” de un personaje... O sea que la tal peli de gore nada.
Como máximo -exagerando- un “gore” a lo Bergman. No que lo
interpretara la Ingrid Bergman de Casablanca.
Bergman es el apellido de un director emblemático sueco de hace no
demasiados años, de nombre Ingmar. Un maestro del cine y de la dirección
de actores, por algo fue también director del teatro nacional de
Estocolmo. Alguien muy distinto y distante a los yupies de la película
de la Harron Hoy a Bergman -también sirvió de “cebo” para que el
carota de Ridley Scott pasará por el turmix del director sueco Blade
Runner- ya casi no se le conoce. Que le ignoren jovenzuelos de pocos
años pase, pero que directores españoles que realicen películas con
“mensa(k)j(a)e” digan que su última obra no es bergmaniana
simplemente porque es un director que conoce muy poco y por tanto... no
le interesa, refleja el gran grado cultural de nuestros aclamados
directores españoles. Pero eso, es otra historia, aunque también tenga
algo que ver con las trayectorias “yupies” de los jóvenes -ayer
revolucionarios- de American
Psycho.
Por cierto para hacer un filme subjetivado no hace falta narrarlo en voz
en “off” -como el citado de la Harron-, basta que el o la
protagonista esté presente en todos los planos del filme, lo que quiere
decir lo siguiente: lo que ve el espectador es lo mismo -subjetivado-
que contempla el personaje (exista o sueñe o alucine). Un caso perfecto
en este sentido es Secretos del
corazón de Armendáriz.
Cristopher Berenguer.-
No he llegado a ver algunas de las pelis que dices. Nombras un sinfín
de títulos, que de una manera u otra lindan con el cine español joven.
Lo siento pero su realismo “poético” me produce ardores de
estomago. ¿Cómo se puede confundir la insensatez y la falta de lógica
fílmica con el realismo? ¿Qué Fernando León es un buen guionista? Sí,
y también Amenábar y otros cuantos que quieren demostrar lo bueno que
es nuestro cine. Lo que ocurre es que parece que se han olvidado de lo
que es escribir y sus guiones -en general- suenan a naftalina. Lo que
nunca entenderé es como se hacen decenas y decenas de obras primerizas
en nuestro país, la mayoría de las cuales no se estrenan mas que en
televisión. Pero no te preocupes si los franceses son muy suyos y
defienden lo indefendible, nosotros más de lo mismo aumentado y sin
censura previa. Libertad absoluta para defender -y realizar- cualquier
bodrio dirigido por estudiantes LOGSE o que procedan de cursos de
adaptación curricular. Pues eso mismo.
Augusto Terraza.
¿Qué ha pasado en el último rodaje -inacabado, de momento- de Amenábar?
Ni idea, sólo sabemos que su actriz principal se ha ido a USA para
reponerse de una especie de torcedura de pie. Versión oficial. No
seamos malos. Pensemos que esa es la verdad y no qué la actriz haya
puesto pies en polvorosa asombrada ante la forma de rodar que tenemos
por aquí. No es lógico pensarlo, sobre todo considerando que Nicole
Kidman fue capaz de soportar el rodaje de la interminable última película
de Kubrick. Pero, claro, Kubrick no le hubiera permitido ninguna
enfermedad, ni torcedura de pies. ¡Bueno era el director de La naranja mecánica para que le vinieran con esas cosillas! O sea
que nada, de momento, Amenábar se ha quedado esperando la recuperación
de la actriz para terminar el filme. El productor estará arrancándose
uno a uno los cabellos... La respuesta dentro de poco.
Heliodoro Reinaldo Efectivamente
el verano, en cuanto a estrenos, ha sido lamentable. Pienso que ninguna
película ha resultado notable o al menos respetable por su dignidad. El
punto lo podía dar esa peli británica llamada El
amor de este año, una estupidez de aúpa con personajes
“pirados” y situaciones ridículas. Juegos y variaciones de parejas
a lo largo de tres años. Al final la inaudita conclusión: sólo se
llega a mantener -o a volver a encontrar- aquella pareja que realmente
está casada. El aparente juego de la búsqueda del príncipe convertido
en rana o de la princesa disfrazada de no sé que, es tan soporífero
como indigesto a pesar de los parabienes de algunos críticos. Y además
con “moralina”. No digamos nada del último “desliz” -uno más-
de Jane Campion con la incongruente -por decir algo- Holy
smoke. Si tuviéramos que defender algún filme quizás habría que
pensar en el canadiense Los cinco
sentidos de Jeremy Podeswa, que sin ser extraordinario es muy digno.
Nada, pues, que se pueda comparar a los excelentes Vampiros
de Carpenter, estrenados el verano del pasado año, se ha podido ver
en la torridez del actual.
Manuel Toledano
¿Va en broma o en serio? Decir que Año
Mariano es la película más “alucinada” del último cine español
es de suponer que lo digas por los “cuelgues” de algunos personajes.
La cosa es casi tan mala -o más- que el Airbag
(Ulloa) de triste recuerdo. La gracia no se la veo por ningún lado.
Como tampoco le encuentro ningún valor a la última -y exitosa-
gamberrada de Alex de la Iglesia titulada La
Comunidad. No sabe sacar partido a las situaciones, ni llevar sus
ideas más allá del topicazo. Y eso que había, en el tema, un espacio
para la crítica. Lo que no se le puede negar a De la Iglesia es que
sabe captar a los espectadores. No sólo por las atmósferas de algunas
de sus obras -pienso exclusivamente en El día de la bestia-, sino por la forma de promocionar sus películas.
Sigue los pasos de Almodóvar en ese sentido. De todas formas lo siento,
no puedo con su cine. Se me atraganta. Tiene buenos temas en sus manos
que los deja perder en aras de la comercialidad más descarada. Del
resto de películas españolas estrenadas en aluvión algunas -pocas- se
salvan de la quema. Por ejemplo, se podría hablar de El
Bola de Archero Mañas (el hermanito del arribista Cesas del
excelente El rey del río de
Gutiérrez Aragón, y autor de diferente cortos), que está bien a pesar
de su descarada influencia de Los
cuatrocientos golpes de Truffaut, y de su exagerado sentido simbólico
(lo mejor se encuentra en su aparente sentido contradictorio entre los
personajes honrados y cabales -que no lo son- y viceversa. Lo peor es
que Mañas parece desconocer lo que es una clase -es decir, como se
comportan los chavales LOGSE en ellas- en la actualidad. De la mayoría
se puede decir lo mismo de siempre, sobre todo de esas muy sociales,
denunciadores de ciertos problemas y que se desarrollan en barrios
marginados. Placido de
Berlanga o Surcos de Nieves
Conde de los años 60 y finales de los cuarenta eran más virulentas y
“realistas” que muchas de las películas “realistas” españolas
actuales. De purita verdad. Y, por supuesto, me niego a hablar de los
cortometrajistas, de la mayoría de ellos. Sus “obritas”, incluso
las más celebradas (me acuerdo del “dichosito” Columpio de Armero), son de pena, penita, pena (sálvense algunas
gloriosas -y escasas- excepciones). Birrieces que tratan de emular a los
S.S. (no Spielberg) casposos. ¿Habéis visto la penosa Mi novio es Bakalao? Un ejemplo. Sus movimientos de cámara por todo
lo alto son tan gratuitos como la -pretendida comicidad- de unas imágenes
forzadas y aparentemente representativas de la “sociedad” pesetillera,
alienada y “pasota” de hoy.
Jorge Coronado:Ya
veras, en la sección crítica, que compartimos tus negativas
impresiones sobre el último filme de los Coen. Una estupidez que es
alabada por algunos críticos que parecen desconocer el cine de ayer. Me
gustaría ver como escriben sus guiones los celebres hermanos. Es como
si buscasen -salvo en Fargo-
cual es la tontería más grande -y sin sentido- que se les puede
ocurrir. Y así hasta llenar el metraje. Como fuente de inspiración está
el cine de todos los tiempos. Se dedican a tomarlo convenientemente.
Unen escenas de una película con las de otra. Tienen -algo que debían
poseer nuestros jóvenes directores- un gran conocimiento del cine, de
todo tipo de cine. Y lo revisan y lo copian a su manera. Entran a saco
sin importarles nada. ¿Quien se va a enterar? Y si se enteran, pues se
dice que son homenajes y ya está. Su “hermanito”, dicen que
musical, no tiene pies ni cabeza. Es una sucesión de tontadas en busca
de un tesoro del que nadie sabe nada. Personajes sin pasado, ni futuro
simplemente pasan por allí, dicen su papel y se escabullen hacia otra
escena recordatoria de tal o cual película famosa. En su último
“peli” -eso sí- hay una gran interpretación de Clooney, riéndose
de -parodiando a- Gable. Lo malo es que ese juego sobre el actor famoso
de la Metro termina por cansar. Y es que los Coen son así: unos niños
que repiten incesantemente sus juegos convencidos de lo estupendo que
resultan las constantes repeticiones de la misma idea. Ojalá un día
descubran que su camino -desechando algunas de las tonterías que
rebajaron la categoría de una obra casi genial- es el de Fargo.
Luna Estévez EL DVD
parece que empieza a consolidarse. Hay ya, casi, tantas películas en
ese sistema como en VHS. Incluso muchas salen antes en DVD que en el
sistema tradicional. Lo peor es que los precios de los “disquitos”
siguen estando por las nubes. No se entiende porque una película en DVD
tiene que costar casi 4.000 pesetas, aunque haya algunas que se puedan
comprar por menos de tres mil pesetas. Lo que se agradece de este
sistema son los extras de algunos títulos o la aparición -en perfecto
formato- de grandes películas clásicas. Te aconsejo, por ejemplo, la
edición en DVD de Ciudadano Kane en
la que entre otras cosas te encuentras el trailer original de Welles.
Tan original que no aparece en él ninguna imagen de la película. También
ha salido El esplendor de los
Amberson y varios títulos de Ford, como esa obra maestra que es Centauros del desierto. Lo peor que los DVD zona 1 no pueden ser
vistos con aparatos diseñados para la zona 2 (la zona 1 se refiere a América
y la 2 a Europa). Y los DVD zona 1 tienen muchos más extras que los de
la zona 2. Lo que ocurre es que muchos magnestocopios se hacen ya para
que con ellos se puedan ver los DVD de ambas zonas (no hay que olvidar
que la mayor parte de los DVD -y los americanos, por supuesto- están en
varios idiomas y claro, no falta, el ingles y el castellano). Algunas
revistas se están dedicando a regalar DVD simplemente por comprar la
revista de turno, pero si ocurre igual que con la copia de Las
nieves del Kilimanjaro de Henry King,
que regala como primera entrega un seminario, lo mejor es que no lo
hagan. Disco rayado, saltos de imagen y sonido, copia con multitud de
rayas. Un desastre. Eso, se llama tomadura de pelo... Por otra parte
decirte que incluso están saliendo en DVD películas que no llegaron a
estrenarse en los cines y muchos de los estrenos recientes -antes que en
vídeo-. Hace unos días, por ejemplo, ha aparecido en dicho formato la
primera película que realizo Mary Harron (la directora de la tan
desconcertante como interesante American
Psycho): Yo
disparé a Andy Warhol, cinta que en los sitios donde se llegó a
estrenar, prácticamente pasó como un soplo.
Benedicto Valeriano.
No, Billy Wilder aun no ha muerto. Tiene más de 90 años, y hace unos
meses -en enero- le hicieron un homenaje en Los Angeles. Acaba de
editarse un libro sobre su biografía. Un volumen muy gordo y muy
completo, pero que no aporta demasiado a las editadas con anterioridad.
Unos meses antes en USA se ha publicado un libro de entrevistas de
Cameron Crowe, un director de cine que se empeñó en que saliera como
actor -Wilder- en su película Solteros,
que por cierto no estaba nada mal. Wilder no salió pero decidió hablar
-y contar mil trolas- a Crowe. También Paidos acaba de editar el
estudio crítico- en su colección denominada películas- de Sunset
Boulevard/El crepúsculo de los dioses, que ha escrito el dire de
esta publicación. Una aproximación bastante insólita y sugerente a la
película, que suponemos será puesta en tela de juicio por algunas
mentes que creen que sólo Wilder ha sido director de comedias. Nuestro
“dire” afirma que ha sido un director de géneros y que la película
que el analiza al igual que Fedora
se mueven muy cercanas a los planteamientos genéricos del cine de
terror. Todo surgió ante la sorpresa que sintió al “escuchar” a un
muerto contar su historia. El “dire” buscó el sentido y “su”
explicación está en ese original estudio. Wilder sabía, de eso no hay
duda, escribir un guión y “limar” convenientemente sus trampas,
algo que no saben hacer la mayor parte de los guionistas actuales. En
sus páginas hay mas agujeros que un queso de esos repletos de huecos.
Luego dicen que el cine de hoy...
Juan Niño. ¿De
verdad te apellidas así? Espero que no sea un homenaje a ese personaje
-realmente existió- “tonto” de la “tonta” Oh
Brother! y acaso, por tu pregunta, lo sea al “niño” -también
existente- pistolero del oeste norteamericano. Enhorabuena por haber
descubierto el western -el cine del “oeste”- por ese magnífico
ciclo que ha tenido lugar -diariamente- este verano en TV1. En TVV todos
los días -desde comienzos del verano- siguen pasando “una del
oeste”. Hay algunas sorpresas de vez en cuando, pero en general ha
sido peor que el más corto de TV1. Es muy interesante que te hayas dado
cuenta que no todo el cine del “oeste” es igual. Es, sin duda, el género
más completo del cine. Desde el que se plantean más temas y aparecen
los más curiosos personajes como aquel profeta de Los
que no perdonan de Huston o uno parecido en -el hermoso- El
árbol del ahorcado de Daves. No sólo las películas del oeste de
Ford o Anthony Mann (¿has visto esa inolvidable obra de este autor
titulada Tierras lejanas?) son
interesantes, sino algunas de realizadores “de segunda fila” (dos
inolvidables obras de Robert Parrish llamadas Más
rápido que el viento y -sobre todo- Más
allá de Río Grande), de realizadores grandes que desearon hacer un
filme en ese genero (Edwards con Dos
hombre contra el oeste o Manckiewicz con El
día de los tramposos), o de otros con pocas (Fleischer, por
ejemplo, con Duelo en el barro o Bandido)
o muchos westerns en su haber (el excelente Sturges con cosas como Desafío
en la ciudad muerta, Los siete magníficos y bastante más y sobre
todo Conspiración de silencio,
que lo es aunque no se desarrolle en ese espacio y tiempo o el no menos
importante Daves con Cowboy, El árbol
del ahorcado...
|