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En esta sección
comentaremos los filmes proyectados en la Filmoteca de la Generalitat
Valenciana que difícilmente podríamos contemplar fuera de su ámbito.
Son las joyas de la programación, películas raras o inencontrables,
que van siendo recuperadas por los restauradores y que perviven
gracias a los esfuerzos de las cinematecas, que sólo con esos rescates
justificarían más que sobradamente su existencia.
LA
FILMOTECA EN VERANO
Por
Mister
Arkadin
La
Filmoteca Valenciana ha cerrado durante los meses de verano su pequeña
sala del centro de Valencia. No se ha ido de vacaciones. Con buen criterio
ha continuado al aire libre, al igual que hizo por primera vez el pasado año
(bajo la batuta directora de José Luis Rado), ofreciendo su programación
estival a la luna de Valencia. Todo un éxito. A la fresca cientos de
espectadores han llegado los jardines del Turia a la altura del Palau de
la Música. En pantalla grande (¡loado sea!) clásicos filmes de siempre
junto a otros recuperados de la caótica ley de la oferta y de la demanda
y de, otros más, discutibles pero valorados por los modernos de siempre
(y que mañana pasarán a engrosar la lista de “reyes” por un día)
han alegrado las noches de estos calurosos meses y los han hecho más
llevaderos.
Bien está
contemplar en pantalla grande (y sin recortes en la imagen) esa obra
maestra de Ford (incomprendida cuando se estrenó) llamada aquí Centauros
del desierto (The searchrers).
Un ejemplo de cine. Reflexión sobre el mito, la soledad y la aventura
aunque algún “geniecillo” (léase Amenábar) se atreva a calificarla
de racista (Dios le haga abrir un día los ojos). Versión impecable, como
la de otros filmes de Ford, caso de la sin igual El
hombre que mato a Liberty Valance, de la lucha entre la realidad y el
mito.
Junto a
Ford el gran Kubrick de Atraco perfecto o la sorprendente (y desconocida) Leo
de Borau, filme muy cercano (en idea) a otro de los grandes de su
director, Hay que matar a
B.
Hermoso verano de cine, de buen cine, este de la Filmoteca Valenciana, que
se abrió con una versión impresionante de Intolerancia
de Griffith acompañada de música en directo.
La labor
de la Filmoteca Valenciana es digna de valorarse como se merece. Sólo le
falta tener un local más amplio, y sobre todo con gran pantalla, para
poder deleitarse en el invierno con tanto buen ciclo como el que allí
proyectan. No estaría de más que dejara de confundirse local pequeño (minicine)
con pantalla pequeña (y que conste que no lo decimos únicamente por la
Filmoteca). Unos cines con muchas salas recientemente inaugurados en el
centro de Valencia han roto con ese maleficio. Sus salas más pequeñas
tienen grandes pantallas y (tomen nota ciertos cines “cultos”) un
sonido de gran calidad. El conseguido (y necesario) aislamiento de las
salas hace posible que sólo nos llegue la banda sonora de la película
que estamos viendo y no la que procede de las salas adjuntas. Que se tome
buena nota de ello.
Pero,
como aquí lo que queríamos era hablar de la Filmoteca Valenciana, pues
lo dicho. Enhorabuena por sus actividades. Esperamos con impaciencia su
programación (seguro sorprendente) para el curso que ya se vislumbra en
el horizonte.
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