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El sueño de un hombre El padrino La otra cara de Francis La ley de la calle Los filmes juveniles Peggy Sue se casó Doble corazonada Heart of darkness
| | LA
OTRA CARA DE FRANCIS
Por Patricio Ruiz
No
me refiero a su físico, que cada vez se parece más a Orson Welles en su etapa
final, sino a su vena intelectual o literaria. Guionista ya de una película
titulada Sadko en 1953, es en 1966
cuando da su primera campanada como autor del guion de ¿Arde
Paris?, ya una película de gran presupuesto con una gran complejidad de guión
por tratarse de una película coral y compartir la autoría con una vaca sagrada
como Gore Vidal.
Sigue
dirigiendo y filmando y en 1970 obtiene su primer Oscar como guionista por otra
superproducción: Patton. Claro, no es que un Oscar por guionista sea para entrar en
ningún Olimpo, pues últimamente lo ha recibido hasta algún semianalfabeto,
pero ya apunta su vena literaria. La explosión de Coppola viene en 1972 con El
Padrino. La novela base de Mario Puzo es un nuevo enfoque para el viejo tema
de la Mafia, pero Coppola lo mejora y su película marca un antes y un después
de lo que será la Mafia para el Cine a nivel de guión y a nivel de película.
En
1974 se atreve con otro monstruo sagrado de las letras americanas y reescribe
para la pantalla El gran Gatsby de
Scott Fitzgerald. En ese mismo año, otro título inolvidable El
Padrino, parte II y nuevamente Oscar como película, director y guión. Y
hay más... Además en 1974 es nominado por el guión de La
conversación, que también dirige. Y en 1979 una película excepcional
sobre una obra de un autor de culto: Apocalypse
Now, con guión y dirección de Coppola, está basada en "El corazón
de las tinieblas" de Joseph Conrad, un escritor viajero. Conrad ubica
la acción en África y Coppola la traspone a los tiempos modernos y la sitúa
en Asia y en guerra, pero el espíritu de Conrad, el horror, el horror... está
en Coppola.
En
años sucesivos, varias películas como director y guionista, de las que
personalmente destacaría Cotton Club
en 1984. En 1990 vuelve con El Padrino,
parte III, nuevamente una gran película como director y guionista. Poco
queda que decir después de la trilogía sobre la evolución a través de los años
de una sociedad, sus dirigentes, sus bajos fondos y con ella la de sus métodos.
En 1993 una película innovadora sobre un viejo tema: Dracula
de Bram Stoker. Aquí Coppola quiere dejar constancia de su fidelidad a la
obra que le sirve de base y se compromete añadiendo de Bram Stoker al título.
Tampoco nada volverá a ser igual en la leyenda del Señor de los Cárpatos, una
historia de amor. Tan a propósito está hecho que en 1994 es el productor, lo
que él dice se hace, de Frankenstein de
Mary Shelley. Una vez mas Coppola ha dejado claro, sólo imponiendo el título,
su amor por la literatura. Junto a otras películas, digamos menores, vuelve en
1997 a ser guionista y director de Legitima defensa una novela del prolífico y cinematográfico autor
de best sellers judiciales John
Grisham. Valga este pequeño recordatorio como homenaje a un gran director con
una base literaria que va mas allá del clásico director hollywoodense.
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