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En
esta página haremos un pequeño análisis de algún libro, alguna
edición en DVD o cualquier otra publicación vinculada con el mundo del
cine que, por sus especiales características, nos anime a recomendarla a
todos vosotros.
LA
LUZ AL FINAL DEL CAMINO
Título:
Días de una cámara
Autor:
Néstor Almendros
Editorial:
Seix Barral
En números
anteriores hemos recomendado en esta sección otros libros sobre
directores de fotografía, especialmente el de Sven Nykvist (“Culto a la
luz”, Encadenados nº 19) y el de Javier Aguirresarobe (“En el umbral
de la oscuridad”, Encadenados nº 25), y ya en ambos casos indicábamos
que probablemente el libro más atractivo de cuantos conocemos sobre este
oficio es el de Néstor Almendros.
Es
atractivo por su cuidada presentación: un diseño elegante, sobrio, con
fotografías a tamaño página elegidas con esmero. Es atractivo por el
meticuloso repaso que Almendros realiza de su carrera cinematográfica,
destacando siempre el papel que debe desempeñar un director de fotografía
(papel que varía en función de cada película) y no teniendo reparos en
admitir cuáles han sido sus limitaciones en algunas producciones.
Y, sobre
todo, es atractivo porque es un libro fácil y útil: fácil de leer, sin
excesivos tecnicismos, aunque con un vocabulario preciso, sin renunciar a
la palabra adecuada en cada momento; y útil, tremendamente útil para
aquellos que admiran el trabajo de los directores de fotografía o,
sencillamente, desean conocer más sobre este oficio. Un libro lleno de
trucos, de soluciones, a veces ingeniosas a veces complejas, de respuestas
a desafíos... y todo ello explicado claramente al lector, de forma que
pueda aprovechar la experiencia anterior de Almendros para aplicarla en
sus propios trabajos, si es que alguna vez decide adentrarse en el mundo
de la iluminación cinematográfica.
En el
libro se trata con especial esmero su colaboración con Truffaut, con
Rohmer y, por supuesto, la película que le permitió conseguir su único
Oscar, Días del cielo de
Terrence Malick, título por el que lógicamente Almendros siente una
predilección especial, que no todos los espectadores compartimos, aunque
admiremos particularmente su trabajo con la luz en la “hora bruja”.
De sus
colaboraciones con Eric Rohmer podríamos destacar el exquisito trabajo de
cámara, las innovaciones a la hora de rodar con la luz mínima (que en La
coleccionista supusieron toda una revolución para la época) o el
trabajo de colaboración con los decoradores y diseñadores de vestuario
(que en La marquesa de O le llevaron a decidir que las paredes de
la mansión donde se rodaba debían pintarse de gris y que las telas, en
vez de blancas, debían someterse a un baño de te para evitar que se
quemaran con la escasa iluminación del rodaje), y, en general, la
compenetración mostrada por dos mentes brillantes, pero abiertas a la
aportación de sus colaboradores. Repasar los textos escritos por
Almendros mientras se revisa la filmografía conjunta con Rohmer se
convierte en un viaje apasionante por unas películas inolvidables.
Este
libro es el ejemplo perfecto de que la exquisitez demostrada por Néstor
Almendros en la mayor parte de su filmografía no se limitaba a los platós,
sino que se hacía extensiva al resto de su vida, incluidos sus escritos.
Un libro fundamental.
Sabín
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