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En esta sección comentaremos los filmes proyectados en la Filmoteca de la Generalitat Valenciana que difícilmente podríamos contemplar fuera de su ámbito. Son las joyas de la programación, películas raras o inencontrables, que van siendo recuperadas por los restauradores y que perviven gracias a los esfuerzos de las cinematecas, que sólo con esos rescates justificarían más que sobradamente su existencia. EL
TALISMÁN WONG KAR WAI Por
Antonia
del Rey Reguillo
Dentro
del ciclo, han brillado con especial intensidad los cuatro títulos firmados por
el hongkonés Wong Kar Wai, Chongqing
Senlin (Chungking Express, 1994), Duoluo
Tianshi (Fallen Angels, 1995), Cheun
Gwong Tsa Sit (Happy together,
1997), y Fa Yeung Nin Wa/In the Mood for
Love (Deseando amar, 2000). Cada
uno de ellos ejemplo depurado de su peculiar quehacer cinematográfico,
consagrado a experimentar con todas las armas que ponen a su alcance los
registros expresivos de la puesta en escena fílmica. Kar Wai juega sin descanso
con las posibilidades formales del lenguaje de las imágenes, a la búsqueda de
una expresión que canalice sus reflexiones sobre la sociedad en la que vive. En
cada uno de los planos que contienen sus películas se palpa el esfuerzo del
realizador por tensar al máximo los modos de representación fílmicos, hasta
lograr el potente aliento poético que emana de sus imágenes. Sin embargo, esa
fuerza visual, que por momentos consigue sorprendentes efectos plásticos, no es
gratuita, sino que está al servicio de un contenido significativo de gran
calado. Éste se repite insistentemente en cada nuevo filme, constatando el
precario equilibrio en el que se mueven los afectos humanos, mermado aun más,
si cabe, por los actuales modos de vida. De
ambas cosas nos habla Wong Kar Wai en sus historias, desde donde los personajes
emergen, confusos, solitarios, luchando por encontrar el referente con el que
llenar sus vidas.
Sirviéndose
de una multiplicidad de puntos de vista, el realizador enhebra unas historias
desde las que plantea su profunda reflexión sobre la tarea existencial del
hombre moderno, perdido en la vorágine urbana que lo cobija, reduciéndolo al
anonimato. Y manipulando el tiempo narrativo sumerge al espectador en una suerte
de confusión que evoca la que sufren las vidas de sus personajes. Con
tales atributos, la obra de Wong Kar Wai queda ligada a la de las vanguardias
cinematográficas y consagra al director como el nuevo talismán al que críticos
y cinéfilos le siguen la pista con entusiasmo.
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