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Una novedad a partir
del número 19 de la revista, es decir, con el nuevo milenio, es que en
esta página haremos un pequeño análisis de algún libro, alguna
edición en DVD o cualquier otra publicación vinculada con el mundo del
cine que, por sus especiales características, nos anime a recomendarla a
todos vosotros.
Así
se hacen los libros de cine
Título:
“Así se hacen las películas”
Autor:
Sydney Lumet
Editorial:
Rialp. Madrid, 1999.
Entre el
amplio abanico de libros sobre cine que se publican en nuestro más, los
que más han proliferado en los últimos años son las memorias de
estrellas con más o menos renombre y los fáciles estudios sobre películas
o actores más o menos míticos. Ello ha hecho que queden en segundo plano
los estudios serios sobre directores y los manuales que pueden servir de
guía al aficionado y/o futuro cineasta.
Por ello
resulta doblemente agradable esta autobiografía de Sydney Lumet, “Así
se hacen las películas”: por un lado, se aleja de las modas imperantes
y, por otro, aúna en una única publicación las memorias de un director
de prestigio con el planteamiento didáctico sobre cómo se realiza una
película.
Tomando
como hilo conductor el proceso creativo de un film (del guión al estreno,
pasando por el trabajo con los actores, los planteamientos de cámara, el
montaje o el tratamiento de la banda sonora), Lumet realiza un ameno
repaso a todo el trabajo en equipo que supone la confección de un filme.
Ameno, pero no exento de lucidez y de una pizca de mala leche (como sus
sarcásticos comentarios sobre lo inútiles que son las premieres
como fórmula para garantizar el éxito de un título.
De los
problemas que hay que solventar diariamente y de las soluciones halladas
en cada caso, el interesado en la realización cinematográfica puede
sacar conclusiones muy provechosas. Al mismo tiempo, sus recuerdos sobre
tal o cual intérprete ayudarán a los mitómanos a completar su
documentación sobre su estrella favorita. En cualquier caso, que no
espere el lector la “carnaza” habitual en las facilonas biografías-no-autorizadas:
Lumet siempre ha sido un liberal y un caballero, por lo que sus
comentarios nunca traspasan los límites del decoro... aunque en algún
momento pueda intuirse que no todos los actores con los que ha trabajado
son amigos suyos.
Queda,
eso sí, la diferencia de opiniones entre el lector y el propio Lumet, ya
que para el director de Filadelfia, algunos de sus grandes títulos son
aquello que más “reconocimiento” (léase nominaciones al Oscar) han
conseguido en su país, lo que hace que títulos hoy escasamente
apetecibles (Asesinato en el Orient
Express, Larga jornada hacia la
noche) sean considerados por Lumet entre sus mejores obras. Aunque,
sea cual sea la opinión que nos merece cada título, el director de Serpico
o Día de perros siempre valora
el trabajo en equipo, la aportación de todos y cada uno de los técnicos,
para obtener un resultado final satisfactorio. Y, por otro lado, la ardua
labor llevada a cabo en cada apartado del film: así, uno aprende a
valorar el tratamiento fotográfico en filmes que nunca han gozado de
prestigio por su “brillante” fotografía, la escasez de música en títulos
que, pues eso, apenas tienen música original, y así sucesivamente.
Si aún
no lo han leído aprovechen esta segunda edición aparecida en el año
2000, porque es un libro que pronto será un clásico. Seguro.
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