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Como
todos los meses, una vez más os invitamos a mandarnos vuestra
correspondencia, bien con comentarios de películas, bien con
sugerencias o para preguntar aquel dato que hasta hoy no os habíais
atrevido a preguntar a nadie. Os contestarán Mr. Arkadin y el Señor
Kaplan. Este mes todas las cartas las responde Arkadin, el otro espía
sigue sin dar señales de vida.
Claudio
Honrubia
Estás
en tu perfecto derecho a discrepar respecto a ciertas críticas de la
revista. O mejor respecto a las calificaciones que ponemos. Mira, lo he
dicho muchas veces, lo de las calificaciones es un jueguecito sólo válido
si las personas se conocen. “Eso es un tres”. Los que saben de qué
va el juego entienden el numerito, el resto (sobre todo si juegan por
primera vez) no. Calificar de obra maestra a Gracias
por el chocolate puede resultar excesivo, pero al menos en sus imágenes
hay cine. Y eso no se puede decir de la mayoría de las películas que
nos visitan. Hay cine y sugerencia a manos llenas. La crítica de la
sociedad adinerada y capaz de cercenar todos los sentimientos es dura y
profunda. Por si fuera poco hay una interpretación excepcional de la
Huppert. Por cierto, el plano final (algunas personas levantan el vuelo
y se marchan sin deleitarse en él) es magistral.
Isabel
Zurrieta
Haneke
es tan molesto como difícil. Su cine es violento como pocos. Dan ganas
de cerrar los ojos o de vomitar ante algunas de sus imágenes y sin
embargo lo que se nos muestra “realmente” en pantalla es menos explícito
que, incluso, en la mayor parte de las series televisivas de estilo
policíaco... Por no hablar de los filmes de los Steven Seagal y compañía.
Pero su “dolor”, su “angustia” (la de Haneke), la implicidad
virulenta de sus imágenes es tal que nos obliga a cerrar los ojos, a sentirnos “mal”. Su último filme recién estrenado, Código
desconocido, puede resultar menos provocador. En apariencia, claro,
porque lo que cuenta (y basta el inicio para darse cuenta) a nadie le
puede dejar indiferente. Pero vete preparando para su inmediato nuevo
estreno, tras los premios conseguidos en Cannes, nos devolverá al autor
de El vídeo de Benny o de Funny
Games. Terribles espejos, no deformantes, que nos señalan con el
dedo. La violencia de Tarantino o de un filme como aquel Henry,
retrato de un asesino, es de tebeo al lado de la (cruel realidad)
representada por Haneke. Si Chabrol ataca a un tipo de sociedad
occidental y adinerada (la francesa o la suiza), Haneke se emparenta con
él en el recetario dibujado de la sociedad austriaca.
José
Luis Almendral
Ya está
bien de publicitar al señor Segura. Escribir más sobre su cine y los
milloncejos de “ná” que gana es dar importancia a la España de
pandereta y grandes hermanos. No tengo nada que añadir a lo que ya
escribí en el anterior número (ni al editorial del director). Se
trata, esa Marbella indocumentada, de un horrible filme cercano a los de
Ozores, Iquino y otros de ayer. La única diferencia es que éste contó
con mucho dinero. Lo mejor es cómo ciertos productores que se creen
progres (y ciertos cines que
"sólo-programan-películas-de-calidad") financian o explotan
el filme. Ver para creer y no para crear.
Anibal
Tosilleras
No, el
hecho de que en el filme (una superproducción o casi) norteamericano
del que me hablas, se viera la jirafa en proyección, no quiere decir
que el “encuadrador” o fotógrafo se equivocará. El problema es
otro muy diferente: simplemente que fue mal proyectado por los
cabinistas del cine (esos señores que antes se cuidaban de la buena
proyección del filme y que ahora parecen ceder tal honor al ordenador
de turno). Simplemente se equivocaron de ventanilla o no les apeteció
poner la correcta. Lo más fácil, y menos problemático, es dejar
siempre la misma. El proyectar bien una película es esencial, es el
oficio de un gran profesional. ¿Te acuerdas del proyeccionista de Cinema
Paradiso, enseñando al niño Totó los secretos de la luz?
Desgraciadamente ésa es una especie en extinción. Hoy hay que sufrir
lo indecible. A veces hasta cuesta leer los letreros de las películas
en los cines en versión original ya que las letras, arrastradas, dejan
una aureola blanquecina y molesta. Problema de bucles y malos arrastres.
Jomaropa
¿Por
qué no ponemos las cartas completas que nos mandáis y nos dedicamos sólo
a la contestación? Podría darte varias respuestas, pero simplemente te
diré que es para evitar llenar más espacio. La contestación explica
los términos preguntados. Tú preguntas que para cuando un buscador,
que permita encontrar la película deseada en cuestión de segundos.
Todo se andará. Pasito a pasito. De acuerdo en la diferencia de
enfrentarse unos y otros a las críticas de las películas. Algunos las
hacen de folios, otros de línea. No seguimos normas. Son, simplemente,
diferentes formas, también, de enfocar la crítica o el análisis. Por
cierto soy de la opinión (como tu, pero es simplemente nuestra opinión)
de que no se puede despachar con dos líneas una película en la que
diferimos respecto al planteamiento general o en aquellas de buenos
directores que la han piafado (a nuestro parecer, que no tiene que
coincidir con el de otros).
Andonis
Civierta
Como
verás no nos ha caído demasiado bien la última peli de Armendáriz. Silencio
roto posee los defectos de su cine (esteticismo, amaneramiento) y
pocas de sus virtudes (esa mirada que recorre y observa el mundo a través
de un personaje y que tan buenos resultados le dio en Secretos
del corazón). Lo realmente sorprendente es la cantidad de críticas
laudatorias que ha poseído. Mira, no solamente el plano final (el arco
iris) es aberrante sino también parte de la historia (simbólica y
comparativa con otras circunstancias) que no hay quien se la crea. ¿Cómo
admitir el paso continuado de la chica del pueblo al escondite maqui? ¿Cómo
entender el nacimiento de la –esperanza- niña? ¿Es posible mostrar
un pueblo de la postguerra española sin niños? ¿Es posible mostrar un
pueblo de entonces sin la presencia poderosa de un cura? ¿Se puede
entender que un maestro perseguido por republicano pueda impartir
doctrina –al único niño que parece existir en el pueblo-en el bar?
El director incluso comete un error imperdonable: contar una historia de
“oscuridad” y miedo con una estética relamida. Incluso se permite
copiarse a si mismo en algunas elipsis: el girar del aro en Tasio
para pasar de un tiempo a otro se convierte aquí en el girar de las
ruedas de la bicicleta. Otra cuestión más: pocos han reparado, o han
querido insistir, en la semejanza a nivel argumental (misma idea de
comienzo y final, película contada a través de las mujeres) con el You're the one de Garci. Sería interesante realizar un estudio
comparativo entre ambas películas. Habría que ver cual de ellas saldría
perdiendo en la comparación.
Xavier
Estarliz
¿Qué
no hay un buen filme que echarse a los ojos? Alguno, queda, pero hay que
intentar apropiarse de él rápidamente ya que aparecen y desaparecen
como un amago tormentoso en un día de verano. Ahora además se está
poniendo de moda un doble juego: los cambiantes horarios de las películas
en los cines y los cortes que las distribuidoras practican, cada vez con
mayor asiduidad, a ciertas obras que no son todo los comerciales que se
esperan de ella. El pobre Ang Lee no sólo ha estrenado Cabalgar
con el diablo después de la posterior Tigre
y dragón sino que además su metraje se ha reducido en casi media
hora. De esa forma no se entiende casi nada de lo que allí pasa. Algo
parecido le ha ocurrido a la última –y desconcertante- película de
Wajda, Pan Tadeusz.
Lourdes
Peruche
Sí,
mucho cuidado con la compra de DVD. Es fragante lo ocurrido con Teléfono
rojo volamos hacia Moscú. Salió en una copia a pelo, es decir sin
extras. La misma distribuidora un año después saca la misma copia con
multitud de extras. No es el único caso. Como tampoco, y ya se ha dicho
en otra ocasión, lo son los cambios de formato, el intento de sacar
varios tipos de formato de DVD y lindezas por el estilo. Y los precios
de algunos títulos –aunque se diga que son para coleccionisas- son
realmente prohibitivos. Pagar más de cinco mil pesetas por una película,
por muchos extras que tenga, es casi una estafa. Y para caso una
historia simple: Gladiator salió
a un precio menor a las cuatro mil pesetas para –después de su gran
éxito- venderlo posteriormente a un precio superior. Aplaudamos la
presencia de algunas distribuidoras con grandes –y desconocidas películas-,
una calidad muy cuidada y un precio no demasiado excesivo. Algo que hay
que agradecer.
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