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FESTIVALES
Desde
el comienzo del año distintos países organizan carreras desenfrenadas
para mostrar en primicia las últimas películas (¿maravillosas?) que se
hacen aquí y allá. Todo ello adornado con guirnaldas, fiestas y
champagne (ahora que estamos con Blake Edwards la cosa suena hasta bien).
Son los festivales de cine que inundan el aquí y el allá más recóndito
y lejano. No hay prácticamente un país (o región) en el que no exista
un festival de cine. Da igual que se trate de festivales de cortos o de
largos, que sea internacional, nacional,
local o vecinal, de una u otra lengua, de valores o antivalores. Hay
festivales centrados en géneros. Hasta el cine X (o porno), el gore y el
más madito está presente. No es raro, pues, que
en tal cantidad de eventos se presente casi toda la producción
mundial (exagerando un poco) y que cualquier película pueda airear
en su propaganda poseer tal o cual premio: el de las tulipanes de las
islas Harika o el trono del rey sabú de Kariadasti.
Hay, claro, está festivales de primera, de segunda, de tercera y hasta de
cuarta regional. Lo importante es participar y conseguir, cualquier
director, elevar su ego ante el desconsuelo que su filme ha tenido en
taquillas o ante el vapuleo (o cotilleo interesado o fraudulento) de
aquellos que dicen ser críticos.
A
la vera, verita nuestra, resplandecen los excelsos, los grandes festivales
de Cannes y Venecia, cada vez más vendidos a la industria americana y que
dan lo que pueden en un momento donde el cine es, en general, de una gran
mediocridad. De cualquier manera pueden verse, en algunas de sus variadas
(y no apetitosas secciones) ciertas obras innovadoras, originales (pocas,
pocas), o al menos que sobre el papel prometen. Sus realizadores son
algunos de las especies en peligro de extinción que aun nos quedan.
Junto
a Cannes y Venecia está Berlín e incluso San Sebastián con categoría
reconocida como abanderados de películas en primicia y expectantes. Otros
festivales, o certámenes, hacen lo que pueden o lo que les dejan.. Existe
aquí en España uno muy interesante como es el de Valladolid, aunque no
sea sino (y digno de agradecimiento) en su sección oficial una especie de
festival resumen que engloba películas de otros festivales.
Pero
por si las películas oficiales no son bastante apetecibles, los
festivales se revisten de múltiples ramas de cada una de las cuales pende
una determinada sección: especial, informativa, informativa de
informativa, de homenaje, ciclos de directores, de géneros, de
cinematografías. Apartados estos últimos que aunque sean bienvenidos son
más propios de las Filmotecas que en el mundo son que de estos certámenes.
Quizás a esas catedrales salvaguardadoras del verdadero cine había que
dejarlas hacer su maravillosa labor, unida a la de conservación y
encuentro de obras perdidas. Centros de veneración y culta. Loados sean
por muchos años. Pero no está mal que los festivales muestren también
su admiración por tan o cual realizador, género, temática o nos
descubran esa película que incluso permanece ignorada por los centros del
saber fílmico. Una película que alguien un día descubrió de forma
casual en algún lugar del mundo.
Aquí,
en nuestra España cañí nos surtimos de festivales a diestro y
siniestro. Tenemos los citados de San Sebastián y Valladolid, pero también
los tenemos a lo largo y ancho tanto de nuestra península como de las
Islas. Cualquier pueblo por perdido que se encuentre puede, pues, elevar,
incluso a tan honrada categoría la exhibición comercial –y
dificultosas- de filmes en distribución normal. Desde Huelva hasta Castejón
de Abajo podemos encontrar certámenes, festivales, semanas de cines. En
algunos sitios se especializan en cosas referentes a la tierra o el mar.
La Comunicad Valenciana es proclive a los festivales o certámenes de
cine. Así de pasada podemos citar los de Alfaz del Pí, Peñíscola,
Elche y los dos (¡dos!) que se celebran en la ciudad de Valencia (y no es
la única ciudad que tiene dos festivales). Menos mal que ambos son muy
diferentes. Uno, la Mostra de
cine mediterráneo o como demonios se llame ahora o se vaya a llamar, y el
otro Cinema Jove.. El primero es
el más antiguo, el que mueve más dinero, el segundo es más jovencito
pero abarca una serie de cuestiones felizmente interesantes.
Y
este certamen, Cinema Jove, es
el que va a celebrarse en este mes de junio. Nació hace dieciséis años
de forma sencilla. Se trataba de ofertar una serie de películas llamémoslas
infantiles y juveniles realizadas en -¡que tiempos aquellos!- formato
cine súper 8 y en (exclusivamente) la Comunidad Valenciana.. Eran como
unos encuentros escolares que se realizaban al amparo de lo que entonces
era la Universidad Laboral de Cheste, una localidad situada a 20
kilómetros de Valencia. A los pocos años pasó el festival a celebrarse
en un hotel de Valencia, y a continuación incorporaría sus proyecciones
a la Filmoteca Valenciana y al Centro Cultural de Bancaixa. Ahora a ellas
añade las que para el público en general tienen lugar en los jardines de
Viveros o en el amplio espacio al aire libre de la Ciudad de las Artes y
de las Ciencias.
Cinema
Jove comenzaba a crecer, a dispararse. Lo
que era un certamen exclusivo para grupos escolares iba ampliando su
oferta, sin olvidar lo conseguido hasta el momento. Incluso, haciendo lo
posible o imposible, porque los viejos espacios y propósitos siguieran
presentes y potenciándose. Se unía a los grupos escolares un certamen de
cortos en vídeos. El ámbito era ya a nivel de todo el Estado Español.
Pero eso no era nada con lo que iba a venir después y ahora se mantiene.
Así las secciones oficiales están formadas por cortos y largos a nivel
Internacional realizados por menores de 33 años, el encuentro de grupos
escolares a nivel de Estado Español y una exhibición de cortos en vídeo
de la Comunidad Valenciana.
Junto
a las secciones oficiales estarán las otras, las que muestran las
características y la orientación del festival. Secciones informativas,
homenajes a directores que en esta ocasión serán dos: Claude Chabrol y
Blake Edwards, un ciclo dedicado a la utopía en cine (a ese año 2001 que
señala la propia película de Kubrick), una relación entre cine y
teatro, un premio a una joven promesa del cine español.
El
Certamen de Valencia, Cinema Jove,
ha descubierto a directores que son todo un ejemplo para los jóvenes
que se mueven por el certamen. Por aquí estuvieron, hablaron, y se vio la
obra de Budd Boetticher, Basilio Martín Patino o Roger Corman. Y se
editaron interesantes libros. Excelentes mesas redondas y coloquios.
Nosotros,
en nuestro homenaje particular al festival, y a un determinado tipo de
cine hemos dedicado el Rashomon
de este mes a la obra de Blake Edwards, uno de los grandes realizadores de
la comedia americana de finales de los años cincuenta y de los sesenta
del cine norteamericano. No creemos que sea superior a Chabrol, pero sobre
la obra del francés, que sigue en activo, hemos escrito bastante cosas, y
seguiremos escribiéndolas, cosa que por desgracia no se puede decir del
inactivo Edwards. Es nuestro forma de rendir tributo a un tipo de cine que
fue y ya no es.
Desde
el 16 de junio y durante una semana los amantes del cine tendrán una cita
en Valencia. Quizás de todas las secciones la menos conocida sea la
escolar. Una sección importante y a la que dedicamos unos líneas en
nuestro espacio El bazar de las
sorpresas.
Adentraros
en el festival. Descubrir sorpresas y sobre todo volver a ver (o ver por
primera vez) alguna de las grandes obras de Edwards (Vacaciones
sin novia, Operación Pacífico,
Chantaje contra una mujer, Días de vino y rosas, La pantera rosa, ¿Qué
hiciste en la guerra papi?... y sobre todas Desayuno con diamantes, un filme que encierra todo él una época).
Y,
por supuesto, no perderos esa obra difícil de ver, Seven
men from now, de Boetticher. Una película que inauguró su serie de
siete filmes con el actor Randolph Scott, y que se conoce como el ciclo
Ranown. No se proyectó hace años (en el 95) cuando se homenajeó al
director, pero que ahora sí se podrá ver. Aunque sólo fuera por esa películas
(y las de Edwards y las de Chabrol) el certamen ya sería importante. Pero
hay otras muchas cosas para tener en cuenta.
Bienvenido,
pues, este Cinema Jove, en su
dieciséis años de existencia.
Adolfo
Bellido López
(director
de EN CADENA DOS).
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