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MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES,

  de Kenneth Branagh 

 

Kenneth Branagh se marchó en 1993 con todo su equipo hasta Villavignamaggio, muy cerca de una región vinícola italiana.

Tocaba el turno al humor shakespeariano: Benedicto de Padua y Beatriz se enamoraron entre conspiraciones y referentes mitológicos griegos.

La peli arranca con la euforia dl triunfo de los soldados del príncipe Juan. La música de Patrick Doyle envuelve los ingeniosos diálogos y el precioso paisaje italiano es testigo del amor que surge entre el muy noble Claudio y Hero.

Benedicto defiende su masculinidad y en un baile de máscaras. Branagh nos conduce al teatro, como antiguo componente de la Royal Shakespeare Company. Nos envuelve en diagonales, fuego, máscaras venecianas...

Se celebra la vida... y Cupido usa flechas falsas, consiguiendo salvar al amor que se empeña en destruir el hermano bastardo del príncipe...

Un trabajo de Hércules... lograr una montaña de amor entre la desdeñosa Beatriz y el genial Benedicto.

"Sigh no more ladies".

Branagh demostró que adaptar a Shakespeare puede dar como resultado un filme amable y entretenido.

Gracias, señor Branagh, por trasladarnos a Mesina.

A veces el cine nos ayuda a pasar los desamores con humor.

 

Lola Herráez Cubino

 

 
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