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En esta página haremos un pequeño análisis de algún libro, alguna edición en DVD o cualquier otra publicación vinculada con el mundo del cine que, por sus especiales características, nos anime a recomendarla a todos vosotros... aunque no todo lo que se publica es igualmente recomendable.

LA AUTOBIOGRAFÍA DE AKIRA 

Por Adolfo Bellido

El libro incluye al final unas "máximas" que todo aspirante a director debería conocer y hacer suyas.

Autobiografía,

por Akira Kurosawa.

Editorial: Fundamentos.

Madrid, 1990.

 

Puede que no sea un gran libro de cine, pero es un hermoso libro sobre la vida, la existencia. De la misma forma que ocurre con el cine del gran director japonés. Paseamos por una época y un país. Kurosawa nos habla de su niñez y juventud. De sus flirteos con la pintura y su casual “desembarco” en el mundo del cine. Primero fue ayudante de dirección. Un oficio, nos dice, importantísimo si uno quiere convertirse en realizador. De la ayudantía pasó a escribir guiones y posteriormente a la dirección. El libro concluye en el momento que empieza a ser considerado como un gran realizador. Justamente cuando Rashomon le da a conocer como uno de los grandes directores del cine mundial. Simplemente cuenta, en ese momento del éxito, como al llegar a casa su mujer le dijo “acabas de recibir el primer premio en el festival de Venecia”. Como él dice, ni siquiera sabía que la película se había presentado en dicho festival.

Libro de amistades, de desengaños y de ilusiones, pero sobre todo de amor. No se siente el ansia de atacar a nadie, de arremeter contra aquellos que le trataron mal. Son, acaso, leves pasadas por personajes y situaciones adversas. Lo que resplandece es la manera con la que ennoblece la figura de aquellos que le enseñaron. Un libro, propio de alguien, que no reniega de un pasado vivido y que muestra su admiración hacia todos aquellos que le ayudaron a ser. Aquel maestro que tanto le enseño, aquel director con el que aprendió el oficio, su amigo de siempre que escribió con él tantos guiones, su familia...

Personajes, anécdotas, nos devuelven el sentido humano de un realizador excepcional, nada engreído, centrado en su oficio, en la necesidad de contar historias. Puede ser que no sea (y no lo es) un gran libro de cine. Hay grandes autobiografías de realizadores, que hablan de su obra, que explican mucho de lo que hicieron y cómo lo hicieron. Es el caso, por ejemplo, de Jean Renoir en su excepcional Mi vida, mi cine. Pero, ese libro, sigue un camino diferente al de Kurosawa. El realizador japonés nos habla del Japón que conoció de niño y de su transformación. Habla de aquel instante que tanto le marco. Capaz de recoger simplemente a alguien (o la pequeña cosa) que pasa para pasar a dibujarlo en su interior y terminar, casi siempre, convirtiéndolo en un personaje de alguna de sus historias.

Libro curioso, ameno, que nos acerca al director que de forma tan perfecta supo retratar los diferentes sentimientos del hombre: la alegría, el dolor, la duda, la amistad, el sacrificio... Alguien, Kurosawa, que a pesar de sus dudas era capaz de creer en el género humano. A pesar del egoísmo él sabía que en algún pequeño punto resplandecería la luz de una entrega desinteresada.

Importante sus comentarios sobre el papel de la música en el cine, la forma en que la utilizó para conseguir un sentido trasgresor.

Al final del libro, en un apéndice, aparecen algunos comentarios que el director había publicado como ayuda a la gente joven que quería dedicarse al cine. Comentarios (casi unas máximas), en general, realmente admirables.  

 

 
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