Entre dos fuegos
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 ENTRE DOS FUEGOS
 LA TORMENTA PERFECTA

 The perfect storm.- Nacionalidad: USA, 2000. Dirección: Wolfgang  Petersen. Guión: Bill Wittliff. Argumento: la novella de Sebastian Junger.  Música: James Horner. Intérpretes: George Clooney, Mark Wahlberg, Diane Lane

 Un gran espectáculo. Y bien hecho. Algo es algo en estos tiempos de sequía de buen cine. El irregular Petersen, capaz de lo mejor y lo peor, narra una historia real. La primera parte presenta a los personajes. Nos habla de sus vidas y de la pequeña población pesquera en la que viven. El comienzo es un prodigio de síntesis, de (con rapidez) mostrar la relación de todos los personajes principales. El recibimiento de los familiares (padres, novias, esposas...), la mirada desesperada del hombre que busca a alguien, la envidia y el dolor del solitario... Y todo ello después de la premonición trágica de una mujer. Junto a ellos el hombre fracasado, el perdedor en busca de su oportunidad. Como se ve nada nuevo, nada que no nos haya mostrado el buen (gran y clásico) cine norteamericano. Como tampoco es nuevo la amistad y el sacrificio posterior) de unos hombres enfrentados. Pero los detalles, el montaje, la manera de definir por un gesto o una mirada a los personajes y sus relaciones, es lo que muestra la honradez y corrección del filme. La segunda parte muestra la tormenta. Los efectos especiales son sensacionales. Es difícil olvidar a la barcaza “ascendiendo” por una descomunal ola antes de su hundimiento (otra vez la dignidad: el capitán en su puesto asumiendo su fracaso). Pero, con toda la fuerza, esta segunda parte resulta larga y confusa. Lo primero, probablemente, en función de su sentido de espectáculo. Lo segundo más discutible: Parece que al igual que ocurrió a Petersen con El submarino, se han eliminado o aligerado situaciones. No se entiende porque el interés se desvía hacia otros puntos, sin interés ni verdadera definición. Es el caso del yate, de un gran barco de carga que “pasaba” por allí (y no aporta ningún sentido a la película), Habrá que esperar la versión del director para.... cuando se edite en DVD con una hora (como mínimo) más.

             Queda dicho: un bello espectáculo bien rodado, con un montaje perfecto en algunos instantes. Seguiremos confiando en Petersen, un realizador que parecía haber perdido el rumbo en Hollywood, donde llegó después del rodaje del excelente filme (ya citado) alemán, El submarino.- Mr. Arkadin.

 

 ENTRE DOS FUEGOS
 U-571

 U-571 (U-571). Nacionalidad: Norteamericana, 2000. Director: Jonathan Mostow. Guión: Sam Montgomery, David Ayer y J. Mostow. Argumento: J. Mostow. Intérpretes: Mattew McConaughey, Bill Paxton, Harvey Keitel

             Un hecho real sirve de base a esta película: los aliados se apropiaron de la maquina alemana de mensajes en clave. Un suceso que tuvo lugar en la II Guerra Mundial y cuyos actuantes fueron los alemanes y... los ingleses. La película, es americana, claro está, por lo que cambia la nacionalidad de los marineros heroicos y los sustituye por americanos. Parece ser que las autoridades británicas han protestado. Quizás por eso existe ya una segunda película que habla de la máquina “Enigma”, -nombre de la nueva cinta y del aparatito de marras- que desapareció posteriormente y ha sido encontrada hace poco. Son cosas, esos cambios, fortuitos o intencionadas, que para nada se interponen en la nulidad o validez de un filme.

             Realmente este U-571 intenta rememorar las películas “clásicas” de submarinos de los años 40 o 50. Poco nuevo bajo el sol -o bajo el agua-. Inmersión, periscopio arriba, cargas de profundidad, boquetes de agua, disparos desde las torpedoras de ropas, utensilios o cadáveres para engañar al enemigo... Cosas de otros tiempos de cine más dinámico y aceptable -al menos en su medianía- que el de ahora, y donde incluso lo previsible resultaba acogedor. Mucho ha cambiado la producción -y los gustos (?)- desde aquellos Destino Tokio, Tiburones de acero, El diablo de las aguas turbias... hasta el hoy. Las “aventuras” por tierra, mar o aire se han hecho más incongruentes, pesarosas o con personajes más complejos (en apariencia). Lo bueno de esta segunda obra de Mostow -la primera fue Breakdown- es que mantiene las características propias del cine norteamericano clásico. Sabe -casi siempre- donde poner la cámara, utilizar la pantalla ancha, contar con rigor y sin torpeza de la manera más efectiva las secuencias, lograr un buen ritmo narrativo, dominar el formato de la gran pantalla. Es decir, Mostow, parece conocer -y rendir tributo- al cine clásico, y hacer una película eficaz y lo suficientemente honesta para no engañar a nadie. Y, ante todo, saber que frente a su película se va a encontrar gente -e incluso jóvenes- no aquejados de infantilismo, ni estupidez. Por supuesto no es El submarino de Petersen, pero tampoco es un producto horrendo dominado por el espectáculo y los fuegos de artificio.

             Lo peor son algunos de sus trucos de guión. Digamos que -aunque incomprensible- está bien introducido el soldado americano de procedencia alemana. Algo que no chirría tanto como la fantasmal presencia de un tercer submarino (alemán) que aparece en el lugar de los hechos sin que nadie se de cuenta. Giro dramático demasiado forzado y despistante, al comienzo, para el espectador. Tampoco se entiende mucho como un submarino, que no puede moverse de su sitio, posteriormente sea capaz de superar la barrera de inmersión. Errores de guión que son superados por una eficaz realización con momentos conseguidos como la llegada de los americanos en la lancha al submarino alemán o la lucha a torpedos entre los dos submarinos (igual que si se tratara de un duelo en el oeste). La acción importa más que el problema del protagonista frustrado por no haber sido ascendido al puesto de mando del submarino, aunque el filme trate, con su cambio -¿acaso ser más inhumano?- de propiciar el propio viaje del submarino hacia la salvación y el cumplimiento de su (deber) misión.

             Bien rodada, asumiendo los convencionalismos de este tipo de cine, su visión nos lleva a pensar en que Mostow será capaz, probablemente, y mientras siga moviéndose en las fronteras de este cine intemporal, de convertirse en un director cuya obra sea digna de ser seguida. Esperemos confiados su tercer filme. II GUERRA MUNDIAL. SUBMARINOS. Adolfo Bellido .