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DEL CIELO |
| La
espalda del mundo
España
2000. 35 mm. Color. 92 min. Director: Javier Corcuera. Guión: Javier Corcuera,
León de Aranda, Elías Querejeta. Producción: Elías Querejeta. Fotografía:
Jordi Abusada. Montaje: Iván Fernández, Nacho Ruiz-Capillas. Intérpretes:
Niño picapedrero: Guinder Rodríguez,
Exiliado Kurdo: Mehdi Zana, Condenado a muerte: Thomas Miller-El.
La
espalda del mundo muestra la realidad que no vemos o no queremos ver,
la vida de los que sufren diferentes formas de marginación, exclusión e
injusticia. El espectador contempla tres historias que no son ficción,
pues –como dice Jordi Abusada- la película no se acaba cuando finaliza
la proyección. Aunque se presenta como cine documental, no es la suma de
tres reportajes que se limite a mostrar las crudas realidades arrinconadas
en el cuarto trastero o la basura del patio de atrás del mundo. Es una
obra unitaria, coherente y estructurada. Para empezar, los títulos de las
tres historias expresan lo contrario de lo que significan. El niño relata una vida sin niñez. La palabra es lo que no posee el pueblo kurdo silenciado por la
dictadura turca. La vida es lo
que se niega a los condenados a muerte en EEUU. Las tres historias son
resultado de un elaborado guión y de un montaje esmerado. La agilidad y
el ritmo narrativo de cada una pone de manifiesto diferentes técnicas
narrativas.
El niño –una voz
infantil y un discurso adulto- conduce una historia lineal que comienza al
amanecer en su chabola de Carabayllo, cerca de Lima, y finaliza en las
piedras durísimas de las canteras. Su vida es símbolo de la de todos los
niños explotados y condenados a no tener futuro. Lo que percibe el
espectador es una vida llena de obscuridad y niebla que se confunde
-milagro de la fotografía- con el polvo gris de la piedra y lo desolado y
yermo del paisaje. Su viaje a la ciudad, llena de otros niños abandonados
a su suerte, y su mirada hacia las cosas es mucho más inocente que la del
guionista y la del fotógrafo. Mehdi Zana, en cambio, desde su frío
presente de exiliado en
Estocolmo sobrevive gracias a sus recuerdos. Por eso su historia se
construye a base de saltos retrospectivos que contienen todo lo que ha
perdido: los olores de las comidas, el color del paisaje de Kurddistán,
el rumor de las calles y mercados y los abrazos de amigos y familia. La
tercera historia es, aparentemente, la más objetiva pues se presenta el
tema de la pena de muerte en EEUU mediante tres voces que son tres puntos
de vista: la del condenado Thomas Mille-El, patética, cínica,
desgarradora; la de los familiares mexicanos de otro condenado, llena de
dolor e impotencia; y la de los funcionarios de la prisión tejana, fría,
distante y eficazmente burocrática. Con todos los relatos el espectador
se conmueve, se irrita y se cabrea. O sea, se implica. Los 92 minutos
pasan rápidamente. Las luces se encienden y la sensación que nos queda
la expresa con exactitud J. Abusada: “… la película seguirá sin
nuestras miradas”. Gracias, Querejeta, por tu cine comprometido,
independiente, bello y verdadero. Gloria
Benito Gómez.
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COLGADOS
EN LOS ANGELES
Colgados
en Los Angeles (L.A. Without a Map) – Nacionalidad:
Inglaterra-Francia-Finlandia, 1998. Dirección:
Mika Kaurismaki. Guión: Richard
Rayner, Mika Kaurismaki. Argumento:
Richard Rayner (novela). Intérpretes:
David Tennant, Vinessa Shaw, Vincent Gallo, Julie Delpy, Johnny Depp,
Cameron Bancroft, James Le Gros, Leningrad Cowboys.
Richard (interpretado por
David Tennant) es un joven escocés afincado en Bradford y dueño de un
negocio de pompas fúnebres. Ama el cine de Hollywood y aspira a ser
escritor. Sin embargo, su vida tranquila, mejor dicho, rutinaria y carente
de emoción, dará un vuelco dramático al conocer a una actriz de Los
Angeles (Barbara, interpretada por Vinessa Shaw) durante un funeral: lo
deja todo para seguirla, convencido de que se trata del amor de su vida.
En clave de comedia,
Kaurismaki nos presenta a unos personajes corrientes que se ven
arrastrados por los códigos de una sociedad esquizofrénica: Hollywood.
Las situaciones a las que se enfrentan los protagonistas son divertidas,
por lo menos en apariencia, porque la línea que separa la comedia de la
tragedia es muy débil y las implicaciones, pese a lo absurdo, son serias.
El director no juzga: observa para ofrecernos un retrato sincero de unas
personas que intentan sobrevivir en un ambiente tan surrealista como
enrarecido.
Se plantea de manera sencilla
una historia de amor y el flechazo que sufre el protagonista servirá de
catalizador para el desarrollo y la propulsión de la acción. El relato
alcanza unas dimensiones verdaderamente humanas y universales gracias a
una narración nada pretenciosa y una magnifica labor por parte de todos
los actores, aunque destacaría de manera especial el trabajo de Vincent
Gallo.
Por otra parte, llama la
atención una sólida construcción visual en la que la luz y el color se
convierten en herramientas indispensables a la hora de narrar. Un ejemplo
evidente es la utilización del contraste entre la melancólica luz de la
ciudad industrial del norte de Inglaterra y la avasalladora luminosidad
californiana.
Yeah,
bro... cool movie, bro. Elisa Mª Martínez.
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La
viuda de San Pedro
Nacionalidad:
Francia-Canadá,1999. Dirección: Patrice Leconte. Intérpretes: Juliette
Binoche, Daniel Auteuil, Emir Kusturica. Género: Drama.
De nuevo estamos ante un Patrice Leconte en estado de gracia pues
esta película, que tan fácilmente podría haber derivado hacia el
melodrama, mantiene el relato y a sus protagonistas con pulso firme
rodeados de todos los abismos y sin caer en ninguno de ellos. En parte se
debe el acierto del magnífico guión de Claude Faraldo. Como en todos los
buenos films hay un espesor, un lado oscuro de los personajes, que está más
allá de lo que dicen y se expresa en sus miradas, en sus gestos, en lo
que hacen; así cuando el capitán (Auteuil) se retira a veces con ese
caballo negro a los acantilados lo empuja el viento negro de la duda y el
agua que rompe contra las rocas abajo no es sino símbolo de la propia
tempestad; también nos remite a la soledad de un hombre, de cualquier
hombre, que vive su vida en la realidad, es decir, que no se desvía en
sus actos de su discurso. Esta manera de ejercer la auténtica libertad lo
convierte en un solitario y en un ser vulnerable y al mismo tiempo fuerte.
Porque esta película, no nos engañemos, de lo que nos habla es de la
dificultad de ser, del riesgo de vivir en libertad, porque vivir en
libertad es enfrentar a los demás con la cobardía, poner en evidencia el
fundamento de las relaciones sociales: la hipocresía. De ahí van a
derivar todos los males del capitán, su mujer (Binoche) y el preso (Kusturica).
Todo tiene lugar a mediados del siglo XIX en una de las islas
francesas de Saint Pierre frente a Terranova. Un marinero borracho que
acaba de cometer un brutal asesinato es conducido a la prisión, situada
en el cuartel donde se encuentra la vivienda del capitán de la guarnición.
Mientras no acaba de llegar la guillotina, instrumento con el que deben
ser ajusticiados los condenados en la República Francesa, la mujer del
capitán comenzará a tratar al preso como una persona, dejándole un régimen
de semilibertad y confiando en él. Esta manera de obrar, más el hecho de
la ausencia de la pareja en los actos sociales, levanta sospechas y
envidias entre la clase culta y burguesa de la población. Cuando llega la
guillotina, al hombre que se va a ajusticiar no es ya el mismo que cometió
el asesinato. ¿Qué hacer, cumplir con el reglamento o con la justicia?
¿Es interpretable la ley? ¿Puede servir la ley como una coartada contra
los progresistas? La pena de muerte anula cualquier creencia en el hombre
y en el progreso. La negación de la vida nos habla del miedo de la
sociedad que la instaura. Y el miedo a la libertad con la que esta pareja
vive su amor está en la base del desencadenamiento de la historia, basada
en un hecho real.
La historia de amor, ese triángulo tan especial donde se cruzan
los diferentes matices y sentimientos, tiene su vértice en la
valentía de la protagonista que está dispuesta a correr peligros y en la
comprensión del marido que la admira precisamente por ese ser libre, por
ese no medir los riesgos sociales que se derivan de sus acciones, pero que
no dañan el amor profundo de la pareja.
Magistral interpretación de los protagonistas, ritmo perfecto del
tiempo narrativo, de la ambientación y del encuadre.
Daniel Arenas.
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GRACELAND
Graceland
(Finding Graceland) – Nacionalidad:
USA, 1998. Dirección: David
Winkler. Guión: Jason Horwitch.
Argumento:
Jason Horwitch, David Winkler. Intérpretes:
Harvey Keitel, Johnathon Schaech, Bridget Fonda, Gretchen Mol, David
Stewart, Susan Traylor.
Un joven (Byron
Gruman, interpretado por Johnathon Schaech), abrumado por la muerte de su
mujer, conduce su antiguo Cadillac por Tennessee y recoge a un excéntrico
autoestopista (interpretado por Harvey Keitel) que se dirige a Memphis y
dice llamarse Elvis.
Confieso que
soy mitómana y que la tentación de un posible encuentro con mi ídolo
del rock y, además, de la mano de uno de mis actores favoritos, fue
irresistible. Estaba dispuesta a ver cualquier cosa. Sin embargo, este
primer largometraje de David Winkler me sorprendió de verdad. La historia
se va desarrollando poco a poco, como quien no quiere la cosa, pese a las
imperfecciones en la narración. Su encanto va transportando al espectador
en un maravilloso viaje iniciático.
Es una fábula que no tiene miedo a enfrentarse a unos temas nada fáciles
de tratar. Destacaría a este respecto el tratamiento tan digno e
interesante (sin merengue ni moralina), que reciben la amistad y la
compasión.
Los momentos
auténticamente estelares, y que por si solos justificarían entrar en el
cine, son, sin duda las interpretaciones que hacen Bridget Fonda y Harvey
Keitel de sus personajes Marilyn Monroe y Elvis Presley, respectivamente.
Bridget posiblemente sería la última actriz en la que pensaríamos en un
juego de asociaciones para que hiciese de Marilyn, pero: ¡pasen y vean!
Canta y baila como la mismísima. Y de Harvey ¡ay! Siempre pone el listón
muy alto, y yo no esperaba menos, pero la escena en que debe hacer de
Elvis sobre el escenario es verdaderamente, increíblemente GENIAL.
Long
distance information, give me Memphis, Tennessee...
Elisa Mª Martínez.
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