| JÓVENES
PRODIGIOSOS
Wonder
boys. Nacionalidad:
Norteamericana, 2000. Dirección:
Curtis Hanson. Guión:
Steve
Kloves. Argumento:
la novela de Michael Chabon. Intérpretes:
Michael Douglas, Frances McDormand, Tobbey Maguire, Robert Downwy Jr, Rip
Torn
Lo peor que le puede ocurrir a alguien es crearse un genio. O que
se lo hagan creer. Al mediocre artesano que es Hanson le aclamaron con ese
refrito del cine negro que es L.. A.
Confidencial. Ensalzamiento y aplausos generalizados por parte de una
crítica cómoda que parece desconocer el cine clásico, ese concreto en
el que bebe Hanson. En su primera película, Falso
testigo, nos resultó hasta simpático en sus -descarados plagios-
homenajes a Hitchcock. Después pareció ponerse serio y trascendental en
sus posteriores obras, en las que siempre (al menos parece conocer bien el
cine y no como otros directores) quiso trascender un mensaje (reaccionario
y) moral. Recuérdese, por ejemplo, la patosa -y comercial- La
mano que mece la cuna y, ¡claro!, la vulgar L.A.
Confidencial.
¿Cual es el problema de Hanson aquí? Muy simple: no sabe dar
forma a un guión. Parece filmarlo tan cual, sin potenciar lo importante
sobre lo secundario. De esa manera todo resulta plano provocando un
angustioso estado de impotencia en el espectador al no saber de qué habla
la película. En esta -donde además casi no pasa nada- la nulidad de
Hanson es tan grande, que se pierde en dar vueltas y revueltas a una
historia sin ir jamás a lo principal. Todo, parece una sucesión de
situaciones incoherentes y de personajes absurdos -el joven escritor tan
pronto joven hermético como divertido hombre de éxito, la chica joven
que “pasa” por allí, el personaje del travestí o el negro dueño del
coche que conduce el protagonista...- Metros y metros -minuto y minutos-
gastados en nada más que en presentar a un Michael Douglas dominador de
cualquier escena (y, curiosamente, con una interpretación eficaz). Si
algo brilla en esta tonta historia son las escenas entre Douglas y la
estupenda Frances McDormand. Lo demás (mareos incluidos) demencial. Si lo
que cuenta es la historia de un fracaso Hanson lo hace bastante mal, si,
por el contrario, presenta la subida de un arribista, que se aprovecha de
quien tiene al lado (el futuro joven escritor) aun lo hace peor. Lo único
que parece interesar a Hanson es la historia de amor entre Douglas y
McDormand, ambos luchando por su unión o por seguir con sus respectivos
conyuges. La solución -propaganda subliminal incluida sobre la natalidad-
es que “ella” tenga un hijo -obligatoriamente- de él y no de su
pareja estable (¿impotente? ¿homosexual?). Pareja con hijo. La
salvación de la especie humana. Admirable lección de un cansino Hanson,
descubierto como genio por tantos genios críticos en una mediocre -y
falsa- película negra. No quiero volver a repetir su título. Queda lo
dicho y una estupenda fotografía. La lógica narrativa (como el robo del
abrigo de la Monroe) brilla por su ausencia al igual que la lógica de una
cámara que casi nunca está puesta donde debe estar. Simplemente el
realizador parece tratar de sorprender con su inteligencia al adormilado
espectador. A Hanson, que suponemos inteligente, le basta con dedicarse a
imitar, homenajear -o plagiar- su cine favorito. Pero, por favor, que no
se crea capaz de hacer algo -al menos por ahora- por su cuenta y riesgo.
Una pregunta final sobre este invisible filme¿Se trata de un drama o de
una comedia?. AMBIENTE ESTUDIANTIL. ESCRITORES.- Mr.
Arkadin
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