Amanece que no es poco
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 AMANECE, QUE NO ES POCO
 EL HOMBRE SIN SOMBRA

 The hollow man. Nacionalidad: USA, 2000. Dirección; Paul Verhoeven. Argumento y guión: Andrew. W. Marlowe. Música: Jerry Goldsmith. Intérpretes: Kevin Bacon, Elizabeth Sue.

 Verhoeven ha rodado hermosas (y truculentas) películas. En Holanda entre otras hizo una curiosa –y divertida parodia- de Love Story titulada Delicias turcas. La singular y disparatada El cuarto hombre le abrió las puertas de Hollywood. Realizó el que sin duda (aunque más cruel) junto a El señor de la guerra es el mejor filme sobre la Edad Media. Era Los señores del acero. También hay que recordar Robocop, Desafio total, InstiPero desde hace años, quizás desde los problemas que le impidieron poner en marcha Las cruzadas, su cine parece haber perdido inspiración. Es como otro Verhoeven, incapaz de realizar obras –como las anteriores- en las que la inspiración se uniera a un alto grado de cinismo (¿humorístico?). Si Schowgirlsera lastimosa, Tropas del espacio (con muchos ingredientes personales) era un fiasco adaptada además al tremebundo cine de temática –o protagonismo- juvenil. El hombre sin sombra basada (sin acreditar) en la novela de H. G. Wells, El hombre invisible, parecía ser un producto afín a su temática y por lo tanto adecuado para recuperar al perdido realizador. Pero ni por esas. Lo más triste de este film no es que sea un remedo de muchos otros sino que sea un fiasco total. Al estilo (triste) del Hollywood actual se ha tratado de rodar como película A algo que ni siquiera llegaría a ser, en los viejos tiempos, una serie B. Si los personajes están horriblemente trazados (ese demoníaco sabio que termina lógicamente en el infierno), las situaciones son absurdas, demenciales. Por si fuera poco la película va constantemente rompiendo su primaria estructura, de forma que al final tenemos la sensación de haber visto no uno sino varios filmes. La última parte es un cruce entre Alien y cualquier película de terror de jóvenes encerrados en una casa (aquí un laboratorio).

             Ni tan siquiera el cínico (ayer) Verhoeven ha sabido sacar partido de una de las pocas ideas felices que se “pasean” (pero no se tratan) en la película. Me refiero a que sea el Ejercito el interesado en lograr descubrir el secreto de la invisibilidad.

             Si la película (a pesar de los comentarios de algunos críticos quizás con demasiados intereses en juego) no aporta nada en su primera mitad, en la segunda (a partir de –se supone- la violación de la vecinita del sabio invisible) se acumulan los peores efectos del cine de terror. Falsos sustos, misteriosas resurrecciones o supervivencias (un hombre con un impresionante tajo en el vientre es capaz de aparecer en el momento –claro, era su novio- en que la heroína está punto de morir a manos del sabio loco) difícilmente admisibles aún en las peores de las películas. La caída en el “infierno” final suena demasiado (después de la increíble escena del ascensor) a Alien 3. Lo más curioso de todo es que en ninguna crítica que hemos leído se haga alusión (si se nombran otras) a La mosca, made in Cronenberg con la que guarda bastantes semejanzas por lo que se refiere al personaje de sabio protagonista. Y eso que Verhoeven se permite un divertido (uno de los pocos del filme) homenaje-parodia: el hombre invisible aplasta una mosca que da vueltas a su alrededor.

             ¿Logrará Verhoeven “retomar” algo de su antiguo talento.- ADAPTACIÓN LITERARIA. SABIOS DESQUICIADOS.- Mr. Arkadin.

 

 AMANECE, QUE NO ES POCO
 JÓVENES PRODIGIOSOS

 Wonder boys. Nacionalidad: Norteamericana, 2000. Dirección: Curtis Hanson. Guión: Steve Kloves. Argumento: la novela de Michael Chabon. Intérpretes: Michael Douglas, Frances McDormand, Tobbey Maguire, Robert Downwy Jr, Rip Torn

             Lo peor que le puede ocurrir a alguien es crearse un genio. O que se lo hagan creer. Al mediocre artesano que es Hanson le aclamaron con ese refrito del cine negro que es L.. A. Confidencial. Ensalzamiento y aplausos generalizados por parte de una crítica cómoda que parece desconocer el cine clásico, ese concreto en el que bebe Hanson. En su primera película, Falso testigo, nos resultó hasta simpático en sus -descarados plagios- homenajes a Hitchcock. Después pareció ponerse serio y trascendental en sus posteriores obras, en las que siempre (al menos parece conocer bien el cine y no como otros directores) quiso trascender un mensaje (reaccionario y) moral. Recuérdese, por ejemplo, la patosa -y comercial- La mano que mece la cuna y, ¡claro!, la vulgar L.A. Confidencial.

             ¿Cual es el problema de Hanson aquí? Muy simple: no sabe dar forma a un guión. Parece filmarlo tan cual, sin potenciar lo importante sobre lo secundario. De esa manera todo resulta plano provocando un angustioso estado de impotencia en el espectador al no saber de qué habla la película. En esta -donde además casi no pasa nada- la nulidad de Hanson es tan grande, que se pierde en dar vueltas y revueltas a una historia sin ir jamás a lo principal. Todo, parece una sucesión de situaciones incoherentes y de personajes absurdos -el joven escritor tan pronto joven hermético como divertido hombre de éxito, la chica joven que “pasa” por allí, el personaje del travestí o el negro dueño del coche que conduce el protagonista...- Metros y metros -minuto y minutos- gastados en nada más que en presentar a un Michael Douglas dominador de cualquier escena (y, curiosamente, con una interpretación eficaz). Si algo brilla en esta tonta historia son las escenas entre Douglas y la estupenda Frances McDormand. Lo demás (mareos incluidos) demencial. Si lo que cuenta es la historia de un fracaso Hanson lo hace bastante mal, si, por el contrario, presenta la subida de un arribista, que se aprovecha de quien tiene al lado (el futuro joven escritor) aun lo hace peor. Lo único que parece interesar a Hanson es la historia de amor entre Douglas y McDormand, ambos luchando por su unión o por seguir con sus respectivos conyuges. La solución -propaganda subliminal incluida sobre la natalidad- es que “ella” tenga un hijo -obligatoriamente- de él y no de su pareja estable (¿impotente? ¿homosexual?). Pareja con hijo. La salvación de la especie humana. Admirable lección de un cansino Hanson, descubierto como genio por tantos genios críticos en una mediocre -y falsa- película negra. No quiero volver a repetir su título. Queda lo dicho y una estupenda fotografía. La lógica narrativa (como el robo del abrigo de la Monroe) brilla por su ausencia al igual que la lógica de una cámara que casi nunca está puesta donde debe estar. Simplemente el realizador parece tratar de sorprender con su inteligencia al adormilado espectador. A Hanson, que suponemos inteligente, le basta con dedicarse a imitar, homenajear -o plagiar- su cine favorito. Pero, por favor, que no se crea capaz de hacer algo -al menos por ahora- por su cuenta y riesgo. Una pregunta final sobre este invisible filme¿Se trata de un drama o de una comedia?. AMBIENTE ESTUDIANTIL. ESCRITORES.- Mr. Arkadin