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Aunque la mayoría de
los socios fundadores de EN CADENA DOS vivimos a orillas del
Mediterráneo, en Valencia, tenemos un colaborador cuyo domicilio se
encuentra a orillas... ¡del Guadalquivir!, pero su espíritu es tan
mediterráneo como el nuestro. Cada mes os invita a acompañarle en el
análisis de un tema cinematográfico de actualidad.
UN VIAJE AL INTERIOR DEL
IMPERIO AMERICANO
Por
Juan
de Pablos Pons
Michael
Moore es hoy un documentalista mundialmente conocido gracias a un film, Bowling
for Columbine. Esta notoriedad está relacionada con la personalidad
de este cineasta independiente y disidente en un país como Estados
Unidos, poco dado a aceptar las propuestas antisistema. Autor de
documentales como Roger & Me (1989), donde denuncia las
desastrosas consecuencias sociales de la reestructuración llevada a cabo
por la General Motors; y más recientemente The Big One que es una
denuncia sobre los abusos de las empresas multinacionales como Nike,
explotando a niños como mano de obra barata en Indonesia. Pero sin duda, Bowling
for Columbine es una excelente película que obliga al espectador a
involucrarse en las situaciones y los análisis que le son planteados.
Film alternativo en la forma y en las cuestiones de fondo que presenta, se
basa en un discurso explícito y directo que prescinde de las metáforas
audiovisuales y argumenta sus tesis con un mensaje contundente por obvio.
Ha sido el primer documental seleccionado, después de 46 años sin
hacerlo, en el Festival de Cannes obteniendo el Premio del 55 Aniversario
del certamen. En la pasada edición del Festival de San Sebastián cosechó
el Premio del público y ha conseguido el Oscar de Hollywood al mejor
documental.
¿Por
qué mueren cada año en U.S.A. más de 11.000 personas víctimas de las
armas de fuego? Para responder a esta pregunta Michael Moore nos invita a
un viaje por Estados Unidos que permite hacer patentes los elementos que
configuran una actitud que propicia la cultura de las armas (sic).
Curiosamente, esta demostración de fuerza, que supone detentar y alardear
del manejo de armas de fuego, se basa en un sentimiento de miedo al
enemigo exterior que existe en este país. El derecho a protegerse de esos
enemigos, supuestos o reales, que atentan o ponen en peligro valores tan
queridos por los norteamericanos como la familia, la propiedad privada, la
patria o el honor de las personas parece justificar la existencia de una
sociedad armada. Curiosamente, esta actitud parece no confiar mucho en las
instituciones policiales y judiciales. En los testimonios recogidos
afloran los mecanismos sociales que hacen del miedo un factor de dominio y
poder, donde lo público y lo privado aparecen confrontados.
Las
sucesivos casos que van apareciendo en el documental permiten captar la
actitud de los ciudadanos norteamericanos sobre el derecho y el uso a las
armas. Y esto afecta tanto a ciudadanos anónimos como famosos. Sin duda
la técnica del contraste aplicada a las entrevistas nos permite comparar
los argumentos manejados y en algunos casos el resultado resulta
impactante. Así, el cantante satánico Marilyn Manson plantea un lúcido
análisis sobre las causas de la violencia, lo que contrasta con un
envejecido Charlton Heston que resulta patético en el manejo de sus
argumentos a favor de las armas de fuego, aparentemente identificado con
sus personajes cinematográficos, y en su rol de presidente de la Asociación
Nacional del rifle, cargo que ahora acaba de abandonar por problemas de
salud.
El
título de la película se refiere a lo sucedido en un Instituto de Enseñanza
Media de Columbine, ciudad próxima a Flint (Michigan), lugar de
nacimiento de Moore, en la cual se produjo una masacre en el año 1999
cuando dos estudiantes, Dylan y Eric, empezaron a disparar contra
estudiantes y profesores. De hecho, el título identifica el dato policial
de que los dos asesinos adolescentes fueron vistos la misma mañana en que
se produjeron los hechos en la clase de bolos de propio Instituto. Sin
duda las instituciones educativas aparecen
como víctimas del sistema.
El
reportaje trasciende los diferentes casos concretos en los que queda
patente cómo el uso de la violencia o la legitimidad de recurrir a ella,
es fomentada por la propia sociedad norteamericana, por sus políticos,
sus empresarios, sus banqueros y sus medios comunicación. Se plantea una
mirada al sistema político, que incluye un repaso de las intervenciones
militares armadas realizadas por Estados Unidos en otros países durante
las últimas décadas, e investiga por qué los norteamericanos apoyan
esta política que consideran “lógica y responsable”. El documental,
a pesar de su propuesta extraordinariamente dura, resulta aceptable para
los espectadores gracias a un inteligente tono satírico y humorístico
que resulta sorprendente y más que mitigar, acentúa el dramatismo y la
vertiente trágica de los hechos reflejados y el valor testimonial de la
investigación realizada por Moore.
La
visión de este documental, extraordinariamente directo y generador de
empatía con su discurso, transmite al espectador la sensación de
situarse al otro lado del espejo. Es decir, frente a las versiones
oficiales, frías y objetivas, los argumentos de Moore, resultan verídicos,
convincentes y defendibles porque son los nuestros también.
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