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Como cualquier
revista que se precie, la nuestra también tiene su sección dedicada a
las bandas sonoras. Habitualmente correrá a cargo de Juan Francisco Álvarez, un mozo con muy buen oído... como
podréis comprobar en cuanto se quite los cascos y atienda las llamadas
telefónicas que le piden, insistentemente, su crónica musical para este
número.
¿RESURGE
EL MUSICAL?
Por
Juan Francisco Álvarez
¿Estamos
ante un resurgimiento del género musical? Parece ser que así es. El año
pasado con Moulin Rouge asistimos a la primera muestra de ello. Y
si bien en este primer caso no era un musical en toda regla (hay que
recordar que las canciones de Moulin Rouge pertenecían a
diferentes artistas y se acoplaron a gusto del director en los diferentes
números del film), ni tampoco lo ha sido ese pseudomusical español de
gran éxito de taquilla (Al otro lado de la cama), ahora con Chicago,
estamos ante el musical por excelencia, llevado a la gran pantalla y sin
reparar en gastos y medios. Si bien hay opiniones para todos los gustos
respecto a la calidad de la cinta, nadie podrá negarme que en lo que
refiere al apartado musical, su valor inconmensurable está fuera de toda
duda.
Chicago
como fenómeno cinematográfico nace mucho antes que su bautismo como
musical. Éste se debe a tres grandes monstruos del panorama musical de
Broadway. En 1975, John Kander (Música), Fred Ebb (Letras) y Bob Fosse (Coreografias
y guión junto con Ebb) adaptaban Chicago convirtiéndolo en un
musical de gran éxito en Broadway. Para los papeles principales se buscó
a lo mejorcito de aquella época, ni más ni menos que Gwen Verdon y Chita
Rivera (la cual tiene un pequeño papel testimonial en la versión que aquí
acometemos) en los papeles de Roxie y Velma. El gran éxito de este
musical en Broadway propicio que pronto invadiese medio mundo en sus
diferentes versiones, o que en Broadway y Londres se haya repuesto varias
veces. Incluso nuestro país pudo disfrutar de su versión hace ya unos años
de la mano de Àngels Gonyalons, Mar Regueras y Joan Crosas en sus papeles
principales. Otras celebridades que han aportado su granito de arena en
este musical han sido: Liza Minelli, Ann Reikin, Joel Grey y Ute Lemper.
No
es de extrañar que año tras año, ciudad aquí, ciudad allá, fuese
donde fuese, Chicago se consiguiese ganar noche tras noche el favor
del público. Las canciones de Kander y Ebb son intemporales, gustaron
entonces, gustan ahora y gustarán dentro de 25 años más. Su melodía
contagia al espectador y embriaga y te transporta al Chicago de los años
20, incluso aunque el jazz no sea santo de tu devoción. Y si a todo ello
lo contagiamos con las coreografías del gran Dios del musical, Bob Fosse,
el resultado es increíblemente divertido, apasionante y estremecedor. El
mismo Fosse quiso llevarlo al cine, pero su fallecimiento, posteriores
retrasos y problemas con los derechos no habían permitido que hasta este
año pudiésemos disfrutar de su versión cinematográfica.
En
otras secciones ya se encargan de comentar el trabajo de Rob Marshall, los
aspectos técnicos, así como de las interpretaciones de Gere, Zellweger y
Zeta-Jones. Aquí simplemente quisiera incidir en que la adaptación
realizada al llevar este musical a la gran pantalla resulta impecable,
resuelta en todo momento con gran maestría y perfección, y de la que a
buen seguro Bob Fosse se sentiría orgulloso. Mucho se ha discutido y
dicho acerca de la experiencia en musicales de sus protagonistas, y hay
que recordar que si exceptuamos a la novel en estas lides que es Renée
Zellweger, los demás tienen un currículo, cuando menos decente, en su
haber. Desde el mismo director, que ya dirigió la versión televisiva del
musical Annie (siguiendo los pasos de John Huston), Catherine Zeta-Jones
que interpretó papeles en diversas obras musicales del West End
londinense además de cantar en algún otro filme, hasta el mismísimo
Richard Gere que dio vida a Danny Zuko en una versión de Grease
del West End neoyorkino.
Las
canciones de mayor calidad, así como de mejor resolución cinematográfica
en su concepción, que yo destacaría son: la magnífica obertura que
enlaza con la primera canción y que nos presentan la película y la
situación que en ella se vive. Es una presentación en toda regla, donde
el pianista y resto de la banda se convierten en complices de una Velma
que corta la respiración con este frenético ritmo de “And all that
jazz”. Tampoco puede faltar en esta relación la gran Mama (Queen
Latifah) con su pomposa canción “When you’re good to mama”,
resuelta con gran brillantez y espectacularidad.
Más sencilla, pero no por ello de menor calidad, resulta “Mister
Cellophane” para el lucimiento de otro actor no dado a esto de los
musicales: John C. Reilly. Y el sumun de la perfección llega con el número
coral “Cell Block tango”, con algo más de siete minutos de
duración, se convierte en la pieza estrella del filme. Justamente ésta
es una de la piezas elegidas para aparecer dos veces en el compacto y así
darle una comercialidad al disco con la interpretación de ésta en la
segunda versión por Qeen Latifah y Lil’ Kim. La otra canción escogida
con este fin e interpretada por Anastacia es “Love is a crime”.
Y
después de todo esto y mucho más que contiene el compacto, si uno se
pregunta si además han añadido más música original para la ocasión,
habría que responderle que sí. Danny Elfman, en su año de mayor
productividad (Spider-Man, Men in Black II y Red Dragon),
compone algo más de música a añadir a las canciones y demás piezas de
Kander. Son poco más de siete minutos los que permiten a Elfman demostrar
que es un compositor de talento y que su versatilidad es todo un hecho.
Lejos de los encasillamientos a los que se ve sometido, Elfman elabora un
trabajo muy correcto, y muy cercano a su primera experiencia en el campo
de los musicales, The nightmare before Christmas. Con todo ello, a
buen seguro que a partir de ahora más de una encargo de este tipo van a
lloverle a este genial compositor.
Sirva
como colofón final a este artículo, destacar que en solo su primera
semana, el CD con la música original de este film, vendió solo en
Estados Unidos ochenta y tres mil copias. Y si a ello le sumamos las
semanas posteriores así como las copias vendidas en el resto del mundo,
estamos hablando de una banda sonora con mayúsculas. Imprescindible.
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