El empleo del tiempo-1
Principal ] Arriba ] [ El empleo del tiempo-1 ] El empleo del tiempo-2 ] Vete a saber-1 ] Vete a saber-2 ]

 

El trabajo os hará libres

Tras el esperanzador debut de "Recursos humanos", este filme demuestra la maestría de Cantet.Con esta película nos encontramos ante la gozosa confirmación de quien puede llegar a ser el nuevo pope del cine francés, toda vez que los grandes maestros están llegando, por imperativos de la edad, al final de su carrera. En su anterior film, Recursos humanos, aún sin ser una obra plenamente lograda, apuntaba maneras, oficio e intuiciones que ahora aparecen plenamente consolidados, como lo está esa especie de marca de fábrica que tanto en aquella película como en ésta resumen el relato: la sutil pero devastadora crueldad que se apodera de la mirada hacia unos personajes que sólo aparentemente se salvan.

Resulta difícil hablar de El empleo del tiempo por cuanto se trata de una película hecha de sensaciones, ambientes (en toda la película apenas brilla el sol), atmósferas cargadas, simulaciones que no acaban de delatarse, mentiras escondidas, míseros arrebatos éticos, apariencias engañosas, hondos pesares, silencios cómplices, secretos inconfesables, piedades calladas y abatidas, sospechas, soledad, rutina, desprecio, sentimientos que trascienden las palabras y que encuentran su perfecto cauce de expresión en un torrente de imágenes que pausadamente va construyendo una película emocionante y desoladora.

La excusa argumental es en apariencia simple: un hombre pierde su trabajo pero decide ocultárselo a su familia y continuar con la misma rutina, aunque ahora ha de pasarse las horas deambulando con su coche por lugares solitarios esperando a que llegue la hora de volver a casa, o incluso durmiendo en los aparcamientos para simular imprevistas reuniones de trabajo. Sobre esta espina dorsal el director articula toda una serie de historias fugaces que van construyendo al personaje y permiten una evolución de la que Una película de atmósferas, sensaciones, ambientes... seremos testigos a lo largo de las más de dos horas de metraje. Vemos así un primer contraste entre la soledad de Vincent y la alegría de los niños, sea en el autobús que llega al lugar desde donde habla con su esposa, sea en la fiesta de la escuela en la que ésta trabaja y a la que acude con sus hijos. O contemplamos la hipocresía de las organizaciones dedicadas a la ayuda al tercer mundo, o asistimos a la ficción provocada por un atuendo que hace posible que Vincent pase desapercibido entre otros ejecutivos cuando se dirigen a su trabajo, o descubrimos la falsedad que esconden los abrazos y sonrisas entre amigos y compañeros de empresa, la vorágine depredadora que los posee, la corrupción que esconde la apariencia más pulcra. Todo ello se nos muestra con ligereza, sin énfasis, ahondando cada vez más en una situación que se hace insostenible, que va eliminando todas las salidas posibles. En este sentido resulta magistral la escena en la que Vincent, a la desesperada, confiesa su situación a su mujer, pero lejos de decirle la verdad, la vela bajo una nueva mentira que se constituye en el único mecanismo con el que es capaz de dar cauce a su sinceridad. La mujer, en segundo plano, observando el fumar compulsivo de su marido, sabe y se resiste a saber, sospecha pero renuncia a la sospecha, se erige en cómplice de una situación que, en el fondo, comprende perfectamente, por cuanto representa también el eje de su vida.

Y es desde esta óptica desde la que podemos entender el giro sutil que se produce en el personaje y que da su grandeza final a la  película. Lejos de la vergüenza por la simple Magistral es la escena en que Vincent confiesa la pérdida del trabajo a su mujer... aunque recorre un velo sobre el tema con una nueva mentira. pérdida del trabajo, Vincent acaba encontrando su situación como la única salida digna a un mundo degradado. Lo que importa no es ya la obtención del sustento o la imagen social que se tenga, sino escapar a una rutina asfixiante y sin salida, la que su mujer le confiesa al inicio de la película y la que su familia (sus padres incluidos) representa para su existencia. Vincent acaba viviendo su situación como la única posibilidad de ser él mismo, de construir su propia vida, de escapar a las imposiciones ajenas. Así, su huida a través de la ventana no es tanto producto del miedo a enfrentarse a su padre, como afirmación de su propia personalidad, la única decisión consecuente que le resta por tomar. Los múltiples planos en los que aparece fuera de las casas, observándolas o quedándose en los umbrales recuerdan lejanamente al desarraigo de Ethan Edwards en Centauros del desierto, aunque carece de la grandeza de éste, por cuanto acaba sometido a un trabajo y a un padre que le resuelve el problema inmediato pero que, al hacerlo, le condena a la mediocridad absoluta. La escena final resulta, desde éste punto de vista, escalofriante. En ella se resume el talento de un director dotado para la sutileza, para insinuar más allá de las imágenes, para construir un mundo propio con los evanescentes materiales del cine. Esperamos con ansiedad nuevas películas suyas.

Marcial Moreno

EL EMPLEO DEL TIEMPO

Título Original:
L´emploi du temps
País y Año:
Francia, 2002
Género:
DRAMA
Dirección:
Laurent Cantet
Guión:
Robin Campillo, Laurent Cantet
Producción:
Haut et Court
Fotografía:
Pierre Milon
Música:
Jocelyn Pook
Montaje:
Robin Campillo
Intérpretes:
Aurélien Recoing, Karin Viard, Serge Livrozet, Jean-Pierre Mangeot, Monique Mangeot
Distribuidora:
Golem
Calificación:
No recomendado menores de 13 años

 


 

Volver al SUMARIO Página ANTERIOR Página SIGUIENTE Ir a la ÚLTIMA PÁGINA