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Es
muy curioso: se habla en el panorama del cine español de la “calidad”
del cine de Almodóvar, Trueba, Garci,
Amenábar y apenas se dice que hay un sencillo cineasta de apellido
Albadalejo, que lenta y silenciosamente, va fraguando una obra cinematográfica
de gran sencillez y a la vez de gran altura. Nos referimos a este director
de cine alicantino, que debutó con una especie de tierna fábula casi no
vista: La primera noche de mi vida. Después realizó Manolito
Gafotas, luego la arriesgada Ataque verbal. Su anterior filme
fue El cielo abierto, una comedia con fundamento y ahora con Rencor,
rodada casi íntegramente en nuestra Comunidad Valenciana, abandonando el
registro de la comedia y pasándose al del melodrama, nos entrega, aunque
con algún defectillo de guión, un filme que pasará a los anales del
mejor cine español.
Casi
todas sus películas anteriores las había rodado coescritas con Elvira
Lindo, que añadía su gracejo literario característico, pero en Rencor
la autoría del guión es sólo suya. Nos cuenta la película la venganza
que por rencor intenta organizar una mujer, Chelo, tonadillera de cuarta
fila que se gana al vida actuando en chiringuitos, hoteles y restaurantes
de verano en la playas de Cullera, Port Saplaya y Canet d’En Berenguer.
El azar la hace encontrarse con su antiguo novio, un delincuente que hacía
diez años destrozó su vida. Ahora éste, que se ha regenerado y se gana
la vida con el negocio de alquiler de patinetes en la playa, tiene otra
novia, una muchacha bastante inocente. La antigua novia maquinará, movida
por el rencor, destrozar su vida.
Tiene
Rencor un registro grave que le hace moverse por los terrenos de la
tragedia sin abandonar acentos cáusticos y comicidad y casi negra. Nos
habla de hombres y mujeres de carne y hueso, gente sencilla y a veces
pobre de espíritu, personajes totalmente reconocibles que hablan con la
misma sencillez y llaneza de la gente de la calle. Es ésta una constante
del cine de este director, que se mueve como pez en el agua en los
escenarios playeros de nuestra comunidad, seguramente porque él es también
valenciano. Nos habla de cómo muchas veces las personas nos esclavizamos
por sentimientos y pasiones poco nobles y que también, aún queriéndolo,
no podemos zafarnos de ellos, cayendo víctimas de las trampas que
nuestras propias pasiones nos tienden. El filme, pese a su gravedad, algún
exabrupto (el chiste a cuenta
de un niño con síndrome de Down), y algún hilo suelto en el guión (a
este espectador no le gustó su final, algo enclenque y poco
imaginativamente creíble), no anda exento de personajes pintorescos y cómicos,
que alivian la tendencia al melodrama que éste tiene. Posee además muy
bien insertados diversos temas musicales estándar de la música pop española
(canciones de Serrat...) que añaden de amenidad a este largometraje.
Cuenta además con una muy grata sorpresa: el descubrimiento como actriz
dramática de la hija de Lola Flores, Lolita. Un verdadero hallazgo dramático
encarnado en el papel de la cantante fracasada, rencorosa y vengativa que
no logra hallar la felicidad.
José
Luis Barrera
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RENCOR
Título
Original:
Rencor
País y Año:
España, 2002
Género:
DRAMA
Dirección:
Miguel Albaladejo
Guión:
Miguel Albaladejo
Producción:
Icónica, Zebra Producciones, Alta Producción, Trivisión
Fotografía:
Alfonso Sanz
Música:
Lucio Godoy
Montaje:
Pablo Blanco
Intérpretes:
Lolita Flores, Jorge Perugorría, Elena Anaya, Mar Regueras, Roman Luknar
Distribuidora:
Alta Films
Calificación:
No recomendado menores de 7 años
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