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Hay
una clara y definida voluntad en el cine de Fernando León de Aranoa, el
cineasta autor de Los
lunes al sol, de hacer retrato crítico del momento social en
el que vivimos en este nuestro país, que una vez más, hay que afirmarlo,
pese a la mirada complaciente de ciertos sectores políticos y sociales,
“no va nada bien”. Y así, esta película aclamada en el reciente
Festival de San Sebastián, intenta lanzar con notables aciertos una
mirada endurecida y bastante desesperanzada sobre la situación angustiosa
de los obreros en paro que son víctimas de la operaciones de reconversión
industrial y que en realidad ocultan las maniobras del capitalismo liberal
más feroz (amparadas por esa impresentable ley del desempleo promulgada
contra todos por el actual gobierno y de la que ahora anda muy
arrepentido).
Los lunes al sol
es una historia de perdedores que ha producido Elías Querejeta y
narra la frustrante historia de cinco compañeros de trabajo que han sido
despedidos de su empleo por causa de la
reconversión de unos astilleros en una ciudad situada en una de
las rías gallegas. Cada uno de ellos intenta sobrevivir sin perder su
dignidad, en medio de una situación al borde de la miseria, ahora que el
subsidio del paro se les ha acabado. Uno ha conseguido un empleo de guarda
jurado, otro ha montado una cantina donde se reúnen los otros compañeros,
otro anda, pese a su edad, a la búsqueda de trabajos destinados para los
más jóvenes, otro se ha hundido en el alcoholismo, otro siente cómo su
mismo matrimonio se resquebraja por sus situación y el último, más
sinvergüenza pero más lúcido, intenta aún luchar en medio de todas sus
contradicciones: es Santa, el más joven, que con una mezcla de picaresca
y gran dignidad humana aún se atreve a soñar en un mundo mejor y aún le
quedan gotas de rebeldía contra la injusta situación a la que se ven
abocados.
La
película parte de un guión tan perfecto y repulido que quizá esa virtud
se trueque en su único defecto: al filme le falta cierta espontaneidad,
cierto aire más fresco que debiera recorrer su triste historia. Hay
algunas cosas que suenan a tópicos muy vistos y oídos, como es la metáfora
de Australia o el diálogo manido sobre Dios en la taberna. Aunque no le
faltan algunas gotas de ironía y humor, uno piensa en Full
Monty (a la que se parece tanto) que contando un argumento parecido,
su humor no le quitaba ni un ápice de la denuncia social que Los
Lunes al sol también tiene. De todos modos el filme es una
obra importante y más en el cine español tan escapista que solemos ver.
Valores
tan apreciables como la solidaridad y el compañerismo, la defensa de la
autoestima, la repulsa y denuncia de la injusticia, la importancia de la
relación de pareja, el desenmascaramiento de los más infames intereses
capitalistas, etc., adornan esta película tan recomendable sobre todo
para los que quieren que el cine sea un mero espectáculo de feria y tenga
un mínimo de sensibilidad social. Por último (sería injusto olvidarlo)
la interpretación de los actores es magnífica, destacando sobre todo
Javier Bardem que ratifica otra vez que es un pedazo de actor.
José Luis Barrera
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LOS
LUNES AL SOL
Título
Original:
Los lunes al sol
País y Año:
España, 2002
Género:
DRAMA
Dirección:
Fernando León de Aranoa
Guión:
Fernando León de Aranoa, Ignacio del Moral
Fotografía:
Alfredo F. Mayo
Montaje:
Nacho Ruiz Capillas
Intérpretes:
Javier Bardem, Jose Ángel Egido, Luis Tosar, Serge Riaboukine, Aida Folch
Distribuidora:
Sogepaq
Calificación:
Todos los públicos
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