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No
sé lo que muchas veces el espectador anda buscando cuando compra una
entrada para el cine. Lo que sí es cierto que seguramente el espectador
de las películas de Lynch siempre encontrará es esa sensación de que el
ser humano anda a la deriva en medio de un mundo terrible,
de una sociedad adversa, de una naturaleza que esconde tras sus más
exquisitas formas, el más hondo de los horrores y la lucha a muerte por
la supervivencia.
Mulholland
drive contiene todo el mundo personal e identificable del cine de
David Lynch (El hombre elefante,
Terciopelo azul, Carretera perdida,
Una historia verdadera) donde sueños y pesadillas, colores, la noche
y la oscuridad, ruidos de
fondo, arquitecturas, seres deformes, objetos domésticos alcanzan
personalidad propia. Lo único que quizá sea incómodo para cierto tipo
de espectador es que su argumento no es nada claro, muy críptico: como un
río que al desembocar en el mar se esparce en mil pequeños arroyos así,
la historia de una bella mujer acosada por la mafia que pierde la memoria
tras un accidente y es acogida y ayudada por una joven aspirante a actriz
de cine, se multiplica en su último tramo en distintos posibles y
complejos desenlaces.
Con
algunas escenas de imprescindible crudeza, al final y con múltiples
lecturas, prevalecen los temas que a este director preocupan: el misterio
de la condición humana, el subrayado de que la vida es más grande que la
aventura personal, el horror de la lucha entre el bien y el mal que
esconde lo cotidiano, el latir de la misma naturaleza.
Mulholland
drive sigue teniendo
ese poder casi hipnótico que el cine de su director tiene: muchas de sus
secuencias son tan crípticas y claustrofóbicas que tienen precisamente
ese valor de hechizar al espectador y su final que parece una espiral de
horror y sensaciones de ensueño y pesadilla hipnotiza al espectador, que
al final abandona la butaca con una sensación de haber estado visitando
el más extraño y terrible de los mundos.
La
película iba a ser la cabecera de una serie de televisión que después
Lynch ha transformado en largometraje. Recuerdo que este director hizo
también aquella triunfal serie de televisión Twink
Peaks, de la que esta película toma algunos referentes y
todos los elementos estilísticos están perfectamente adecuados a
la profunda reflexión discursiva que presenta el filme. La música de
Angelo Badalementi es magnífica, presentando temas musicales exquisitos,
así como una “música” incidental que hipnotiza al espectador a base
de sordos ruidos de ambiente y de máquinas. La fotografía en color a
veces oscurecida, cumple la función pictórica que tanto gusta al
director. Un filme, en fin, para espectadores con paladar cinematográfico
educado y exigente.
José
Luis Barrera
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MULHOLLAND
DRIVE
Título
Original:
Mulholland
Drive
País
y Año:
EE.UU.,
2001
Género:
THRILLER
Dirección:
David
Lynch
Guión:
David
Lynch
Producción:
Le
Studio Canal+, Les Films Alain Sarde, Touchstone Television, Imagine
Television
Fotografía:
Peter
Deming
Música:
Angelo
Badalamenti, David Lynch
Montaje:
Mary
Sweeney
Intérpretes:
Laura
Herring, Justin Theroux, Naomi Watts, Dan Hedaya, Ann Miller
Distribuidora:
Vértigo
Films
Calificación:
No
recomendado menores de 13 años
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