|
Little
Senegal cuenta la
historia de la herida africana, y la de su difícil curación. Un viejo
senegalés que trabaja como guía del museo de la esclavitud en aquel país
africano, decide viajar a Estados Unidos en busca de los descendientes de
sus propios antepasados, algunos de los cuales fueron capturados y
trasladados como esclavos al nuevo continente. En su arranque, la película
adopta un tono documental para narrar la barbarie que supuso la
esclavitud, tono que, en cierto modo, ya no abandonará.
La
puerta por la que los esclavos embarcaban sirve de enlace con la llegada
de Alún a Nueva York. Aunque sus pesquisas dan fruto, la conclusión a la
que la película aboca es quizá aún más desoladora que la que motiva su
arranque. El viejo va a comprobar que el desprecio que subyace a la
esclavitud no sólo no ha desaparecido, sino que se ha instalado en el
seno mismo de la comunidad negra. La distinción entre africano y
americano, más absurda aún que la impuesta entre blanco y negro,
conduce, no podía ser de otra manera, a la pervivencia de la esclavitud
que se creía abolida. Ante los ojos atentos del protagonista desfilan los
diversos rudimentos en los que se expresa la pervivencia de esta situación:
los trabajos miserables que los negros realizan, el menosprecio en el
trato entre ellos mismos, el constante recordatorio de su origen africano,
o la más clara humillación de quien debe comprar su derecho a desempeñar
un trabajo que nadie quiere, a través del imprescindible derecho de
residencia, todo ello desvela una realidad que difiere escasamente de la
que vivieron los primeros africanos que llegaron a América. Más aún, el
problema se encuentra ahora enquistado en el seno mismo de la población
negra, y personajes como la novia de Hassan, el sobrino del protagonista,
silenciosa y sojuzgada durante toda la película, o la nieta, embarazada
como peaje para poder acercarse a su despótico amado, muestran la difícil
salida a la situación en la que viven.
La
película narra además la imposible reconciliación entre africanos y
americanos. El fracaso del protagonista en reunir, más allá de lo
puramente nominal, a los familiares de uno y otro lado del océano
equivale a la perpetuación del estado de las cosas. El asesinato,
fratricida en cierto modo, de Hassan, no es sino la explicitación de la
irreparable escisión, y la reconciliación final entre Karim y Amaralis
tiene el triste aire de la asunción de la derrota. Los valores africanos
con los que Alún quiere reconducir la situación son vistos como algo
extraño e inoperante. Los insertos de Nueva York cubierta por la nieve y
con la estatua de la libertad al fondo resumen adecuadamente el
planteamiento de la película.
Todo
ello dota a esta obra de una honestidad indudable. Su propuesta, que
encuentra apoyo en sólidos actores, se aleja del fácil maniqueísmo y
muestra la complejidad desesperanzada del problema que aborda. Si bien en
ocasiones recurre a una redundancia excesiva en sus planteamientos, acaba
configurando un producto muy digno y ajeno a la falsedad tramposa que con
demasiada frecuencia estamos acostumbrados a ver.
Marcial
Moreno
|
LITTLE
SENEGAL
Título
Original:
Little
Senegal
País
y Año:
Francia,
Alemania, 2002
Género:
DRAMA
Dirección:
Rachid
Bouchareb
Guión:
Rachid
Bouchareb, Olivier Lorelle
Producción:
3B
Productions, France 2 Cinéma, Taunus Films
Fotografía:
Benoît
Chamaillard, Youcef Sahraoui
Música:
Safy
Boutella
Montaje:
Sandrine
Deegen
Intérpretes:
Sotigui
Kouyaté, Sharon Hope, Roschdy Zem, Karim Traoré, Adetoro Makinde, Adja
Diarra, Malaaika Laca
Distribuidora:
Alta
Films
Calificación:
Todos
los públicos
|