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Sam
Raimi es una incógnita. Capaz de abrir el género terrorífico/fantástico
a nuevas propuestas, incluyendo incluso toques humorísticos (gamberros, más
bien), caso de El ejército de las tinieblas, es dado a incursiones sorprendentes
en otros géneros. Su último filme, Entre
el amor y el juego, era inconcebible desde cualquier punto de vista.
Pero antes había realizado el curioso Un
plan sencillo, un intento de emparentar su cine con lo cotidiano de la
existencia.
Es
curioso pero Un plan sencillo parecía
acceder a las propuestas de algunas nuevas líneas entrevistas en los
filmes de sus amigos, y a veces colaboradores mutuos, los hermanos Coen.
Aquella película de Raimi no se alejaba mucho, en cierto sentido, de Fargo.
Su nuevo
filme ha sorprendido desagradablemente a los que gustan/admiran su cine
claramente terrorífico. Llegan a atacarlo diciendo que hay demasiadas
historias y no del carácter misterioso-terrorífico que nacería de
centrarse el relato en el personaje de la protagonista. Pienso que el
decir eso supone no entender el sentido de Premonición,
un título bastante cercano a Un
plan sencillo.
La razón
por la que aparecen varias historias es porque se trata de contar las múltiples
caras (falsas) de un pueblo, de esos escondidos, de la América profunda.
Seres que esconden sus frustraciones, sus personalidades. Personas
“normales” para los demás y “anormales” en sus actuaciones.
Padres que ejercen su depravación sobre sus hijos, maridos que pegan a
sus mujeres, modosas jovencitas que llevan un desordenada vida sexual....
La realidad de esos personajes es guardada por una vidente, la excepcional
Cate Blanchett, especie de psicólogo o sacerdote que más que adivinar
escucha lo que otros le cuentan. Esa idea, no llevada a sus últimos
extremos, es lo mejor de Premonición.
Lo que ocurre es que también el film intenta ofrecer un sentido terrorífico
y aquí, en este punto, las cosas dejan de ser tan interesantes.
Importa,
pues, el análisis (no novedoso, por supuesto) del pueblo. La dificultad
que se tiene para saber cómo son realmente los otros en un pueblo tan
pequeño donde todos parecen conocerse (muy mal, por cierto). A ello se
une la gravedad que supone que una única persona sepa cuáles son los
verdaderos secretos de sus habitantes. La protagonista es “vidente”,
otro dato curioso, por necesidad no por curiosidad o afición. Simplemente
tiene que ganar dinero para poder sacar adelante a sus tres hijos ya que
su marido ha muerto.
Lastima
que los interesantes personajes dejen muchos cabos sueltos, porque había
materia para presentar un análisis de una sociedad mentirosa. Algunos están
prendidos con alfileres. Son más esbozos que realidades.
Pero,
insisto, ambos mundos (el de la visión del pueblo y el mundo misterioso
de la trama policíaca/terrorífica) no se complementan. Cada uno parece
marchar por su lado. Queda eso sí el sentido de “misterio”
inquietante (el pañuelo que tiene en sus manos la protagonista en el
final, incidiendo en la presencia de lo “sobrenatural”), pero se abusa
de elementos innecesarios (el instante en que se le aparece la muerta a la
protagonista en el cuarto de baño) y de una resolución final bastante
forzada.
Con todo
no es un filme despreciable. Sorprende, además,
gratamente la simple (serena y normal) planificación de Raimi, tan
dado a espectaculares salidas de tono como son sus estrafalarios
movimientos de cámara (basta pensar en Rápida
y mortal).
Premonición no es ni una película vulgar ni tampoco buena. Es como
una maqueta sin terminar, que abre muchas expectativas pero que en todas
se queda a medio camino.
Mr.
Arkadin
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The
gift
Nacionalidad:
EEUU, 2000.
Dirección:
Sam Raimi.
Argumento
y guión: Billy Bob Thornton y Tom Epperson.
Música:
Chris Young.
Intérpretes:
Cate Blanchett, Giovanni Ribisi, Keanu Reeves, Katie Holmes, Hilary Swank.
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