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En
la línea de las que serían las madres del género coral contemporáneo, Vidas
Cruzadas (Robert Altman) y Magnolia
(P. T. Anderson), se plantea este último film de Eduardo Mignogna. La
fuga de siete presos de la cárcel de Buenos Aires en 1928, es el punto de
partida para indagar en sus vidas. Presente, pasados y flash-backs
sobre esos pasados, se entrecruzan de la mano de un narrador que perdemos
a cada salto que nos hace dar de una pieza temporal a otra, quedando
desorientados hasta que no ubicamos su posición en medio de este puzzle.
Una
serie, una saga o un filme de tres horas y poco, según cantidad, habría
sido el resultado de una mejor organización, o mejor dicho, selección,
de los materiales desarrollados, ya que las tres temporalidades
mencionadas propician un filme multigenérico. El pasado inmediato de los
personajes viene dado con el género penitenciario, con los preparativos
para la fuga; mientras que los recuerdos sobre ese pasado, y el presente,
se pueden enmarcar dentro del género gangsteril. Poco metraje para
semejante pretensión, ya que además dentro de los dos grandes bloques
coexisten comedia, drama, violencia y romanticismo.
Podría
haber funcionado decantarse por alguno de esos géneros o bien eliminar a
alguno de los personajes, lo que habría sido una lástima por su
explotabilidad y solidez; que multiplican por tantos como son, la
necesidad explicativa de sus antecedentes y evoluciones. Unos fugados a cuál
más interesante o mejor definido, con sus historias de amor, venganza,
soledad, traición, juego… a sus espaldas. Llegado el momento de cruzar
sus historias, resulta muy correcta en ámbito general: estancia en la cárcel
y fuga desde el puesto de trabajo en la panadería, así como la unión
que provoca la suerte del destino y la imposibilidad de deshacerse del
pasado de cada uno. Pero a la hora de formar parejas o tríos con las
historias se muestra fallida y forzada, hasta el punto de tener la
necesidad que el narrador-personaje justifique al final, que lo que
acabamos de ver, aunque parezca pura ficción, muchos de sus elementos
provienen de los periódicos, con lo que no serían flaquezas del guión.
Una
película interesante, donde sobresale una magnífica ambientación y unas
emotivas escenas de violencia a ritmo de ópera (¿Dónde he visto esto
antes?). La fuga: un abanico muy bien construido, que se desmonta al
desplegarlo.
Israel
L. Pérez
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LA
FUGA
Título
Original:
La fuga
País y Año:
Argentina, 2001
Género:
THRILLER
Dirección:
Eduardo Mignogna
Guión:
Graciela Maglie, Jorge Goldemberg
Producción:
Televisión Federal
Fotografía:
Marcelo Camorino
Música:
Federico Jusid
Montaje:
Juan Carlos Macías
Intérpretes:
Miguel Ángel Solá, Ricardo Darín, Alberto
Jiménez, Gerardo Romano, Patricio Contreras
Distribuidora:
Nirvana Films
Calificación:
No recomendado menores de 13 años
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