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Salaam
Bombay dio a conocer a
la discutible directora india Mira Nair. La sorpresa se produce en
cualquiera de sus producciones en cuanto trata de adentrarse por caminos
que no son los suyos. Un ejemplo es su anterior filme, tan olvidable como
fallido, Cuando salí de Cuba.
Allí hablaba de cosas que desconocía. El único objeto de aquel título
parecería ser (desde su falsedad y toques reaccionarios) el asentamiento
de la citada directora en la comedia. Pues nada, todos tan contentos. Se
intentaba pasar del lloro a las risas o... a la ironía. De su experiencia
anterior nos conduce nuevamente a la India para rodar otra comedia cuyo núcleo
central (con influencias claro esta de Un
día de boda de Altman) es un casamiento de conveniencias.
Filme
menor, a pesar de sus muchos premios, se decanta demasiadas veces por el
trazo elemental o grueso, otras por una poesía de vía estrecha y las
menos por una observación de hechos y situaciones realmente digna de ser
tenida en cuenta.
Decenas
de personajes con sus historias conocidas o escondidas se pasean por una
película que tiene multitud de recovecos y que comienza mal, para
posteriormente ir enderezándose. Pero hay algo que no casa demasiado: la
anécdota principal, con el tono de documento que intenta darnos cuando la
cámara sale a la calle y muestra la variopinta ciudad india, caótica,
luchando entre las tradiciones y la modernidad. El tono documental es su
principal baza. Eso y el descubrimiento de una serie de hechos que
permanecen escondidos (entre la falsa felicidad) en las casas: engaños,
tristezas, ocultaciones.
Frente
a la simplicidad de algunas historias (la demasiado ridícula del agente
preparador de bodas), hay otras
más interesantes (la chica que se quiere emancipar, la que
“dispara” la tragedia). La necesidad de escoger, de aceptar, de poner
en boca de los demás lo que allí ocurre centra todo un metraje que se
resiente de coherencia, que mas bien apunta cosas. Hay brillantes escenas,
eso sí: el apagón de luz, el dilema del padre de la novia frente al
descubrimiento de la “verdad” de su hermano....
Conjunto
de personajes diferentes llegados de fuera y de dentro. El mundo
civilizado cual es. El engaño, la mentira, los sueños, el pensar en un
futuro mejor, y las calles vociferantes de gente que caminan tratando de
apegarse a la vida. Es esa parte documental lo mejor del filme que casi
siempre trata de mostrar unos mundos dispares, opuestos y a veces
contradictorios. Es una huida hacia adelante en busca de una vida mejor,
dejando atrás unas tradiciones que incluso han sido superadas desde
dentro. La influencia de lo externo. La visión de una Norteamérica
lejana pero soñada.
La
boda del Monzón,
entre risas y detalles más o menos patéticos, desea ser un reflejo de
una sociedad que no sabe muy bien en qué mundo se encuentra. Película
coral donde la mentira intenta ocultarse para evitar la ruptura familiar.
No se trata de una obra redonda, ni siquiera buena. Es un filme más o
menos honesto que desea presentar la distancia entre las clases, la sumisión
y la diferencia entre presente y pasado, tradición y modernidad. Nada es
lo que parece en unos seres (y en una sociedad) que se oculta y oculta
demasiados hechos. En la película llueve y llueve sin cesar, frustrando
planes, cambiando actitudes. Es otra forma de expresar la diferencia entre
la verdad y la mentira.
Mr.
Arkadin
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LA
BODA DEL MONZÓN
Título
Original:
Monsoon weeding
País y Año:
India, 2002
Género:
COMEDIA
Dirección:
Mira Nair
Guión:
Sabrina Dhawan
Producción:
Mirabai Films, Key Films, Pandora Films, Paradis Films
Fotografía:
Declan Quinn
Música:
Mychael Danna
Montaje:
Allyson C. Johnson
Intérpretes:
Naseeruddin Shah, Lillete Dubey, Shefali Shetty
Distribuidora:
Vértigo Films
Calificación:
Todos los públicos
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