Quizás se pierde en la resolución sencilla, pues todos los caminos abiertos durante los distintos giros de la trama ocasionan que la expectativa se haya ido en un aumento al que no se llega al final.
En este debate moral es donde Clayface funciona de maravilla: es un monstruo, pero su castigo resulta comprensible. Esa lucha interior entre el bien y el mal traspasa la pantalla y plantea un dilema incómodo.
Aaron Sorkin en esta ocasión no solo escribe, también dirige la segunda parte de "La red social", pero sin David Fincher las costuras de su continua verborrea se notan más.
'Su propio infierno', es una película visualmente atractiva para incondicionales del cine de Nicolas Winding Refn, que reincide en su particular concepción del arte.
Cuando acudes a un festival, lo primordial es ver cuantas más películas mejor, sobre todo si eres crítico, y eso repercute en que todo lo que es tangencial a las proyecciones pasa a un 2º plano...
Una película comprometida: en primer lugar, consigo misma, con su propia dinámica interna. En segundo lugar, con la sociedad vasca y con la gente trabajadora, con el proletariado en general.