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Bien
es sabida la deuda actual de cualquier película con el cine clásico, y
en concreto con Orson Welles. Maravilloso es poder descubrir en ocasiones
algún guiño u homenaje a Ciudadano Kane como agradecimiento por
el legado cinematográfico, pero lo que sucede en Vidocq no tiene
nombre (o sí, a veces se le llama remake). Utilizar las formas
narrativas de la obra maestra de Welles y encima obtener semejante
resultado merece, al menos, unos años de encierro y meditación.
Tras
la muerte de Vidocq, su biógrafo aparece con afán de concluir su
historia, descubriendo e incluyendo el nombre del asesino. La investigación
consta de unas entrevistas con los mas allegados al fallecido y con la
lectura de su diario, reconstruyendo mediante flash-backs lo
sucedido (al igual que Welles, cada personaje inicia su narración donde
la deja el anterior), hasta llegar al punto donde había comenzado: su
muerte.
Si
Welles usó una palabra, de dudosa escucha, para arrancar su relato, en
esta encontramos que un testigo observa cuál es la secreta identidad del
asesino de Vidocq. Un testigo que sirve de arranque, pero que por los
avatares de un desastroso guión se desvanece convirtiéndose en un
personaje inexistente. Igual de imposible es la secuencia que acaba con la
investigación para llevarnos al desenlace. El biógrafo bajo un puente
lee las paginas perdidas del diario, casualmente aparece el compañero de
Vidocq (desaparecido al comienzo del filme), que casualmente sabe dónde
está escondido el testigo. Mera coincidencia también es la aparición de
la amante, y mientras se ponen al día, casualmente arriba del puente se
encuentra el detective, que en un alarde auditivo se entera de todo. Así
es como todos se dirigen al lugar donde la película da su ultima y más
absurda e imposible pirueta.
Para
redondear la similitud con Ciudadano Kane, por no poder incluir un
noticiario con el que dar una visión objetiva del personaje, aprovecha
los títulos de crédito para incluir titulares
de periódicos para contar sus hazañas.
Rodada
íntegramente en soporte digital, despliega el potencial de esta tecnología,
pero sólo eso. Muestra sus posibilidades mediante la facilidad del
tratamiento de la imagen, pero desaprovecha una buena historia y malgasta
un interesante villano (el Alquimista, que absorbe las almas de sus víctimas
a través de la superficie especular que oculta su verdadero rostro).
Trabaja bien la ambientación, pero está desmedido en la planificación,
abusando de angulares, a la vez que proporciona encuadres muy cerrados,
todo ello a velocidades de vértigo. En resumen, que si como dicen éste
es el fantástico del futuro, o adaptan las formas (y los contenidos) o me
quedo con el del pasado.
Israel L. Pérez
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VIDOCQ
Título
Original:
Vidocq
País y Año:
Francia, 2001
Género:
FANTÁSTICA
Dirección:
Pitof
Guión:
Jean-Christophe Grange
Producción:
Studiocanal, TF1 Films Production
Fotografía:
Jean-Pierre Sauvaire
Música:
Bruno Coulais
Montaje:
Thierry Hoss
Intérpretes:
Gérard Depardieu, Guillaume Canet, André
Dussollier, Inés Sastre, Edith Scob, Isabelle Renaud
Distribuidora:
Vértigo Films
Calificación:
Todos los públicos
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