Manjar de amor
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Manjar de amor

Probablemente la película más interesante de Ventura Pons en muchos añosDecir que estamos ante la mejor película, al menos para este cronista, de Ventura Pons es no decir mucho. Su cine, para mí, ante todo se basa en un planteamiento teatral. Por mucho que quiera maquillarlo termina siendo teatro. Claro, Pons procede, y se nota en demasía, de ese mundo. Su carrera fílmica es curiosa. Comenzó con cositas (más o menos) cómicas, pero con un cierto toque  crítico o (pequeñito como máximo) progresista. Luego adaptó obras teatrales (más o menos conocidas) de distinto interés. En ellas, sobre todo, logró de los actores algunas excelentes interpretaciones. Un caso, entre otros varios, es el de Rosa María Sardá. Bordó el papel en Actrices. Sardá es, sin duda, una de sus actrices predilectas a la que posteriormente le ofreció esa perita en dulce (engañosita y muy edulcorada) que es Anita no pierde el tren. Pequeñito filme que algunos quieren descubrir como el colmo de la genialidad. Algo de lo que (al menos en cine por el momento) Pons está bastante alejado.

Éste, su último filme, presenta a las claras el desequilibrio en que se balancea el cine del realizador catalán. En sus manos ha tenido una gran película. Había tema, personajes... que se le van, en parte, de la mano. Manjar de amor se pierde en una narración de planteamientos excesivamente teatrales (a pesar de sus correspondientes salidas al aire fresco). Algo visible al comprobar cómo dirige o compone las escenas, a la iluminación empleada. Pons cuida la interpretación, parece levitar con la sonoridad del lenguaje (en este caso inglés), pero no termina por encontrar eso que es el propio “ser” del cine. Su carpintería sigue siendo teatral, a pesar de que, en este caso, sea de una gran calidad.

Los defectos inherentes a otros títulos suyos hablan de una propensión a lo “falseado”, de mostrar un desmesurado interés por lo que acontece, pero sin preocuparse demasiado por el lógico discurrir de la ficción. Se crea así una ilógica, que se corresponde con el dejar todo en manos de las acciones, en cuanto tales, y de los actores sin que la narración fluya desde la sugerencia (esa esencia del cine) o desde la observación de los pequeños detalles como comprensión de los personajes y, por tanto, de sus actuaciones. Pondré una serie de ejemplos para tratar de explicarlo:

            . cuando el pianista, después de haberse acostado con el joven aspirante a músico, habla por teléfono con su “manager” se produce un claro equívoco “ambiental y temporal”. Se confunden las iluminaciones de los lugares (separados) en los que se encuentran los personajes. Una iluminación preciosista, de distintas tonalidades de acuerdo a los personajes y que pretende explicar el estado de animo de los personajes. Pero el sentido de la misma no puede sostenerse desde un claro error de la luz, Mientras en la habitación del hotel (el lugar donde se encuentra el pianista) se aprecia como la luz del día entra por la ventana, en el otro lugar (la casa o apartamento del manager del pianista) la ventana deja ver “la noche”. Los tiempos narrativos (parejos) no se corresponden, pues, en absoluto.

            . la madre del joven trata de seducir al pianista. Acude al hotel donde se hospeda. Va a su habitación. En un momento de la conversación con el hombre pide ir al cuarto de baño. Allí se encuentra los calzoncillos de su hijo. Los mira, los toca. Ese instante importante y significativo no tiene ninguna importancia para el posterior desarrollo de los acontecimientos. Incluso la madre del joven parece no preguntarse qué significa aquello, tal como se demuestra en el posterior y tardío “descubrimiento” de la homosexualidad del hijo.

            . el pianista seduce -de una manera un tanto ingenua- al joven. Se ofrece (?) para darle un masaje. Hay un cambio de perspectiva (están sentados) y se muestra el plano con la cama (!) al fondo. Eso, en vez de sugerencia, es un subrayado escasamente inteligente.

            . el sentido innecesario de tanto simbolismo de vía estrecha (que probablemente esté en la novela, pero que aquí resulta forzado) como el mostrar al joven aspirante a músico como un (¿eterno?) “pasador” de partituras.

            . el primer concierto, con la idea y necesidad, de presentar la atracción del pianista hacia el joven, aparece como excesivamente elemental al mostrar cómo aquel se enfurece (consigo mismo) ante la lentitud de éste por pasar (?) las páginas de la partitura.

            . el “señalar” planos de personajes o cosas sin razón alguna, ya que no se corresponde con el protagonismo o interés de los personajes o situaciones que acontecen. Así ocurre en la reunión de madres de hijos homosexuales. Ventura Pons introduce planos de (en los que aísla a) alguna contertulia sin una determinada necesidad narrativa. Si hay un plano en solitario de un determinado actor (y más bien si es de relleno) es porque su presencia (acotada en el plano) es importante para los acontecimientos posteriores. Su “aislamiento”, de no ser así, carece de sentido.

            . la manía (no sólo de Pons, ya que es un mal que se extiende a varios realizadores españoles) de introducir música cuando los personajes están hablando. El elevado tono de la misma impide, con frecuencia, seguir los diálogos de una forma coherente (aconsejo la visión de La casa de la alegría para comprender cómo -inteligentemente- debe utilizarse la música que acompaña a las imágenes).

            . introducir secuencias (bastantes arbitrarias) más o menos graciosas, pero que parecen metidas a la fuerza como ocurre con la reunión (ya citada) de las madres de hijos homosexuales.

            . haber procedido a construir la historia de forma plana. Todo lo que ocurre, al igual que los personajes que intervienen, se mantiene en el mismo nivel de importancia. Estamos, pues, ante una película donde todo (o nada) es importante, hecho que nos impide centrarnos. La primera labor sería aislar lo primario de lo secundario. En ese -polémico- sentido podemos decir que asistimos al ofrecimiento de (diversas) posibles películas, tales como la historia del “crecimiento” de un joven y el descubrimiento de su homosexualidad, el fracaso de una historia profesional, el amor de una madre por su hijo, el desconcierto (y fracaso) del amor de una mujer enamorada o las dudas (elementales) de un afamado pianista...

Pese a rodar en inglés y con técnicos extranjeros, Ventura Pons ha decidido trabajar en su ciudad: BarcelonaComo ejemplo de la adscripción teatral que Pons confiere a este Manjar de amor (título tomado de una frase de una obra de Shakespeare) basta comprobar cómo la película se encuentra divida en unos actos de fácil catalogación, al tiempo que la presencia de personajes es mínima. La mayoría de las acciones se resuelven en acciones-escenas de tipo teatral, de forma que el movimiento cinematográfico se adecua más bien a un escenario teatral. Las tramas y subtramas (¿cuál es aquí una y cuáles otras?) se apoya en los diálogos y no en el movimiento interno del plano o de los personajes. Algo sorprendente cuando el punto de partida es una novela y no una obra de teatro.

Algunos de los seres carecen de hondura psicológica. Sus actuaciones se matizan por los diálogos. A través de ellos debemos intuir lo que son y cómo actúan. De algunos seguiremos, al final, por no tener nada claro. Es el caso del joven aspirante. ¿Cómo es? ¿A qué tiende? ¿Es, acaso, un arribista? ¿Es alguien que se deja llevar por existencia? ¿Es un  aprovechado, ganador del dinero fácil, amante de la buena vida? Igual se puede decir de su condición de homosexual. Bien es así, porque así se quiere. Tal como se presenta da igual que sea un gigoló, engatusador de viudas ricachonas, o un joven absorbido, dominado por el sistema, que se aprovecha de su condición de gay.

¿Por qué, con sus muchos defectos, atrae la película? Sobre todo por contar con excelentes actores. Pocas veces el cine español nos ha dado tan soberbio recital. Bien es verdad que ninguno de los interpretes principales es español. Son ingleses, proceden de la gran escuela teatral inglesa. Sobre todos, destaca Julie Stevenson en el papel de madre. Ella es (por encima o por debajo del guión, de las tramas o subtramas planas) la película. Se come a todos y a todo. Inconmensurable. Su presencia sabe dar un sentido patéticamente cómico al deambular de un personaje desorientado, incapaz de comprender nada de cuanto ocurre a su alrededor. Una gran lección interpretativa.

Ventura Pons ha partido en esta ocasión de una novela, sin embargo su cine sigue teniendo excesivas influencias del teatroHay también una trama interesante, adherida a unas relaciones humanas más convincentes sobre el guión que sobre la pantalla: la unión-amor-separación entre dos seres necesitados de amor y comprensión (la madre y el hijo). A ellos le corresponden los momentos más atrayente e intensos del filme.

Hay que agradecer a Pons que salpique con cierto humor algunos instantes. Quizá a ello, otra vez hay que citar a la actriz principal, contribuya el alocado (e indefenso) personaje que ha tocado vivir a la mujer.

Como fondo, una contribución sin duda del artista a su tierra, aparece Barcelona. Una especie de homenaje sentimental a una ciudad cosmopolita, que acoge, en un instante (sin ser demasiado forzada la inclusión) a los protagonistas de la historia. Una ciudad no tan idílica ni encumbrada como se podría pensar. Sobre el fondo de sus monumentos asoma el engaño, la duda, el sin sentido o la mentira (y no solo) de los sentimientos.

Con sus defectos (múltiples) es una película que al menos no atenta a la inteligencia de las personas.

Adolfo Bellido

MANJAR DE AMOR

PAMELA  JULIET STEVENSON

RICHARD  PAUL RHYS

JOSEPH  ALLAN CORDUNER

PAUL  KEVIN BISHOP

NOVOTNA GERALDINE McEWAN

TUSHI  LESLIE CHARLES

IZZY  CRAIG HILL

DIANE  PAMELA FIELD

TEDDY  NAÏM THOMÀS

CAMARERO  MINGO RÀFOLS

RECEPCIONISTA  ROGER COMA

GITANA  PEPA LÓPEZ

HECTOR MAURICIO DE LA CRUZ

CHAPERO  MANU FULLOLA

ALDEN   CARLOS CASTAÑÓN

ZENON  HERNÁN GONZÁLEZ

AMIGO JACK McKUSAY

Una producción de ELS FILMS DE LA RAMBLA, S.A.

en asociación con 42ND STREET PRODUCTIONS, S.L. y FFP MEDIA ENTERTAINMENT, Gmbh

con la ayuda de EURIMAGES

y con la participación de VÍA DIGITAL, TELEVISIÓN ESPAÑOLA  y TELEVISIÓ DE CATALUNYA

Productor y Director  VENTURA PONS

Guión de VENTURA PONS

basado en la novela THE PAGE TURNER  de DAVID LEAVITT

Productores Ejecutivos  THOMAS SPIEKER & MICHAEL SMEATON

Productores Asociados GEMMA FOLCH, MONIKA GANZENMÜLLER y PETRA SHEPELER

Directora de Producción AINTZA SERRA

Música CARLES CASES

Director de Fotografía MARIO MONTERO

Montador PERE ABADAL

Art Director BEL.LO TORRAS

Vestuario  MARÍA GIL

Sonido Directo  BORIS ZAPATA

Directores de Casting  LEO DAVIS y PEP ARMENGOL

Primer Ayudante de Dirección FERNANDO TRULLOLS

Segundo Ayudante de Dirección GERARD VERDAGUER

Script  NÚRIA CASANUEVA

Tercer Ayudante de Dirección SALVA FERRER

Cuarto Ayudante de Dirección  PEPE COMBALÍA

Dialogue Coach AMBER OCKRASSA

Coordinadora de Producción LUCI LENOX

Jefe de Producción  VALENTÍ CLOSAS

Primer Ayudante de Producción IVÁN GÓMEZ

Segundo Ayudante de Producción VIOLETA ROCA

Tercer Ayudante de Producción GUILLEM COBO

Cuarto Ayudante de Producción JÈSSICA MONTANER

Secretaria de Producción ESTER VELASCO

Asesor Laboral  PEP PAGÈS

Administrador FRANCESC NAVARRO  

Foquista JAVIER ARRONTES

Auxiliar de Cámara BLANCA ANUNZIBAY

Operador de Vídeo TONI ROMERO

Steadicam JOAN MORATÓ

Foto-fija  PERE SELVA

Making of  GUILLEM CASCANTE

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