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Resulta
que este filme (“peliculita”, más bien la llamaría) ha sido un
enorme éxito en su país de origen: casi ganó en recaudación a Titanic
y consiguió numeroso premios y galardones de la Academia Sueca de Cine y
fue la elegida por los académicos para la candidatura a la Mejor Película
Extranjera en el concurso de los Oscars.
Seguramente esta es la causa por la cual haya llegado a estrenarse en
nuestro país aunque en en circuitos comerciales restringidos.
No es
para tanto: Fucking
Amal es un filme de adolescentes que huye de los falsos y
acaramenlados clichés de éstos y que quiere presentar con tanta
normalidad los problemas, las preocupaciones, las alegría e ilusiones de
esta edad que al final la película parece totalmente innecesaria. Ni
siquiera por no aparecer, no aparece ese “fucking” pueblo de Amal, jodido, según se dice en la cinta,
por lo aburridísimo que es. Fucking
Amal es un filme de interiores con un extraña atmósfera
claustrofóbica, producida por la escasez de planos generales, con una mínima
historia contada sin picos ni hondonadas, rodada con algunas gotas del Dogma
(iluminación natural, con luz amarilla de bombillas y azul de neón, cámara
en hombro, mucho primer plano y por la granulació de la imagen,
fotografiada con película de dieciocho milímetros).
El
argumento de la película es mínimo: Agnes es un muchacha muy tímida,
que se descubre lesbiana y anda enamorada de una compañera de instituto,
Elin, mayor que ella y chica atrevida y líder. Un día en plan de burla y
apuesta, Elin besa en la boca a Agnes. Después de esto, las cosa empiezan
a cambiar entre ellas.
Lo
primero que se aprecia en el filme es la gran similitud que parece haber
entre los adolescentes nórdicos (uno piensa que deberían estar a otros
niveles socioculturales e ideológicos) y los quinceañeros españoles.
Los mismos problemas, los mismos gustos, los mismos aburrimientos y las
mismas diversiones: y es que eso de la globalización por lo menos a nivel
occidental, es una gran realidad. Incluso lo que se trasluce a nivel
educativo (el ambiente en el instituto) y a nivel familiar es lo más
parecido a nuestros colegios y a nuestras familias.
Otra cosa
es la historia de iniciación sexual, de despertar a la vida que se quiere
contar: las intenciones del film no llegan a cuajar, quizá por la
rutinaria normalidad que se ha querido dar al guión. Desde luego los
adolescentes que salen en pantalla no son de plástico como los de
“Sensación de vivir” ni brillantes, ni retrasados mentales como los
de ciertas y numerosas películas comerciales de este subgénero. Ni
siquiera hay escenitas más o menso morbosas, dado el asunto central que
se trata: la homosexualidad. Eso sí, las dos actrices que interpretan a
las dos adolescentes, de una gran belleza, muy natural.
Así que
por un lado ante este filme habría que agradecer la naturalidad y
normalidad con que se mira a la adolescencia (y tranquilizarse que a nivel
más íntimo, no son los adolescentes actuales nada diferentes de los
adolescentes que fuimos nosotros) pero también habría que manifestar
nuestro despago por la escasa originalidad de su guión y la poca
imaginación de su puesta en escena.
José Luis
Barrera
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FUCKING
AMAL
País
y Año:
Dinamarca, Suecia, 2001
Género:
DRAMA
Dirección:
Lukas Moodysson
Guión:
Lukas Moodysoon
Producción:
Swedish Film Institute, Danish Film Institute,
Memfis Film & Television, Sveriges Television
Fotografía:
Ulf Brantas
Montaje:
Michal Leszczylowski, Bernhard Winkler
Intérpretes:
Alexandra Dahlström, Rebecka Liljberg, Erica
Carlson, Mathias Rust, Stefan Hörberg
Distribuidora:
Golem
Calificación:
No recomendado menores de 13 años
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