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En
la carrera de todo director siempre aparece algún trabajo maldito o
problemático y que por muy diversas razones no tiene fácil su estreno.
Este es el caso del penúltimo trabajo de Ted Demme, Código
de lealtad (hemos leído que hubo problemas en el rodaje, en la
distribución, cambio de títulos -Snitch,
Noose, Monument Ave,
etc.), que se ha distribuido ahora en España, propiciado por el éxito en
EE.UU. de Blow (2000). Y su
estreno es interesante porqué ayuda a entender la trayectoria de Demme
pues Blow se alejaba del
universo -tanto de estilo como temático- propuesto en Beautiful
girls, de tal forma que Código
de lealtad se convierte en una especie de puente entre ambas películas.
El film
tiene muchos puntos de contacto con Beautiful
girls (la obra que realmente dio a conocer Ted Demme) pues nos
describe un lugar cerrado, pequeño, formado por las calles de un barrio
de residentes de origen irlandés, que se rige por unas determinadas
reglas, con una serie de personajes que ven pasar la vida de una forma
rutinaria y donde los escenarios se convierten también en protagonistas
del film (la casa, el bar, la calle, etc). En este entorno coral -otro
punto en común con Beautiful girls-
el protagonista se muestra dubitativo de que opción debe tomar y a lo
largo de todo el film bascula entre romper con su trayectoria actual
huyendo de ese entorno o quedarse en el asumiendo su destino. ¿Qué es lo
que cambio de un film a otro? Pues que mientras en Beautiful
girls la narración se sostenía mediante el tono de una comedia nostálgica
en Código de lealtad la trama
es un thriller sobre el dominio
que un mafioso ejerce sobre los pequeños delincuentes que son los
protagonistas; pero en el fondo nos está contando lo mismo: el hastío y
los problemas que surgen, con el pasar de los años, sobre el modo en que
una persona encauza su vida; la importancia de la amistad a lo largo del
tiempo y la existencia de reglas escondidas que se asumen y se aceptan por
los que integran esa comunidad. A nivel temático también Blow
contaba algo parecido pues el personaje de Johnny Deep se mueve en un
universo muy similar (amistades, lealtades y traiciones y una
imposibilidad de huir de su destino).
Incluso
la resolución de Beautiful girls,
Código de lealtad y Blow
son muy similares pues los protagonistas a lo largo de todo el film eligen
aquello a lo que están abocados antes que afrontar nuevos retos, y la
visión de Demme, al menos, es independiente, no los juzga: Timothy Dalton
aceptaba la vida con su novia y el trabajo que ésta le ofrecía al final
de Beautiful girls, Denis Leary,
en Código de lealtad, a pesar
de que parece que con el asesinato rompe con el entorno, sólo hace más
que asentarse en el (en lugar de huir con la persona que ama, como le había
propuesto con anterioridad), mientras que en Blow, Johnny Deep es incapaz de romper con su vida, con su pasado,
acabando en la cárcel.
Ahora
bien, el problema que plantea Código
de lealtad es que, al contrario de Beautiful
girls, el guión no llega a todos los personajes de la historia, lo
que nos está contando es insuficiente para una decena de personajes y
gran parte de ellos no están ni siquiera mínimamente resueltos; junto a
una serie de escenas que están realizadas de una manera absolutamente
torpe, véase el momento en que juegan un partido de hockey, que es una
escena importante porqué supone el primer enfrentamiento entre el mafioso
y el protagonista -aunque sea un juego- y porqué con la foto de todos
jugando al hockey es como termina la película, está rodada y montada de
una forma chapucera. Y todo esto hace que los personajes en los diálogos
digan el dolor que sienten, la emoción o el sufrimiento que padecen, pero
nosotros no lo vemos reflejado en la pantalla. La única diferencia
positiva respecto a Blow (que sí
contaba con un guión descuidado y una realización casi televisiva) es
que la película aun parece muy personal, aun parece que tenga interés
para su realizador. La incógnita será saber como se enfrentará Ted
Demme a su siguiente película pues desde Beautiful
girls cada proyecto
muestra un descenso artístico importante y mucho nos tememos que ese film
se convierta en un islote -afortunado- en su filmografía. Luis Tormo
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SNITCH
País
y Año:
EE. UU., 2001
Género:
DRAMA
Dirección:
Ted Demme
Guión:
Mike Armstrong
Producción:
Filmline International Inc, Kushner-Locke
Productions, Phoenician Films, Spanky Pictures
Fotografía:
Adam Kimmel
Música:
Todd Kasow
Montaje:
Jeffrey Wolf
Intérpretes:
Denis Leary, Ian Hart, Famke Janssen, Billy
Crudup, Martin Sheen, Jason Barry, Noah Emmerich
Distribuidora:
Filmax
Calificación:
Todos los públicos
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