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Adaptar
al cine una obra literaria no es sólo
trasladar un argumento a otro soporte
mediante otro lenguaje. La dificultad estriba en reproducir el ambiente,
singularizar a los personajes y, sobre todo, ser fiel al mensaje de la novela.
En
este caso estamos ante una película
basada en la obra homónima
de Luis Sepúlveda
que, como es habitual en su producción
literaria, defiende sin reservas a las
culturas indígenas,
conocedoras de las leyes de la naturaleza y respetuosas
con ella, frente a la ignorancia depredadora del hombre occidental y supuestamente
desarrollado.
Richard
Dreyfuss encarna al viejo Antonio Bolívar,
campesino maltratado por los suyos y
acogido por los nativos amazónicos,
cuya cultura y valores morales absorber
y hace propios. Richard Dreyfuss no da la talla, pues
su rostro demasiado terso y plano no puede fingir las profundas arrugas
que
dejan
el dolor, la lucha por la supervivencia y la injusticia.
Tampoco
percibimos la sutil ironía
y la civilizada tozudez de un hombre que es antiguo y sabio
como la piedra, la lluvia o el tigre. El guión
tampoco consigue integrar los distintos
episodios en una historia bien cohesionada.
Alguna
anécdota,
como la del hombre que ordenó
al dentista que le sacara todos los dientes por una apuesta,
queda desvirtuada, pues la violencia de la sangre y de las imágenes
no deja ver la otra violencia interior
y cultural. Lo mismo sucede con algunos flash
backs sobre la biografía
del viejo Antonio y sus peripecias, que desorientan
al espectador más
que otra cosa.
Por
los tanto recomendamos a nuestros
amigos que lean la novela.
Gloria
Benito
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Drama.
1995,
35 mm. Color, 112 min.
Direccion y guión: Rolf de Heer.
Interpretes:
Richard Dreyfuss, Timothy Spall, Hugo
Weaving, Cathy Tyson.
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