Principal
Arriba

El sueño de un hombre
El padrino
La otra cara de Francis
La ley de la calle
Los filmes juveniles
Peggy Sue se casó
Doble corazonada
Heart of darkness

LA LEY DE LA CALLE

Por Adolfo Bellido

"La ley de la calle" reúne lo mejor y lo peor de Coppola en un sólo filme.Es tópico decir que en un filme se encuentra lo mejor y lo peor de un realizador, pero aquí no hay mas remedio que echar mano de ese tópico. Coppola parece haber tratado de limar la esperanza, el romanticismo de Rebeldes, una película con bastantes puntos de contacto con La ley de la calle (Rumble fish). Aquí, como allí, se vuelve a recordar la generación joven (beatnik, hippies) de décadas anteriores. Jóvenes que tratan de encontrar una razón de vivir fuera del sistema impuesto (?). No muy lejana está Easy Rider, de Denis Hopper, aquella historia de motoristas airados a la búsqueda de la California soñada. para que la alusión sea más clara, Hopper, director e intérprete de aquel filme, hace aquí, en el de Coppola, el papel de padre de los protagonistas. Se trata de un ser envejecido, frustrado, olvidando en sus borracheras la realidad de un mundo cruel, donde el correr de un tiempo vacío es la preocupación del sistema dominante. Y es que el paso del tiempo (los relojes, obsesivamente presentes aquí en muchos momentos, la gran esfera sin manecillas que se ve en la escena con el policía) es una de las obsesiones de esta película de Coppola. Tiempo sin esperanza (las nubes presurosas, rápidas sobre la ciudad, el paso del día a la noche) donde el transcurrir de las horas señala la búsqueda de una muerte presentida. Y, en ese paso del tiempo, el cine, en un concepto manipulador, idealizado o esquemático, hace presencia en títulos y/o ideas.

No es difícil “sentir” (viendo esta película) la presencia de West side story o Rebelde sin causa en unos personajes que buscan salir de su pecera (no se puede olvidar que el título original es Rumble fish, un tipo de pez al que se hace alusión en el filme, que lucha, al verse reflejado, contra sí mismo). Coppola, para contar esta historia sobre la soledad (la segunda obsesión del filme, después del paso del tiempo, es la preocupación por no abandonar a los demás, por seguir manteniendo el concepto de grupo) ha trabajado con demasiadas ideas, algunas de las cuales están simbolizadas por los propios personajes. Un ejemplo claro sería la búsqueda del ideal, idealización del mito (“el chico de la motocicleta”) , transformado en un mito orientador, señalizador del camino que se debe seguir. El chico de la moto busca algo, no quiere “pasar”, no es un triunfador sino un derrotado que fácilmente es ensalzado por el propio sistema hasta que el sistema -cuando ya no le sirve- opta por destruirlo. Pandilleros que sueñan con ser jefes o con su jefe, que sueñan con alguien que logre salvarlos en el último momento (su llegada en las dos peleas/ataques). Sueño mucho más real y logrado que el planteado de forma onírica en otros instantes.

Mirada sobre un mundo oscuro, donde el color y el sonido han desaparecido. Y he aquí un nuevo intento de unir realidad y símbolo: el chico de la moto es daltónico y casi sordo. Se funde así con el blanco y negro utilizado en el filme y con la negación a escuchar lo que sucede. Un mundo donde los personajes están encerrados, como el pez no pueden escapar de su pecera. La rebelión incluye la muerte. Aunque se va a producir el relevo y a lo mejor también la victoria. Un individuo muere cuando se rebela. Es sacrificado por el sistema. Sus ejecutores son los poderes dominantes. Cuando muera será sustituido por otro, por un nuevo mito que igualmente buscará la liberación, el encontrar el “mar” de la California soñada (el chico de la moto no ha encontrado un mar oculto siempre por la propia ciudad). El círculo se cierra. Tres generaciones han quedado plasmadas en la esperanzadora conciencia de un nuevo día .

"Rumble fish" también sirvió para descubrir algunos talentos que luego han tenido una carrera desigual, como Vincent Spano, que posa con Coppola y es el autor de la foto.Una serie de escenas narradas magistralmente (si tuviera que quedarme con una sola ésta sería la “marcha” hacia la primera lucha entre las bandas), una banda sonora muy cuidada. Una película muy clásica dentro de su aparente modernidad repleta de bellos momentos como, por ejemplo, la escena de la entrega de la chica al ex-compañero, momento dado por el “juego” del palo del billar, que termina por pasar a otras manos.

Lástima del personaje narrador, que parece sacado de Rebeldes, lastima de los sueños dentro del ensueño, de querer dejar las cosas demasiado claras, porque sin esos “peros” el filme hubiera sido una obra excepcional. Con todo se trata de una película muy notable. Una de las más estimables, en su conjunto, del contradictorio Coppola.

Publicado originariamente en la Revista del Cine Club COUL de Cheste: ENCADENADOS nº 20. Febrero 1985.

 

Volver al SUMARIO Página ANTERIOR Página SIGUIENTE Ir a la ÚLTIMA PÁGINA