|
Estamos
ante un ejemplo perfecto de cómo hoy en día en Hollywood el poder está
en las estrellas y cómo, cuando se juntan un par de egos de armas tomar,
cualquier “producción independiente” puede acabar en un indigesto
producto cuyo estreno sólo puede explicarse precisamente por la presencia
de las dichosas estrellas que encabezan el cartel.
Al
parecer, en sus orígenes The Mexican era un guión para una pequeña producción
independiente, pero la entrada del productor Lawrence Bender (el padrino
de las películas de Quentin Tarantino) inició el desfile de nombres por
el proyecto (hoy algo habitual en toda superproducción que se precie),
entre ellos el director Kevin Reynolds y los intérpretes Ben Stiller y
Meg Ryan.
Finalmente
el proyecto ha sido dirigido (es un decir) por Gore Verbinski, prestigioso
realizador de videoclips y spots publicitarios que ya había debutado en
el largometraje con Un ratoncito
duro de roer. Y los intérpretes (y directores no acreditados) han
sido Brad Pitt y Julia Roberts, ambos con un ego de cuidado, como ya han
demostrado en anteriores producciones suyas.
El
resultado es una mezcla de géneros (para ser exactos, de todos los géneros
imaginables, quizá menos la ciencia ficción... aunque la película acaba
siendo francamente “marciana”) en una superproducción en la que las
concesiones a las estrellas están a flor de piel: largos diálogos
presuntamente trascendentes, gesticulaciones incontroladas de ambos, un
montaje alterno para dar tiempo similar en pantalla a ambos egos y
“escenas fuertes” entre ambos cuando las dos estrellas comparten
encuadre.
Mientras,
la historia, que va por otro lado, cambia de estilo con desconcertante
facilidad, resultando sólo atractivos los flash-backs en los que se
cuenta la historia de “La mejicana” (¿por qué todo el cine americano
que “huele a Tarantino” ha de estrenarse en nuestro país con el título
en inglés: Reservoir dogs, Pulp
fiction...?), tratados digitalmente para parecer un film antiguo y,
con mucho, las imágenes más divertidas de la función.
Cuando
este cronista se salió de la sala ya andaban por el cuarto o quinto
final, a cada cual más descabellado. Por cierto, en uno de ellos aparecía
Gene Hackman (no acreditado) interpretando al famoso personaje encarcelado
que está en el origen de la trama. Para agradecerle su colaboración le
dedican un largo primer plano mientras recita otro monólogo sin sentido,
acompañado de una sonrisa cómplice... probablemente era de los pocos que
se daba cuenta del sinsentido de la función: ¿se imaginan a un famoso
asesino que no asesina, que tiene buenos sentimientos, que además es gay,
que se enamora de un cartero, que muere frente a un novato y que...
finalmente, ni siquiera es el famoso asesino, porque aquel ¡¡era negro y
éste es James Gandolfini y muy blanco!!?
Prueba de
que todo este batiburrillo no es una alucinación del que esto suscribe es
que durante las más de dos horas de proyección suena una hermosa música
de “spaghetti-western”, con los “silbidos morriconianos” y todo,
lo que definitivamente demuestra que Alan Silvestri (como Gene Hackman) es
de los pocos que ha comprendido el auténtico alcance de la propuesta y ha
compuesto una partitura a tono con el desmadre argumental... lástima que
no acabe borrando los diálogos en la mitad de las escenas, sólo con música
la cosa habría ganado mucho.
Nos cabía
la esperanza de que al menos la experiencia hubiera servido para que
Verbinski comprobara que es más fácil trabajar con los animatronics y
efectos digitales de Un ratoncito
duro de roer que con las rutilantes “stars” de Hollywood, pero ni
eso: ya ha anunciado que su próximo proyecto también será con ¡¡Julia
Roberts y Brad Pitt!!
Sabín
|
THE
MEXICAN
Dirección:
Gore Verbinski.
País: USA.
Año: 2001.
Duración: 123 min.
Interpretación: Brad Pitt (Jerry Welbach), Julia Roberts
(Samantha), James Gandolfini (Leroy), J.K. Simmons (Ted), Bob Balaban (Nayman),
Michael Cerveris (Frank), Maira Serbulo (Emanuelle), Gene Hackman (Margoles).
Guión: J.H. Wyman.
Producción: John Baldecchi y Lawrence Bender.
Producción ejecutiva: Christopher Ball, Aaron Ryder,
William Tyrer y J.H. Wyman.
Música: Alan Silvestri.
Fotografía: Dariusz Wolski.
Montaje: Craig Wood.
Diseño de producción: Cecilia Montiel.
Dirección artística: Michael Atwell y Diego Sandoval.
Vestuario: Colleen Atwood.
Decorados: Sandra Cabriada y Robert Greenfield.
|