Noche en la Tierra (Night on Earth, 1991), de Jim Jarmusch

  23 Febrero 2021

Jarmusch teje historias sueltas para que el espectador las interprete

noche-en-la-tierra-0Los que hemos trasnochado y conocemos la noche, sabemos que muchas de las leyendas y mitos que rodean a esta fase del día son ciertas. En la noche, ocurren muchas cosas que de día serían prácticamente impensables. De noche la gente se camufla, los gatos son efectivamente más pardos, se entona uno más con el licor y la música, y se conocen personas de muy variado plumaje.

Esta película viene a ser un arquetipo de la realidad y veracidad de algunos de los muchos tópicos que se cuentan sobre la nocturnidad y sobre la vida misma también.

Se trata de una propuesta dividida en episodios que funcionan de manera independiente, por medio de los cuales este singular director, Jim Jarmusch, retrata, al menos parcialmente, el paisaje y los personajes nocturnos de cinco historias yuxtapuestas que tienen lugar simultáneamente en cinco grandes ciudades del mundo: Los Angeles y Nueva York en los EE.UU., y París, Roma y Helsinki en Europa.

Todos los episodios son protagonizados por un taxi, con su taxista, a quienes acompañan sus pasajeros. Jarmusch nos cuenta lo que ocurre en estos vehículos desde el anochecer hasta el amanecer de un mismo día. Si es que hubiera un hilo conductor, este es que todos viajan en la nocturnidad y en taxi.

El director de Ohio nos muestra en esta obra quién es él. Para ello nos monta como espectadores en estos cinco taxis que delimitan y diseccionan su peculiar mundo. El mundo de Jarmusch es un universo de personas solitarias y perdedoras, con diálogos y silencios de comedia absurda y soledad urbana. 

El guion del propio Jarmusch tiene su coherencia interna, dentro de este orbital paradójico y un tanto loco, que incluye a sujetos y situaciones que existen en la noche, pues sólo en él y en la noche podrían cobrar vida.

En Los Angeles, Corky, una taxista (Winona Ryder) recoge en el aeropuerto a la ejecutiva y encargada de casting Victoria Snelling (Gena Rowlands), a quien lleva a Beverly Hills. Mientras Corky conduce, Victoria telefonea sin cesar, y a pesar de sus diferencias sociales, de edad y de toda índole, Victoria cree reconocer en Corky extraordinarias cualidades para ser una estrella del celuloide. Pero hete aquí que cuando le ofrece a la chica un papel en una película, ella declina la oferta pues lo que quiere es ser mecánico, casarse y tener muchos hijos. Curiosa pero bien pensada opción de vida la de Corky, que no todo ha de ser relumbrón.

En Nueva York, Helmut Grokenberger (Amin Mueller-Stahl), que fuera antes de profesión payaso en la Alemania Oriental, se ha tenido que transmutar en un taxista principiante que ni conoce la ciudad ni sabe conducir. En la calle, un hombre negro de nombre YoYo (Giancarlo Esposito), tras varios intentos infructuosos de tomar un taxi consigue que Helmut lo quiera llevar hasta Brooklyn en una noche muy fría. Pero como Helmut tiene problemas importantes con la conducción, acaba conduciendo YoYo, el mismísimo pasajero. A medio camino, YoYo encuentra a su cuñada Angela (Rosi Pérez) y la obliga a subir al coche. Durante el viaje, Helmut intenta integrarse en la cultura y a los personajes de su nueva ciudad. Al llegar a su destino YoYo y Ángela descienden del taxi y Helmut sigue manejando con escasa destreza y perdido en la gran urbe.

noche-en-la-tierra-5

En París, un taxista negro (Isaach De Barikolé) tiene un enfrentamiento con dos pasajeros racistas que se burlan de su país de origen, por lo que los acaba expulsando del auto. Cuando cae en la cuenta que no le han pagado retorna al lugar enojado consigo mismo, pero encuentra por el camino a una mujer invidente (Beatrice Dalle), que sube al taxi para que la lleve a un lugar alejado de la ciudad. La conversación hace que ambos se vayan gustando y hasta la cliente le tiene que advertir que no descuide su atención en la conducción, pues no para de mirarla por el retrovisor dando volantazos a cada tanto. Al bajar la mujer se escucha el golpe producido por el choque del taxista con otro auto. Mientras, ella sonríe.

En la historia de Roma, quizá la más atractiva en su realización, un excéntrico taxista (Roberto Begnini) conduce a todo trapo por las estrechas calles de Roma, en dirección prohibida y con unas gafas oscuras que le impiden la visión. En un lugar próximo al Coliseo, en una rotonda, recoge a un cura (Paolo Bonacelli), que lo primero que le pide es que se quite las gafas de sol y se queja del humo del cigarrillo. Es en este punto cuando el taxista le dice al monseñor que quiere confesarse, narrando un rosario de pecados totalmente impúdicos y bizarros donde repasa toda su extraña y perversa vida sexual: que si hacía el sexo con una calabaza, con una oveja, con su propia cuñada, etc. El cura, muy alterado, intenta sin éxito tomarse sus medicamentos que pierde por la brusca conducción del taxista. Lo que concluye es que al final de la confesión el sacerdote está muerto y el taxista, advertido del hecho, lo deja sentado en el banco de un parque público con sus gafas negras.

En Helsinki, tres trabajadores bebidos (Kari Vääänänen, Tomi Salmela y Sakari Kuosmanen) montan en con uno de ellos a cuestas en el taxi que conduce Mika (Matti Pellonpää). Mientras los hombres le cuentan al taxista las desgracias del amigo dormido, el taxista Mika les cuenta a ellos su propia y lamentable historia de un hijo que ha perdido al poco de nacer.

Tiene el film una excelente música de Tom Waits que combina guitarra, violoncelo, trompas, acordeón, percusión y teclados, con una preciosa canción final. Todas las canciones son de Tom Waits y Katleen Brenan, entre ellas destaca una melancólica y bonita balada: Back In The Good Old World:

  

La película sale muy beneficiada y de manera importante con una gran y meritoria fotografía de Frederick Elmes, con un sentido visual magnífico, basado en tomas largas, travellings sorprendentes, encuadres inusuales y una iluminación sobresaliente. Excelentes exteriores y puesta en escena.

Los personajes están bien definidos en sus características y su singularidad y cuenta el film con importantes actrices y actores como los reconocidos: Winona Ryder, Gena Rowlands, Rosie Perez o Roberto Benigni, que aportan interpretaciones muy convincentes y de gran nivel.

Acompañan de manera excelente otros actores como Giancarlo Esposito, Armin Mueller-Stahl, Béatrice Dalle, Matti Pellonpää, Isaach De Bankole, Paolo Bonacelli, Kari Vääänänen, Tomi Salmela y Sakari Kuosmanen.

A poco que nos fijemos en el film, rápidamente observamos que la relación trivial y fugaz que se establece entre taxista y pasajeros elimina las barreras sociales creando breves intimidades e incentivando los diálogos entre individuos diferentes que a la vez son perfectos desconocidos.

noche-en-la-tierra-4

La dirección y el guion de Jarmusch se decantan por personajes marginales, extravagantes, poco comunes, con conductas paradójicas, desubicados; individuos que padecen, que se rebelan contra su mala suerte, que llevan una vida difícil. Hay conversaciones realmente humorísticas, agudas, realistas, emotivas y, en ocasiones cargadas de dolor y tristeza.

Jim Jarmusch busca lo absurdo, lo trágico, pero también lo entrañable y conmovedor de la cotidianeidad para conjugar seriedad y rigor con comicidad e ironía: las muecas y gesticulaciones de Benigni, las ráfagas de palabras malsonantes de Rosie Perez, las preguntas a chorro sobre la vista y el sexo dirigidas a una ciega, etc.

En realidad, las historias no concluyen prácticamente nada, meramente aportan retales de vida que están abiertos a la interpretación del espectador. Con estos recursos, el autor construye una narración de gran fuerza estética. Desde luego, hay dos episodios muy buenos —el de L. A. con Winona y el de N. Y.—, otro muy cómico —el de Roma—, otro insólito —el de París— y otro de medianía —el de Helsinki—.

¡Y en una de sus secuencias, un desatado Benigni, provoca, con sus blasfemias, un infarto a todo un señor cardenal!

«Una obra libre y comprometida que aboga por la multiculturalidad y que defiende la irreverencia» (Palomo). En general la película bien merece la pena.

Escribe Enrique Fernández Lópiz

 

noche-en-la-tierra-3


Más artículos...