V, la serie (2009)

  22 Marzo 2011

Incierto destino

V-04Cuando un episodio perteneciente a la mitad de la temporada puede confundirse con el final,  es  que alguien está realizando un soberbio trabajo. Y eso, es lo que sucede en la segunda temporada de la teleserie V.

La parte inicial de la nueva tanda de episodios se centró en contentar a aquellos detractores de la primera, dado que los índices de audiencia de la misma fueron paupérrimos.

No olvidemos que las cifras no están relacionadas en absoluto con la calidad del producto, mientras que producciones de baja categoría como Smallville se mantienen en antena durante la friolera de diez temporadas contando con una cuantiosa base de fans, otras formidables, Studio 60 on the Sunset Street, apenas sobreviven unos escasos capítulos antes de pasar por la guillotina.

El exiguo número de telespectadores de V no hace justicia al show. Hay que remarcar que dichas cifras pueden deberse al maltrato que sufrió por parte de la ABC, con parones incomprensibles a los que un producto de estas características es incapaz de sobrevenir sin una mayor publicidad y apoyo mediático. Para poder seguir la acción hay que ver todos y cada uno de los capítulos, no sigue el camino de otros programas como C.S.I. el cual se puede disfrutar habiéndose saltado uno o varios episodios.

Tras intentar, fallidamente, complacer los deseos de posibles nuevos seguidores y aumentar así las posibilidades de renovación mediante los capítulos más flojos de la terna en los que la trama se veía empañada por dicha obsesión. Los guionistas volvieron al sendero iniciado en la primera y no sólo alcanzaron el nivel de la misma, sino que lo superaron sustancialmente.

Los cuatro últimos episodios emitidos hasta el momento, y quizás finales de la serie, son un ejemplo de lo que cualquier show de ciencia ficción debería ofertar. Muertes de personajes relevantes, alianzas rotas, traiciones, todo ello apoyado en guiones dinámicos e ingeniosos.

Es curioso pero, en este caso, lo menos relevante son los efectos especiales, pierden importancia para cedérsela a las interpretaciones de los protagonistas. De hecho, las únicas inconsistencias que encontramos son provocadas por el pobre despliegue de medios que se realiza en V. Los lagartos sin piel, tal y como son mostrados, jamás podrían convertirse en humanos.

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Los bastiones

Las piezas claves del armazón, el néctar del que se alimenta el show, son sus féminas protagonistas: Elizabeth Mitchell —Juliet Burke en la nugatoria Perdidos—, y Morena Baccarin, Inara en la incomprendida Firefly. Ambas son un ejemplo a reivindicar de lo que habrían de ser los personajes femeninos en el cine y televisión actuales.

De carácter fuerte, son las líderes de cada bando, guiando con decisión a sus guerreros tratan de conseguir sus metas. Ambas hacen gala de un amplio abanico interpretativo, sus personajes son puestos al límite en infinidad de ocasiones. Esto provoca que tengan que ofrecer lo mejor de sí mismas para que la maquinaria del show funcione, no son personajes planos o sencillos, poseen infinidad de dobleces y su trabajo ha de ser impecable para que las escenas no se tornen en ridículas. Logran empatizar con el espectador apelando a las más básicas emociones humanas, el amor y el odio.

El creador Kenneth Johnson, que en los ochenta diera forma a la original V, se pone al mando de un excelente equipo que entiende a la perfección las necesidades del show: no se trata de una superproducción con suntuosos decorados y perfecto maquillaje, sino de una serie de acción e intriga con una trama espléndidamente pensada que no cesa en su empeño de sorprender a propios y extraños.

A pesar de englobarse en el género de la ciencia ficción, ocurre como en otras ocasiones —Battlestar Galactica—, que este encasillamiento es un medio para narrar historias mucho más similares a la realidad de lo que podría parecer a simple vista, con una mayor libertad aportada por esa falsa ilusión de irrealidad.

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El futuro

El final de la segunda temporada podría marcar el inicio del mejor período de la serie si la ABC lo permite.

Durante estos dos años se han puesto los cimientos de una trama que posee un gran potencial. Hasta el momento sólo hemos asistido al comienzo de todo, parece que este final había sido ideado desde el piloto.

He ahí el motivo principal por el cual se merece una oportunidad, en la actualidad es escaso el número de series que ofrecen tramas elaboradas y sorpresivas, los que tienen la etiqueta de "nuevos shows" son copias de copias de otra copia.

Escribe Sonia Molina

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