El superhombre postmoderno de David Fincher

  02 Mayo 2011

El club de la lucha (1999) 

elclubdelalucha01Jack es un personaje insomne y desesperado por escapar de su fatal y aburrida vida. En un viaje en avión conoce a Tyler Durden, un carismático vendedor de jabón con una filosofía muy particular; Tyler cree que el perfeccionismo es para los débiles y que es la destrucción de uno mismo lo que realmente hace que la vida merezca la pena. Jack y Tyler forman un club de lucha secreto que se convierte en un éxito arrollador. 

David Fincher: un auteur

David Fincher es uno de los directores con más estilo fílmico de Estados Unidos. Comenzó su andadura como director de cine con la tercera parte de Alien: el 8º pasajero. Un comienzo, realmente, poco prometedor.

Pero su segunda película, Seven (1995), lo lanzó directamente al estrellato. Su siguiente film, The Game (1997), lo consolidó como uno de los directores más prometedores del cine americano.

Su siguiente obra, El club de la Lucha (1999) rompió todos los moldes. Alteró no sólo a los espectadores, sino también a Hollywood, que atacó y ninguneó la película tachándola, incluso, de fascista. En la entrega de premios Oscar no se acordaron de ella, salvo por una nominación menor que no ganó. No obstante, la condición actual de los Oscar no hace sino revalorizar, al menos artísticamente, los títulos que no optan a premio.

El club de la lucha no fue el éxito comercial que esperaban, pero creó polémica entre la crítica y dividió a los espectadores, creando una legión de fans del film, así como de testarudos detractores.

¿Qué tiene El club de la lucha, concretamente, y las demás películas de Fincher para crear tanta afición y a la vez tanta polémica? La respuesta es clara: tienen una estética propia, son una muestra del talento de un creador cinematográfico. Tienen el estilo, la personalidad y la propia visión del mundo de David Fincher. Así es como Fincher se ha ganado la condición del término auteur, acuñado en la Nouvelle Vague.

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La película

1. Introducción

Se acabó, Tierra Cero”. Es decir, un volver a empezar, volver a partir de cero. No sabremos de qué se trata ese volver al principio casualmente hasta el final del film, en el que la acción volverá al punto en el que se encontraba al principio del film.

La primera escena del film no puede ser más expresiva. Los títulos de crédito iniciales se van sucediendo mientras la cámara nos conduce a gran velocidad por el interior de un cuerpo humano. Ese cuerpo humano es el del Narrador. La cámara sale de su interior para enlazar, sin corte de plano, directamente con el cañón de la pistola de Tyler, introducida en la boca del Narrador.

La pistola, por tanto, cumple una función de nexo entre los dos personajes, los une, los convierte en un solo sujeto. Es un sujeto peculiar, dual, son dos naturalezas juntas. Pero algo ha llevado a esas dos naturalezas a enfrentarse de tal modo que una de ellas peligra como existencia. Pero como ambas naturalezas pertenecen en realidad al mismo sujeto, si peligra una, peligran las dos.

Esta primera escena funciona como introducción a la historia que se nos va a contar. A partir de aquí, el film nos va narrar cómo el Narrador cae en manos de la psicosis.

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2. La psicosis

La rutina, los trabajos de oficina de nulo esfuerzo mental. Esa es la vida que el Narrador lleva. Pasa los días de avión en avión.

El primer aviso del comienzo de la esquizofrenia del Narrador es la escena en la que está haciendo fotocopias. 

Desde un plano subjetivo se nos muestra una fotocopiadora en funcionamiento mientras de fondo vemos a varias personas haciendo lo mismo en sus respectivas fotocopiadoras. El siguiente plano muestra al Narrador medio dormido, con grandes ojeras, al lado de la fotocopiadora. Volvemos al plano anterior. La voz en off del Narrador dice: “La vida era una copia, de una copia, de otra copia...”. En ese momento, su segunda personalidad empieza a formarse y esto mismo puede verse en la escena, ya que David Fincher introduce un fotograma de Tyler Durden al lado de la fotocopiadora. Es una forma de hacernos notar el surgimiento de su locura.

Los insertos de Tyler Durden aparecerán en tres momentos muy determinantes en su transformación psicótica: en una charla de enfermos de cáncer de testículo, al lado del médico que no le quiere recetar ningún medicamento para dormir y en la calle después de conocer a Marla Singer. En todos ellos se puede apreciar la cara de extrañamiento del Narrador, como si hubiese visto algo pero no sabe qué.

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3. Tyler, el superhombre

Una vez visto de qué manera llega Tyler a su vida, de qué forma lo inventa, pasamos a ver cómo éste le invita la acción y de qué modo.

Tyler acusa al Narrador de consumista. Este último se ha rebajado en la conversación hasta el punto de decir que con todos sus bienes materiales estaba a punto de llegar a la “realización personal”. “Lo que posees acabará poseyéndote”, le replica Tyler. “Somos básicamente consumistas. Nos dicen que compremos esto y lo otro... Todo eso es una mierda. Yo digo: deja de ser perfecto. Yo digo: evolucionemos”.

Teóricamente, la evolución es siempre hacia delante, pero lo que aquí se nos propone es una evolución hacia lo primitivo, una destrucción de los valores actuales. Lo que busca Tyler Durden ―citando a Nietzsche― es una “transvaloración de los valores de la sociedad”.

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Tyler funciona como un diablillo en el hombro del Narrador. Tyler Durden sería el Superhombre posmoderno de Nietzsche, el cual defiende que “al no poder soportar la verdad terrible de que la vida se apoya en el caos, en el desorden del egoísmo y de los instintos, nos engañamos a nosotros mismos para hacerla más habitable sobre los embustes de la solidaridad, de los derechos, de la verdad y de la bondad”. “Saber que la vida es absurda e irracional resulta ser una realidad inconfesable. Es una carga difícil de soportar sin ceder a la rendición. Para defenderse de esta verdad cruel y horrorosa los hombres han necesitado siempre engañarse a sí mismos inventando mentiras sobre las que instalarse para poder sobrevivir (valores, ideales, patrias, teorías...); pero todo ello no es sino fruto de la ficción que produce en nosotros la necesidad de fingir y representar un papel en la vida”.

El Narrador es el hombre engañado, el que cree poseer una meta en la vida basada en unos valores establecidos, el que cree luchar por algo y que su paso por la vida tiene un fin determinado. Debe seguir las reglas marcadas, tiene que ascender a la autorrealización personal y para eso necesita consumir lo que le manden consumir. Así funciona la sociedad hoy en día. Así es el capitalismo.

Sin embargo, Tyler Durden ayuda al Narrador “a destruir los pilares de la civilización”. Le enseña a acabar con todo lo que ha aprendido porque “sólo cuando se pierde todo somos libres para actuar”. Las peleas le enseñan a amar la vida por sí misma y no por los subproductos, a disfrutar del bien y del mal, del amor y del dolor. En definitiva, prepara al Narrador para ser un Superhombre que guíe a la humanidad hacia los valores auténticos.

Estas son algunas de las frases de corte nietzschianas que aparecen en la película:

"Nada puede ser nuevo si los viejos valores en los que uno se halla instalado no son arrancados de cuajo".

"Hay que sentir dolor para sentir el momento de modo extremo y autodestructivo".

"Nos detestamos mutuamente porque los otros reflejan nuestra propia mentira".

"La vida es tan absurda como la salida de emergencia de un avión a 12.000 metros de altura. Ilusión de seguridad".

"Dejemos de querer ser perfectos. Evolucionemos y dejemos de querer cambiar el futuro. Cuando creemos que estamos acercándonos a la realización completa de nosotros mismos, de pronto, nos quedamos sin nada. A eso nos vemos abocados en el mundo del consumo, obsesionados por una tele con 500 canales, un nombre en mi ropa interior... La publicidad nos hace desear coches y ropa. Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Las cosas que posees acaban poseyéndote; sólo cuando lo hayas perdido todo serás libre de verdad. Rechacemos los puntales básicos de la civilización".

"Observa tu vida y repara en que la misma se acaba minuto a minuto".

"Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra; tampoco una gran depresión. La depresión que vivimos es la de nuestras propias vidas. La guerra que entablamos con nosotros mismos es espiritual. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos importantes, dioses del cine o estrellas de la música. Pero no lo seremos. Y poco a poco lo entendemos. Sabemos que nos han timado. Lo que hace que estemos muy cabreados".

"Primero has de saber rendirte. Debes saber, sin temerlo, que algún día habrás de morir. Y hasta que no entiendas eso serás un inútil".

"¿Has probado alguna vez destruir algo hermoso?".

"Nuestros padres fueron modelos de Dios y nos abandonaron. ¿Qué podemos pensar entonces de Dios? Puede que no le caigamos bien, puede que nunca quisiera tenernos y puede ser que nos odie. Somos los hijos indeseados de Dios: Él no nos quiere... Nos odia. ¿Y qué? No le necesitamos. ¡A la mierda con la redención! Somos los hijos no deseados de Dios. Así sea".

"Todos sabemos lo que es un edredón. Ese conocimiento no resulta esencial para nuestra supervivencia en el sentido primitivo de la palabra. ¿Qué somos entonces? Consumidores: subproductos obsesionados por un estilo de vida".

"No sois vuestro trabajo ni vuestra cuenta corriente; no sois el coche que tenéis; no sois el contenido de vuestra cartera; no sois vuestros pantalones. No sois especiales. Sois de la misma materia orgánica en descomposición que todo lo demás. Sois la mierda cantante y danzante del mundo. Todos somos parte del mismo montón de estiércol".

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4. Primitivismo social

Este primitivismo está relacionado con la “transvaloración de los valores” que propugna Tyler, del cual hemos hablado anteriormente. El movimiento de un colectivo comienza con las peleas clandestinas que forman en el sótano de un bar. Estas peleas tienen varias reglas, entre ellas, que los luchadores han de luchar sin camisa y sin zapatos o que sólo pelean dos de cada vez.

Son características que devuelven al hombre su antiguo estatus con el objetivo de volver a sentirse hombre, pero no sólo en el sentido físico, sino en lo espiritual, volver a sentirse sujeto y no estar anulado para siempre en una sociedad ávida de ciertos valores individuales de corte espiritual. Evolucionar no tiene que ver con un progreso tecnológico, como en esta época es de esperar, sino con una mirada atrás para recoger aquellos valores válidos para la vida y que den la fuerza necesaria para destruir los valores actuales triunfantes.

Vendo a las mujeres ricas sus propios culos celulíticos”. Con esta frase con la que Tyler explica su negocio con los jabones, explica que éstos están elaborados con grasa humana sacada de los residuos de las clínicas de liposucción. Es decir, Tyler vende un producto higiénico con los propios desperdicios de los consumidores.

Aquí Fincher inserta otra voraz crítica a la sociedad actual, la de una forma de vida basada en la apariencia. O, como dice Nietzsche en El crepúsculo de los ídolos: “El mundo de las apariencias es el único real, el mundo verdad ha sido añadido por la mentira”.

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5. El Proyecto Mayhem

En el proyecto Mayhen todos visten de negro y con la cabeza rapada como si fueran “monos dispuestos a sacrificarse por un bien mayor”.

Esta caracterización tiene un acentuado tono fascista, como la severa disciplina y organización que llevan. Estos personajes aparecen sin personalidad propia, se dejan llevar por la gran fuerza de Tyler, él se aprovecha de ellos para elaborar su plan y llevarlo a cabo. Al final el número se incrementa en centenares, prueba inconfundible de que la sociedad no está contenta con la vida que lleva: necesitan a un Superhombre.

Una escena significativa que enlaza con el Proyecto Mayhem es la que vemos a Tyler quemándole el brazo al Narrador. El primero dice: “¡No apartes el dolor! El primer jabón se hizo con las cenizas de héroes, como los monos enviados al espacio. Sin dolor ni sacrificio no tendríamos nada”. Con esta frase inicia al Narrador en la nueva moral, eliminando su condición de miembro de la “masa social” y, a su vez, se carga también a Dios: “Tienes que tener en cuenta la posibilidad de que no le caigas bien a Dios. Eso no es lo peor que puede pasarte”.

Y, como hemos dicho anteriormente, enlaza cuando al morir Bob durante una misión del Proyecto Mayhem, Tyler se justifica de esta forma: “Si quieres hacer una tortilla has de romper algunos huevos”. Es decir, para Tyler, Bob no era más que un mono enviado al espacio sacrificado para lograr su objetivo.

Debemos recordar que el Proyecto Mayhem se forma a partir del club de lucha, desde el nivel cero 0, como lo llama Tyler al principio de la película, “Tierra Cero”. Pasan de ir descalzos y sin camisa en el club a cometer actos vandálicos de forma organizada. Es decir, vuelven a evolucionar desde cero. Y todo bajo la supervisión de Tyler, del Superhombre.

Finalmente, como último trabajo antes de graduarse en esta nueva concepción de la vida, el Superhombre Tyler prepara el mayor de los actos vandálicos: volar los cimientos de dos  importantes edificios de finanzas. Y Tyler dice: “Todo empezará otra vez de cero” que viene a enlazar el “Tierra Cero” del principio de la película. Ante esto, el Narrador empieza a arrepentirse, empiezan a tambalearse las creencias que el Superhombre le había inculcado, pues acude a la policía a autoinculparse de querer volar los edificios.

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6. El final

Fincher elabora un final inesperado. El Narrador se da cuenta de su locura, sabe que Tyler es producto de su imaginación. De este modo, le arrebata la pistola que tenía en la boca a Tyler y para vencerlo se pega un tiro. Tyler cae en el suelo. A continuación, Marla entra en el edificio y juntos observan el desplome de los edificios. Es decir, lo Apolíneo (representado por el Narrador) ya nada puede hacer frente a lo Dionisiaco (representado por Tyler), ya que ha sido la naturaleza predominante a lo largo de toda la película.

Una vez que se ha destruido todo lo aprendido, que se ha roto la moral y que se es libre, una vez en la “Tierra Cero”, el Narrador ya no necesita a Tyler y debe matarle para dejar paso a una nueva persona. Este es capaz de vivir bajo unos valores y una moral que él mismo se ha impuesto. Aquí ya hay espacio para el amor, y, de hecho, es la primera vez que el Narrador y Marla se cogen de la mano.

Escribe José Alonso i Català

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Bibliografía

Sitios web

http://cine.estamosrodando.com/filmoteca/el-club-de-la-lucha/ficha-tecnica-ampliada/

http://www.filmaffinity.com/es/film536945.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Fight_Club

http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiacontemporanea/Nietzsche/Nietzsche-Apolineo.htm

Libros electrónicos

Also sprach Zarathustra. Ein Buch für Alle und Keinen:
http://isaiasgarde.myfil.es/get_file?path=/nietzsche-friedrich-asi-hablo-z.pdf

Götzen-dämmerung oder: Wie man mit dem Hammer philosophir:
http://www.medellin.edu.co/sites/Educativo/repositorio%20de%20recursos/Nietzsche_Friedrich_Crep%C3%BAsculo%20de%20los%20%C3%ADdolos.pdf

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