La Cátedra de cine de Valladolid

  17 Julio 2008

Un agosto de cine
Escribe Adolfo Bellido López

Una mirada a los orígenes

cc1-logo.jpgViví directamente la cátedra de cine de Valladolid hace unos años, cuando en ella impartí seminarios durante dos veranos. Conocí entonces a su director, Francisco Javier de Plaza, y a la secretaria general de la cátedra, la eficiente Carmen Sáez. Había contactado con ellos a través del buen crítico y teórico del cine José María Ródenas, un antiguo amigo de los tiempos del Cineclub CEM y la cartelera SIPE de Valencia. Fueron esas visitas con motivo de unos libros que publiqué en las colecciones de la Filmoteca Valenciana, sobre Budd Boetticher y Basilio Martín Patino.

José María Ródenas durante algún tiempo también colaboró en nuestra revista Encadenados. Pero, por esas circunstancias azarosas de la vida, y muchas veces sin saber la razón por la que se producen determinados hechos, nuestras vidas siguieron caminos distintos. Hoy, Ródenas sigue como profesor indiscutible de la cátedra, acudiendo cuando agosto toca a rebato en las tierras calientes de Castilla para hablar de cine con su alumnado.

cc3-master.jpgCuando suene la campana veraniega de Valladolid, a su cobijo volverán a acudir a su universidad licenciados, universitarios, gente enamorada del cine, para ahondar aun más en las películas, descubrir sus formas estructurales, el maravilloso repaso por distinguidos filmes recitados por buenos teóricos, historiados y críticos de cine.

La Cátedra de cine de Valladolid inició su andadura en 1960, como una especie de propuesta de la Semana internacional de cine de Valladolid (SEMINCI), que en aquellos años organizaba, durante el festival, una serie de jornadas o encuentros en el propio Paraninfo de la Universidad.

Eran de los primeros encuentros que se producían entre la universidad y el cine. El primero de todos tuvo lugar unos años antes, en 1955, durante la celebración en Salamanca de las Conversaciones Cinematográficas Nacionales, que organizó el cineclub Universitario (en aquel entonces con la lógica coletilla) del SEU de Salamanca, el mítico cineclub fundado por Basilio Martín Patino.

Las Conversaciones de Salamanca, tachadas en su momento de foco de subversión (de tendencia comunista, se decía) trataron de unir el docto saber de la universidad con el joven mecanismo del relato (y compromiso) de las imágenes en movimiento. El Paraninfo de la “vieja” Universidad Salmantina albergó aquellas importantes conversaciones. Días apretados en los que ya se propuso la entrada del cine en los edificios del saber. Era necesario crear una Cátedra de cine. Pero todo quedó ahí, en las palabras.

A continuación fue la SEMINCI vallisoletana, entonces llamada Semana de valores religiosos y humanos, la que se refugió en la universidad para realizar conferencias y diversas ponencias. Y de todo ello salió la propuesta, y creación, de la cátedra de cine que poco a poco fue adquiriendo el prestigio que le ha llevado al lugar que ocupa. Al igual que ocurre con el festival de cine, convertido en uno de los más importantes de España.

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Cursos impartidos

En la Cátedra de cine se imparten tres grados o cursos. Aparte de ellos se realiza un master durante el último año. La cátedra no es práctica (realización de filmes), sino teórica (análisis y estudio de autores y películas).

cc5-animacion.jpgLa titulación obtenida es la de Master en Historia y estética del cine. Título al que pueden acceder los licenciados universitarios. Se preveía que los titulados pudieran impartir las asignaturas de imagen en los niveles educativos no universitarios, pero el cine, desgraciadamente, se resiste a entrar en las aulas. Parece que no interese a nadie que los chicos y chicas aprendan a ver cine, entiendan las películas. O quizás los diversos poderes intentan impedir que eso ocurra. El conocer lleva a estar ojo avizor ante lo que uno tiene enfrente. Y lo que se tiene delante es la manipulación descarada de las imágenes.

Así, habrá que pensar que si no existe tal asignatura es porque no conviene. La educación. ¿Qué educación? A lo mejor algún día alguien se decide a poner esa asignatura en los IES pero impartida en... chino mandarín, que es, como se sabe, el idioma más utilizado en el planeta tierra. Y de eso de idiomas y asignaturas hay comunidades que (desgraciadamente) saben mucho.

Habrá que esperar pues (¿hasta cuando?) para que los titulados de Valladolid tengan una asignatura para explicar a su alumnado. Pero de todas maneras, si no existe, lo que aprenden en esta cátedra de cine les servirá para otras materias (si son profesores) o para organizar cineclubs, escribir con rigor de cine, llevar actividades cinematográficas con provecho aquí o allá... O simplemente para profundizar más en el lenguaje de la imagen o para mirar las películas de otra manera.

cc6-chaplin.jpgAquel alumnado que realice los cursos de cine en la cátedra pucelana, pero no posea el correspondiente título universitario, solamente podrá obtener una diplomatura.

Cada curso cuenta con asignaturas básicas y complementarias. En primero, las asignaturas básicas son Historia y Estética del cine, mientras que las complementarias vienen integradas por Cine de animación, Interpretación y Música de cine.

En segundo curso se imparte Historia del cine y Géneros cinematográficos, así como Estética del cine.

En el tercer curso la Historia del cine se decanta hacia la Modernidad y el estudio de los Grandes autores del mundo del cine. También se imparten las materias de Expresión estética del cine y Critica del cine.

Entre los profesores de estas materias se encuentra el propio director de la cátedra, Francisco Javier de Plaza junto a importantes escritores, críticos, historiadores de cine, como José María Ródenas, Antonio Castro, Luis Alonso García, María Manzaneda, Emiliano Allende, Juan A. Quintana, José A. Hurtado, Fernando Huerta, María José Martínez Ruiz, Fernando Herrero...

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Las asignaturas indicadas anteriormente (que se suelen impartir por las mañanas) van complementadas (normalmente por las tardes) con una serie de seminarios. Entre los muchos que se van a llevar a cabo este verano citemos: “El cine siniestro de Agustín Villaronga” (Pilar Pedraza), “Nuevos caminos de la animación contemporánea” (Jordi Costa), “El espectador cinematográfico: tiempo y emoción” (Jesús Bermejo), “Comedia republicana española de 1931 a 1939” (Román Gubern), “Donde el documento pierde su nombre: frontera y fricción” (Santos Zunzunegui), “Arte de Charles Chaplin: Una mujer de Paris” (Paulino Viota), “La ciudad y el cine: Paris visto por la Nouvelle vague” (Ángel Luis Hueso),  “Postclasicismo y postmodernismo cinematográfico” (J. Enrique Monterde), “Eric Rohmer” (Carlos Heredero y Antonio Santamaría), “El gabinete del Doctor Caligari (Jesús González Requena)...

Y a todo ello hay que unir la presentación de libros, noches de cine, conversaciones con realizadores, discusiones a la luz de la luna, debates al fresco de las noches de verano... ¿Puede pedirse algo más?

Una cátedra de cine con la suficiente entidad como para satisfacer las miras de aquéllos que quieran caminar por el maravilloso mundo del séptimo arte. Si pueden, pasen por Valladolid y asómense a su cátedra. Merece la pena.

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