Up (Up, 2009), de Pete Docter

  03 Julio 2022

Gloriosa animación: un anciano en su último acto de amor

up-0De niño era incondicional de la animación, me encantaba la animación en cine o TV, no toda, pero casi toda. Cuando me hice mayorcito dejaron de interesarme lo que llamábamos «dibujos animados» y, hoy día, apenas veo películas de esta naturaleza. Pero sí lo hago cuando concurren dos particularidades.

Primera, que el valor artístico, no técnico sino artístico, lo merezca; lo cual va a acompañado, además, por tener la cinta entrañables, bellas, virtuosas imágenes y música excelente.

Recuerdo el caso de un corto de dos sobrinos míos que pertenecería a este apartado estético-musical Pelo Mono, Corto Circuito en la Selva (2010). Unas imágenes y una música excelente que acompaña, que además tiene una simbología con una ideología de fondo que cada uno habrá de concluir tras el visionado, son autores Pedro y Esteban Perles. También de otra sobrina, Violeta Lópiz: Les Poings Sur Les Iles (2013), poesía en imágenes y hermosa música.

Segunda, la otra razón de que le haya encontrado el gusto a algunas películas animadas es el guion, la trama, el argumento, algo que ha mejorado muchísimo en los últimos tiempos. Menciono aquí una obra española de 2011 Arrugas, de Ignacio Ferreras, adaptación de una obra cumbre del cómic en lengua castellana, y todo un muestrario de inolvidables personajes mayores que con gran ahínco pelean en firme contra el destino asilar.

Y quiero recordar también otro gran filme de 2015, Del Revés (Inside Out), del director de la obra que me dispongo a comentar ahora, Up, Pete Docter, apenas unos años después de esta, que reformularía con total solvencia las reglas de la animación exponiendo mundos que se duplican con la mirada de cada espectador, en que los personajes se convierten en conceptos o los sueños cobran vida en la mente de la niña protagonista, como si fuera otra película rodada a tal efecto.

La maravilla de Up

Pues bien, hace ya algún tiempo, por insistencia de un buen amigo cinéfilo, me entretuve en visionar una película animada en la que yo diría que se conjugan los dos aspectos que he mencionado: la belleza, una gran música, espléndida técnicamente y un guion pleno de fantasía y buena onda. Me refiero a Up.

En la historia, Carl Fredricksen cuenta su vida, desde que era un niño introvertido y amante de la aventura (su ídolo era el expedicionario Muntz). Carl conoce a una enérgica y extravagante amiguita de infancia Elli, también admiradora de Muntz y aficionada igualmente a las aventuras.

Con ella contrae, con el tiempo, un feliz matrimonio. Elli desea ir a un acantilado con vistas a las Cataratas del Paraíso donde acudió Muntz, Carl promete ayudarla a alcanzar su sueño. Él vende globos y ella trabaja en un zoológico, pero por unas y otras razones no pueden ahorrar el dinero suficiente para el viaje. El matrimonio no puede tener hijos y su vida se centra en ese afán del viaje.

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Pero Elli cae enferma y fallece, quedando Carl anciano y solo, viviendo su vejez y una penosa viudez. Pero le queda el sueño anhelado, volar hasta América del Sur a la mítica catarata (por cierto, el salto Paraíso se encuentra realmente en el parque nacional de Canamaima, en Venezuela). De manera que, a sus setenta y ocho años, acosado por las constructoras que pretenden echarlo de su casa de siempre y requerido por los servicios sociales para que ingrese en una residencia geriátrica, un buen día decide enganchar miles de globos de helio a su casa y salir volando rumbo a su anhelo de siempre: las Cataratas del Paraíso.

Ya en el aire, con su casa ingrávida y sin opción de retorno, Carl descubre que se le ha colado a modo de polizón un explorador y altruista niño regordete de ocho años de nombre Russell, parlanchín y desamparado también, pero que tiene un ánimo y un optimismo inquebrantables, para ayudarle y acompañarlo; una metáfora de la inocencia por querer ayudar, por buscar nuevas metas al alcance de las posibilidades de una mente cándida.

En su viaje se encuentran con un ave alta, esbelta y de coloridas plumas, a la cual Russell le pone el nombre de Kevin (luego se descubre que el ave es hembra y con crías), y con Dug, un perro que habla por medio de un collar electrónico especial que lleva sobre el cuello.

Ahí se inicia una relación y una aventura que tendrá su recorrido y sus ramificaciones gloriosas, con personajes carismáticos y perfectamente descritos y desarrollados. Además, el personaje principal es todo un retrato sobre la vejez y el intento de alcanzar las promesas hechas con el corazón, lo cual sirve de ejemplo sobre lo que los jóvenes pueden aprender de las personas mayores.

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En lo sustancial la película es un relato sobre el curso de la vida, el amor, los sueños pendientes y de forma principal, sobre la amistad, lo cual se ve reflejado en las relaciones entre Carl y Russell, y Dug y Kevin.

El propio Docter comentó que su filme se relaciona con su vida, pues de niño no era muy social y le gustaba trabajar solo. Además, en la mayor parte del metraje Carl es un anciano gruñón y solitario que se ve repentinamente en un viaje que lo saca de su rutinario estilo de vida, como dice Docter, «flotando rumbo al paraíso» (en referencia a las ya mencionadas cataratas).

Al conocer a Russell, vuelve a declarar Docter, «Carlaprende algunas lecciones de vida y comprende la importancia de las relaciones sociales». En palabras del director: «El mensaje de la cinta es que Carl piensa que ya se perdió la aventura verdadera en la vida, al no poder ir a esos lugares exóticos y ver esos fantásticos escenarios. Pero al final, se percata que vivió la mejor aventura de todas: la relación que tuvo con su esposa».

Esta película, genialmente dirigida por Docter y Bob Peterson, con un estupendísimo guion de ambos, esta vez los créditos dicen de Peterson y Docter, basado en una historia de los dos junto a Thomas McCarthy.

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El filme, ya de suyo fantástico, añade el aliciente de las tres dimensiones. La fotografía Animation es increíble, intensificada por el 3D. Como dice Boyero: «Todo fluye, tiene ritmo y alma en esta deliciosa película. Te admira el virtuosismo técnico con el que está realizada, su fuerza visual, su perfeccionismo, pero ese lenguaje no está al servicio de una historia trivial o destinada exclusivamente a los espectadores infantiles, sino que puede ser paladeada por los adultos».

Así es, la narración es poética y tiene el perfume de los mejores cuentos. Te hace sentir melancólico, como te hace reír, y de igual manera te hechiza y te envuelve en su mundo de figuración y ensueño.

La banda sonora de Michael Giacchino es realmente genial, preciosa, tierna y acompaña cada fotograma de la película con extraordinaria precisión y calidad artística, de una manera milimetrada.

La música puedes escuchar aquí:

  

Las voces principales del reparto están compuestas por actores y personajes que incluyen al mismo director como: Edward Asner como Carl, Jordan Nagai como el niño explorador Russell, Christopher Plummer como el experimentado viajero Muntz, Bob Peterson le pone voz a Dug, el perro parlante de raza Golden Retriever, Pete Docter es el ave extinta Kevin y Elizabeth Docter interpreta a su mujer Elli, John Ratzenberger como el empleado que le pide a Carl que venda su casa, David Kaye como anunciador de las noticias proyectadas en la sala de cine. Otros actores en el papel de otros perros son Delroy Lindo y Jerome Ranft.

Las productoras de la película son Pixar Animation Studios y Walt Disney Pictures. John Lasseter, el jefe de Pixar, en la noche de los premios en Cannes repartió gafas y comentó: «Estoy deseando ver a la gente por la noche, con sus 'tuxedos', elegantes y… con las gafas». Las gafas eran para ver la cinta en 3D.

Era la primera vez que se proyectaba una película en tres dimensiones en Cannes, el templo de la cinefilia. Y para que la cosa fuera más llamativa, era también la primera vez que una película animada inauguraba el festival. «Estoy convencido de que, de aquí a unos años, cuando las salas de cine estén preparadas, toda la animación será en 3D», auguró Lasseter. Y es que, en esta película, el recurso de las tres dimensiones es empleado con gran tino y sabiduría.

Francamente, cualquier espectador medianamente sensible y en disposición de pasar en buen rato debe ver p”, una historia vibrante y arrolladora que contiene una calidad excelsa en el guion, la animación y la música. Posee humor, amor, ternura y secuencias antológicas en la filmografía de animación.

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Parte aventura, cual novela de Julio Verne, parte poesía, parte surrealismo a lo Dalí o Magritte, parte de Chaplin, Keaton e incluso Tati, y por supuesto Disney omnipresente. Pero no sólo esto, es también muy humana y psicológica. «El inicio es literalmente arrasador, un magistral y profundísimo retrato del ser humano […] un abanico conmovedor que se despliega ante la mirada de niños y adultos» (Oti Rodríguez), con las vivencias de un anciano en su último acto de amor.

Al fin, «el cine busca producir una emoción a través de una sucesión de planos con un encuadre y una duración concreta. Tan simple. Tan complicado» (Ocaña). Y la cinta lo consigue y ¡vaya si lo consigue! Up nos reconcilia con el lenguaje animado y puramente cinematográfico.

Perfección de encuadres, montaje de lujo, elipsis maravillosas, la luz. Como dijera en cierta ocasión el egregio Tarantino con su singular manera profesoral: «La diferencia entre unos fotogramas de más o de menos es la misma que hay entre una mierda tosca y un ritmo orgásmico». Pues estamos más bien ante un ritmo placentero y propio de genios.

Como decía al principio, la calidad en la animación, encuadres y fotografía, unida a un guion ejemplar son la base para que la animación progrese y alcance la perfección de principio a fin. Esto es Up.

Luego, de la mano de Pixar y Docter, vendría el Oscar con Inside Out (Del revés): la animación terminó de romper moldes, sin que sepamos dónde estará el final de esta progresiva audacia.

Escribe Enrique Fernández Lópiz | Artículo parcialmente publicado en FilmAffinity

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