Tomates verdes fritos (Fried Green Tomatoes, 1991), de Jon Avnet

  08 Diciembre 2021

Los beneficios de acompañar a una persona mayor

tomates-verdes-fritos-0Tomates verdes fritos es una especie de melodrama con intriga y humor, donde se presenta un anecdotario del pasado que enlaza en cada momento con el presente. El filme se inicia con la vida de una mujer de mediana edad de nombre Evelyn (Kathy Bates) y su encuentro con una anciana llamada Ninny (Jessica Tandy), a la sazón viviendo en una residencia para mayores.

Evelyn es una mujer madura que vive mal su obesidad y la indiferencia con la que la trata su simplón esposo quien cuando llega a casa sólo quiere comer y ver la tele. Evelyn tiene una gran sensación de inutilidad, y para compensar este malestar se pasa el día comiendo pasteles y bombones; y la indiferencia y frialdad de su marido no hacen más que incrementar esa sensación.

Evelyn va a la residencia para acompañar a su esposo a visitar a una insoportable tía que la trata mal. Y es en esa misma residencia donde se encuentra casualmente a Ninny. La anciana Ninny tiene una personalidad luchadora y entusiasta, lo cual logra transmitir a Evelyne, a quien le gustará apenas conocerla en el vestíbulo del centro, estar y charlar con ella. Así que Evelyn asistirá cada semana en busca de Ninny.

En el transcurso de las visitas, la anciana le cuenta una historia ambientada en los años treinta sobre dos mujeres, Idgie (Mary Stuart Masterson) y Ruth (Mary-Louise Parker). Son dos mujeres que pasan por todo tipo de obstáculos juntas, incluido el misterioso asesinato del marido de una de ellas. Idgie y Ruth, los personajes de la historia que cuenta Ninny se apoyan mutuamente para conseguir superar las dificultades y así mirar siempre hacia adelante y con la frente bien alta.

La película sigue el hilo de esta historia, hasta que nos damos cuenta de que lo que realmente está contando la anciana es su propia vida.

El relato de Ninny no solo cautiva a Evelyn, sino que consigue que esta adopte una actitud más activa y de seguridad en sí misma, hasta convertirse en una mujer dispuesta y valerosa, que abandona el hábito compulsivo de comer, que dice lo que piensa, incluido a su marido, y que se hace valer y respetar.

La película trata sobre el valor de la amistad, aunque también nos habla de racismo, del machismo imperante, y hasta de ¡canibalismo! Pero lo más importante para mí es cómo se subraya el poder de influencia de la anciana Ninny sobre Evelyn, que acabará siendo una persona muy diferente, a mejor, de como era antes de ir a esos encuentros semanales.

La película está magistralmente dirigida por Jon Avnet que sabe llevar el relato de manera ágil y elocuente, con recursos que agilizan y aportan dinamismo al filme. El guion lo es de excelencia, escrito por Fannie Flagg y Carol Sobieski, quienes adaptaron una novela de la misma Flagg. Flagg, además de escritora es actriz de cine, TV y teatro, lo que de seguro facilitó la construcción del guion. Flagg, nacida en Birmingham (Alabama), escribió su obra de éxito Fried Green Tomatoes at the Whistle Stop Cafe (Tomates Verdes Fritos en el Café de Whistle Stop)

El libreto resulta ser una fiel adaptación para el cine del libro. El guion, pues, vertebra la cinta y está organizado de manera que la película prácticamente va rodada siguiendo los estupendos diálogos y escenas que sirvieron para conseguir un Oscar al mejor guion adaptado.

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La música de Thomas Newman es excelente, e igualmente meritoria la fotografía Geoffrey Simpson, que con tanto realce recrea los paisajes y el mundo de la Alabama de los años treinta.

El reparto es por entero magnífico, con una estupenda Jessica Tandy, actriz ya mayor, que interpreta maravillosamente el rol de Niny (había ganado un Oscar en 1989 por, Paseando a Miss Daysy, de Bruce Beresford); Kathy Bates es una actriz de lujo y está genial en el rol de la pobre Evelyn; Mary Stuart Masterson y Mary-Louise Parker son merecedoras de todo elogio en los papeles de las dos heroínas del antiguo relato, Idgie y Ruth. Y otros actores de reparto resultan ser igualmente de gran calidad y profesionalidad como Chris O’Donnel, Cicely Tyson, Gailard Sartain, Gary Basaraba y Stan Shaw.

Este filme es esencialmente absorbente y te mantiene atento a la pantalla casi sin pestañear. En la historia se entremezcla con mucho acierto, dosis de melodrama, comicidad, ternura, policial e intriga. Y con ello, la productora y todos sus técnicos, reparto, etc., consiguieron un éxito sin precedentes, casi por una publicidad de boca a boca. Imaginemos que en aquel 1991 pudo recaudar solo en EE. UU. más de ochenta millones de dólares, siendo que no se trata de una superproducción ni una de esas películas producidas y publicitadas al más alto nivel. Más bien iba a ser una cinta dirigida a las mujeres, que son las auténticas heroínas de la historia, pero acabó conquistando todo tipo de público.

Ahora me centraré en el tema de la ancianidad y cómo la relación intergeneracional puede tener efectos tan enriquecedores para ambas partes: la persona mayor y la más joven.

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La película tiene una estructura a base de flashbacks que resulta muy distraída. Pero es sobre todo el guion y la potencia y el bien hacer de sus intérpretes, lo que más se pone en valor en esta cinta. Y me refiero a mujeres, tanto las guionistas como las actrices, pues es un film de mujeres fuertes y valientes, a la par que generosas y divertidas.

En cierta ocasión, tuve oportunidad de escribir algunas ideas que vienen al hilo de esta película, de la relación de la anciana Ninny y la mujer joven Evelyne que asiste a visitarla cada semana.

Sin saberlo, pero en la misma línea, propuse a un grupo de jóvenes (ellos y ellas) que visitaran a una persona mayor institucionalizada en un geriátrico durante dos meses, y constaté lo que cuenta este filme.

Lo primero que observé es que la atención o el acompañamiento a los mayores no es una cuestión meramente económica, o sea, que no necesariamente se ha de hacer para ganar algún dinero. Esta perspectiva no tiene en cuenta otros tipos beneficios que la relación intergeneracional tiene en sí misma.

Lo segundo y que esta película evidencia es la importancia que tienen los intercambios positivos que en un momento dado se producen entre las generaciones de individuos jóvenes y mayores, pues para los mayores es muy saludable este trato y acompañamiento, dado que los jóvenes se vinculan sintónicamente con las necesidades del anciano; y a la vez permiten a este captar la vida interior de aquéllos cuando la suya propia requiere de esta contribución energética, de ayuda, de calma.

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La tercera conclusión es la importancia recíproca de dichos intercambios, o sea, las implicaciones del intercambio entre generaciones promueven el desarrollo personal y social de ambos estamentos, no solo en el individuo mayor, también en el joven estimula nuevas pautas y formas de conocimiento social enriquecedoras para él. Promociona, pues, el descubrimiento conjunto de valores y cualidades en el seno de dichas transacciones.

Y finalmente pude confirmar el falso mito de la «costosidad» del acompañamiento a mayores. O sea, el apoyo y la asistencia a los ancianos, lejos de una consideración meramente costosa (humana y económicamente), puede significar para muchos jóvenes una actividad rentable en el plano personal, humano e incluso profesional. Si no que se lo pregunten a los protagonistas del film, Evelyne sobre todo, pero también a Ninny. Ambas ganan y mucho.

En definitiva, los hechos de la película son fruto del pasado que se nos desvela retrospectivamente, intercalándose paso a paso dentro de otra historia contemporánea de boca de Ninny, la entrañable anciana. La historia la cuenta Ninny a Evelyn Couch, y dicho relato acabará influyendo decisivamente en su manera de ver la vida.

Todos los que hemos visto la película, lo que deseamos a lo largo de la misma es que cuanto antes Evelyn se reúna de nuevo con Ninny, para que esta continúe con tan absorbente y poderosa narración. Poderosa e influyente no solo para la protagonista Evelyne, sino para todos lo que vemos el filme. Y ya no querremos perdernos hasta el final, qué fue lo que una vez sucedió entre los olores a tomates verdes fritos del Café de Whistle Stop, lo cual que permanecerá vivo en nuestra memoria mientras quede alguien para seguir contándolo.

Por eso esta peli no se olvida fácilmente. Además, aguanta el paso de los años con inaudita entereza. Quizás porque su significado es eterno y su historia no se pasa de moda.

Escribe Enrique Fernández Lópiz

  

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