Converso (2017), de David Arratibel

  16 Mayo 2021

¿Se puede filmar al Espíritu Santo?

converso-0Se trata de una obra sobre la armonía familiar y la fe. Conceptos con los que el director David Arratibel intenta explicar algo profundo y a la vez inefable, difícilmente descriptible.

Las hermanas de Arratibel y gran parte de su familia se han convertido súbitamente al catolicismo. Además, como comentan las hermanas, el cuñado o la madre, han sido conversiones sentidas, con lágrimas, con emoción, con vivencias religiosas profundas e intensas.

El cuñado Raúl se confesó y se sintió liberado y elevado hacia una sublime espiritualidad. María, la hermana mayor, rezando el rosario se emocionó hasta el extremo con la pasión de Cristo. La pequeña Paula un día entró en casa y dijo: «he comprendido que Dios existe». Y Pilar, la madre, cuando fue testigo «del proceso de sus hijas» decidió convertirse al catolicismo con devoción.

Y así otros episodios, algunos de «experiencias cumbre», sentimientos sublimes y elevados que autores de la Psicología Humanista como el norteamericano Abraham Maslow, calificaron como vivencias portentosas conducentes a la conversión religiosa.

Por ejemplo, Raúl declara en la cinta: «Un día plomizo fui en Pamplona a una misa. Y pasó que los mismos textos que había escuchado miles y miles de veces, que me sabía de memoria y que incluso me aburrían... pues me eché a llorar». Así van narrando los diferentes miembros de la familia experiencias de enorme conmoción acompañada de religiosidad y fe.

Además, en momentos en los que el catolicismo o el cristianismo a secas parecen algo trasnochado. Cuando comprar una Biblia o ir a la iglesia resulta freak, raro o desusado.

El director, que se declara agnóstico, pretende averiguar qué se esconde detrás del fenómeno de transformación en su familia. En su casa hacía años que no se iba a misa ni se rezaba ni se leían las Escrituras, cuando empezaron a aparecer los primeros rosarios y crucifijos. «Yo necesitaba entender lo que estaba ocurriendo», confiesa Arratibel, «porque siempre he tenido muy poca sensibilidad trascendental, nunca he pensado demasiado en la muerte y con la iglesia he tenido una relación de cuestionamiento y de rechazo».

Y en breve tiempo todos, salvo David, se entregaron devotamente a la fe católica. Como declaró Arratible: «Quise documentar cómo es ese proceso de fe en el que alguien pasa del Dios no existe a en tres segundos tener la certeza de que Dios existe».

converso-1

La interesante dirección y el guion de Arratibel trastocan la clásica forma del documental basado en entrevistas y es el mismo director quien en dinámica participativa se sienta en una silla que sirve para lanzar preguntas haciendo las veces de confesor o analista de los otros miembros familiares y de sí mismo.

Hay que recordar el doble sentido semántico del término «converso» que además del significado de entrar en una creencia religiosa, tiene también la acepción del verbo «conversar», tener un coloquio con los demás. Así que estamos ante una película familiar, de búsqueda personal, con la pregunta sustancial de si el Espíritu Santo que ha entrado en el hogar podría ser rodado.

En la cinta vamos siendo testigos de argumentos sinceros y espontáneos; también la sensación de sus protagonistas de sentirse raros en un mundo laico, por el hecho de confesarse o rezar el rosario. La religión sirve a Arratibel para lograr que su familia se sincere con pareceres y sentimientos que habían permanecido en la esfera privada.

Recuerda mucho este documental familiar a una especie terapia grupal, unida a cierta experimentación en toda regla sobre el tema intenso y hondo de la conversión.

Evitando en lo posible la improcedencia, el sarcasmo o la impertinencia, sin hacer juicios de valor, la intención del film es aclarar cómo esas personas tan cercanas se han trasmutado, casi en «militantes del misticismo».

converso-2

Hay elementos muy oportunos en este curioso trabajo fílmico. Por una parte, Arratibel hace evidente la puesta en escena del documental, grabando los tiempos precedentes y posteriores a las conversaciones. Todo muy distendido.

Por otra, el realizador juega la baza de la comprensión y evita los comentarios inoportunos o calificar a sus familiares, sino centrarse en la conversión familiar.

Aborda igualmente la tendencia frecuente en toda familia a distanciarse, pues no suelen conversar entre ellos. Pero el director consigue, no sólo hacer un poco de terapia personal suya, sino también un ejercicio de apertura al diálogo que a muchos puede servir.

Pero el film evidencia la distancia enorme en nuestra sociedad entre los creyentes y un mundo mayoritariamente laico y receloso que desatiende las creencias seculares de una cultura y una civilización.

Aunque no comparte la fe de su familia, Arratibel admira su decisión. «Me parece valiente su reflexión, porque a los humanos contemporáneos no nos da por quedar a debatir sobre la otra vida o el universo. No estamos acostumbrados a la reflexión profunda y a la valentía para acercarnos a la verdad. Mi hermana buscaba la verdad, fuera cual fuera. Y la buscaba con convicción, un caso raro en una actualidad en la que es más cómodo quedar a tomar unos gin-tonics. La sociedad tendría que tender a la religiosidad. Antes había como una especie de utopía social, pero ahora que todas las utopías se nos han caído, a lo que la sociedad nos está empujando es a buscar el significado de las cosas en algo más grande, algo que le dé sentido a una vida cuando es complicado vérselo».

Escribe Enrique Fernández Lópiz

Para ver la película entera: