Trance (Trance, 2013), de Danny Boyle

  10 Mayo 2021

Buen thriller psicológico

trance-0Simon (James McAvoy) es un ex adicto al juego que trabaja en una casa de subastas, y se asocia con una banda criminal para robar una valiosa obra del pintor Francisco de Goya. En el transcurso del robo recibe un golpe en la cabeza y al despertar no recuerda dónde ha escondido el lienzo. Ni amenazas ni torturas de los compinches del hurto logran nada, de manera que el jefe de la banda (Vincent Cassel) contrata a una hipnoterapeuta (Rosario Dawson) para que le ayude a recordar dónde dejó la obra robada.

Es una película que me gusta bastante y me parece un tipo de cine negro actual, una peli de robos, un thriller noir y visionario de un excelente director como Danny Boyle, con el también excelente guion de Joe Ahearne y John Hodge, buena música de Smith y gran fotografía del consagrado Dodd Mantle.

Un nuevo éxito para un director que ha conseguido reponerse y sobrevivir a la alargadísima sombra de su obra maestra Trainspotting (1996), logrando la ardua tarea de que cada vez se le reconozca menos por la misma, y más por sus recientes títulos como el que aquí me trae.

Los actores principales son excelentemente dirigidos por Boyle: la actriz principal Rosario Dawson (interpretación potente y lisérgica), James McAvoy y Vincent Cassel (geniales) y secundarios de lujo (Tuppence Middleton, Dany Sapani, Washab Sheikh, Lee Nicholas Harris, Ben Cura, Gioacchino Jim Cuffaro o Hamza Jeetooa); todos hacen trabajos interesantes y creíbles en este thriller psicológico en el que principalmente la Dawson ahonda y perfila de manera magnética los lineamientos y matices para que este suspense de vértigo resuene en el espectador.

De hecho, las potentes imágenes encuentran en el trío protagonista a unos entregados cómplices que hacen que durante la proyección se sigan todos los vericuetos con interés y admiración.

En Recuerda, película de Alfred Hitchcock rodada en 1945, se nos presenta a un Gregory Peck torturado y amnésico, al que un doctor intentaba convencer con estas palabras para que participase en una sesión de hipnosis: «El secreto de quién es y qué le ha hecho huir de sí mismo, todos estos secretos están encerrados en su cerebro, pero usted no quiere afrontarlos. Muchas veces el ser humano no quiere conocer la verdad sobre sí mismo porque sabe que le va a hacer daño, pero se hace más daño intentando olvidar». Y las producciones de aquel paciente hitchcockiano constituían un auténtico puzle.

Igual ocurre con la película de Danny Boyle. Tras el robo, la película da un espectacular giro para meternos en el mundo inconsciente de Simon que ha perdido la memoria.

A partir de aquí se pone en funcionamiento la maquinaria de un thriller con fuerza, de un espinoso juego que ahonda y se introduce en los lugares más ocultos del psiquismo de Simon. Para el espectador, como dice García: «significarán 95 minutos de sofisticado psicoanálisis, de exquisita manipulación», dentro de este «disparatado thriller».

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En las décadas que van desde los cincuenta hasta el dos mil, se han realizado obras cinematográficas de este estilo, de un relieve difícil de igualar. Pues bien, en mi opinión esta película se acerca a los maestros. Trance da fe de la audacia de su director Danny Boyle de continuar un difícil camino y superar retos cinematográficos supuestamente imposibles.

Como escribe Oti Rodríguez: «El thriller se pone de puntillas, se agolpa, cambia, va y viene por una puesta en escena donde los intereses y las emociones convierten la historia en una matrioska en la que las muñecas de dentro son más grandes que las de fuera: el guion se retuerce y contorsiona como un perro con una lata atada al rabo». Pero el trance del título parece apoderarse también de la historia, o de los que la cuentan, o de los que la ven, porque uno se despeja hacia el tramo final con cierta sensación de esclarecimiento, como si se tomara un café reconfortante y esclarecedor.

Quiero destacar también que su sesgo británico se hace notar —está además rodada en Londres—, colocando el film a una distancia importante de los exabruptos del cine americano que se realiza en la actualidad. No olvidemos que, en una importante parte, los clásicos directores del Hollywood de siempre jamás fueron europeos exilados, sobre todo tras la Segunda Gran Guerra.

Se nota que Boyle se divierte añadiendo volteos, elipses y túneles a su moderno estilo noir londinense. Una obra visualmente deliciosa, auditiva y que estimula la inteligencia; y también divertida e incluso electrizante.

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Me parecen muy acertadas las palabras de Jordi Costa en el diario El País cuando refiere que Trance es un: «Un efectista desmontaje hipnótico del codificado género del robo (o atraco) perfecto. La pintura de Goya es solo el MacGuffin en un juego de ingeniosos trampantojos que puede seducir mientras avanza, imparable, hacia su desenlace». Lo que añade luego Costa no lo comparto ni lo añado pues alude que la peli fuera poco proclive a la reflexión, y eso sí que no: ¡tiene la necesaria carga para hacer pensar al espectador!

El caso es que la película se ve con interés y agrado, pues desde el inicio ya te atrapa y zarandea por los más inverosímiles y desaforados vericuetos que se puedan imaginar; toda una aventura emocional que reproduce el desconcierto del espectador que llegado un punto no sabe a quién creer, de qué lado ponerse, de quién fiarse, engaño tras engaño, asistimos a la trama desojando y enroscando las complejidades más bulliciosas.

En resolución, creo que es un film que se recordará como un buen thriller psicológico. Sin duda tiene algún problema la cinta. Así, me parece que Boyle se excede un poco de frenada en la curva argumental donde lo azaroso, lo extravagante o lo sencillamente desmandado se adueñan de una película que había llegado hasta ahí entre regates, zigzagueos, acelerones, paradas y también magia imprevista.

Pero el film deja el sedimento de un cine único, inopinado e hipnótico. Como se dice al final de la peli: «¿Quieres recordar o quieres olvidar?». Pues bien, yo quiero recordar.

Escribe Enrique Fernández Lópiz 

  

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