El albergue de la sexta felicidad (The inn of the sixth happiness, 1958), de Mark Robson

  05 Mayo 2021

Bonita y aleccionadora película

el-albergue-sexta-felicidad-0Trata sobre la vida real de Gladys Aylward, una cristiana de base y valiente británica que trabaja como empleada doméstica, que decide hacerse misionera, y que no se amilana cuando, a pesar de que haberse ofrecido a su iglesia para ir a China, se lo niegan porque carece de títulos y preparación académica.

El hombre para el que trabaja le habla de los señores Lawson, unos misioneros que viven en la pequeña ciudad de Yang Cheng. La señora Lawson va a fundar un albergue en las montañas para dar cobijo a los hambrientos viajeros que transitan esos caminos.

Con su tenacidad, Gladys emprende viaje hacia esa remota localidad del norte de China. Al llegar, el país asiático está inmerso en una guerra cruel contra la invasión japonesa. Una vez allí empieza a predicar la palabra del Señor entre los huéspedes del albergue, pero, desafortunadamente, la señora Lawson fallece y Gladys se queda sola y sin apenas hablar el idioma.

Al principio le resulta difícil relacionarse con los habitantes de la zona, pero pronto es respetada y querida por ellos. En 1938 el albergue sirve de acogida a los agotados y hambrientos viajeros que recorren las montañas: El albergue de la sexta felicidad.

En un punto, junto al coronel Lin Nan, tiene que realizar una peligrosa misión antes de que estalle el conflicto entre China y Japón, cuyo objetivo es trasladar a cien niños sin hogar a través de las montañas para llevarles a un lugar seguro.

El director canadiense Mark Robson es un cineasta todo terreno con una respetable y extensa filmografía a sus espaldas, desde 1943 a 1979: El ídolo de barro, 1949; Más dura será la caída, 1956; Vidas borrascosas, 1957; Desde la terraza, 1960; El premio, 1963; o El tren de los espías, 1979.

Robson sabe realizar con gran oficio y maestría una narración lineal y detallada, la historia de esta gran mujer cristiana que se da a los demás de manera incondicional y lucha contra todo tipo de adversidades, propias y ajenas.

El guion de Isobel Lennart es muy bueno, adaptación de una obra de Alan Burges, que recreó en uno de sus libros la vida de Gladys Aylward (1902-1970), una misionera anglicana de Gran Bretaña que evangelizó y misionó el cristianismo en la China de la primera mitad del siglo XX. Su biografía la narró el escritor Burgess en el libro La pequeña mujer (1957), a raíz del cual se hizo esta película en Hollywood.

Gran música de Malcom Arnold, y excelente fotografía de Freddie Young.

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El reparto es antológico, con una Ingrid Bergman bellísima y con gran capacidad empática y dramática; Curd Jürgens que está como siempre, espléndido y brillante; estupendo Robert Donat.

Y acompaña un elenco actoral de primera, con Michael David, Athene Seyler, Ronald Squire, Moultrie Kelsall, Richard Wattis, Peter Chong, Tsai Chin, Edith Sharpe, Joan Young, Lian-Shing, Noel Hood y Burt Kwouk. Todos excelentes.

Tras el estreno del film, Gladys Aylward adquirió fama mundial, pero ella sufrió con las licencias románticas que la película se tomó acerca de aspectos que el filme narra o inventa sobre su amor con un militar chino destinado en la zona donde ella era misionera.

Película bonita, con valores elevados, gran dirección de Mark Robson, bonita fotografía y dirección escénica, y las grandes interpretaciones de Ingrid Bergman y Curd Jürgens. Es una película que puede llegar a emocionar y a reflexionar, aunque también hay que decir que el metraje es tal vez excesivo: 158 minutos.

La verdad, la he disfrutado en su totalidad las veces que la he visionado. Bajo las peripecias de nuestra infatigable heroína, subyace esa conocida máxima: «Todos en China se desean cinco felicidades: poder, longevidad, salud, virtud y una muerte dulce. La sexta felicidad es aquella especial o particular que cada uno busca en la vida por sí mismo».

Escribe Enrique Fernández Lópiz

  

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