Marathon Man (Marathon man, 1976), de John Schlesinger

  02 Abril 2021

Paradigma del cine de suspense y acción de los setenta

marathon-man-0Thomas «Babe» Levy (Dustin Hoffman), vive en Nueva York y está realizando su tesis doctoral en Historia. A la vez, se entrena con denuedo para correr maratones. Investiga el mismo campo que investigaba su padre que se suicidó veinte años atrás, tras haber sido perseguido durante la época de Joseph McCarthy. Henry, su hermano (Roy Scheider), conocido como «Doc», se hace pasar por un ejecutivo de una petrolera, pero en realidad es un agente del Gobierno perteneciente a una agencia secreta conocida como «La División», dirigida por Peter Janeway (William Devane).

Tras un accidente de tráfico, Doc sospecha que el criminal nazi Dr. Christian Szell (Laurence Olivier), irá a Nueva York para recuperar unos diamantes de un valor incalculable,s robado a los judíos asesinados en Auschwitz con las peores artes imaginables, como odontólogo que era. Doc viaja a Nueva York con el pretexto de visitar a su hermano; Bob ha conocido a Elsa (Marthe Keller), una extraña mujer suiza con la que ha iniciado una relación amorosa. Pero unos criminales agreden fatalmente a Doc que, muy malherido, se dirige a casa de su hermano que lo encuentra ya muerto cuando llega.

A partir de aquí, Babe se verá envuelto en una trama en la que el famoso nazi, el Dr. Szell, lo perseguirá para matarle, e incluso torturarle, como muestra la antológica escena de la tortura, en la cual Szell-Olivier, incorpora los miedos más cervales de cualquier persona sentada ante un dentista.

Habían transcurrido por aquel entonces siete años tras la gran película de John Schlesinger, Cowboy de medianoche (1969), con la que ganó tres Oscar, y recuerdo aquí otra película que me gustó mucho de este realizador: Domingo, maldito domingo (1971); pues bien, tras estas dos obras cimeras, en 1976 lanza Marathon man.

Estamos ante un film que sabe abordar con gran suspense y tensión una historia muy bien trenzada por el excelente guion escrito por el novelista y guionista norteamericano William Goldman, adaptación de su novela Marathon man de 1971 (Goldman es autor también de la reputada novela La princesa prometida, llevada al cine por Rob Reiner).

Schlesinger sabe encarar con la maestría que le caracteriza esta obra vertebrada por el magnífico libreto (si bien con partes algo confusas) de William Goldman, que se esmeró en este trabajo, aunque el final de la película es distinto al de la novela. Eficaz banda sonora de Michael Small y brillante la fotografía de Conrad Hall.

El reparto es de lujo, con un Dustin Hoffman genial y una actuación muy convincente y creíble, incluso trascendente; acompaña en el papel de malvado nazi el mismísimo Laurence Olivier, que demuestra una vez más su magisterio de enorme nivel con su trabajo en este film, en una de las presencias más diabólicas y una de las representaciones más verosímiles de un criminal nazi en la pantalla.

Están también de manera excelente artistas como Roy Scheider, sencillamente brillante en la intrigante figura del hermano del protagonista; William Devane, que sabe ganarse la animadversión del espectador en una de sus memorables apariciones; Marthe Keller, hermosa pero también convincente en su ambiguo rol, y además la química entre ella y Hoffman es muy efectiva. Y otras figuras como Marc Lawrence, Fritz Weaver y Richard Bright. A cual mejor.

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Como escribe Doig: «Hoffman y Olivier demuestran aquí, juntos y separados, por qué son dos de los intérpretes canónicos del siglo XX».

Ya Morales escribió en su momento, que esta película es de una «interesantísima intriga y uno de los éxitos más sonados de la década». Y Torres advirtió del “buen guión, espectacular prólogo y fotografía». Por mi parte, de acuerdo totalmente.

Recuerdo que la vi siendo estudiante, y ya por aquel entonces, y aunque me parece que en los setenta el cine era más asequible que hoy, pero para mi economía, mis amigos cinéfilos y yo procurábamos atinar bien y gastar nuestros exiguos recursos en ver cine bueno y evitar el malo. Y en este caso, no nos equivocamos. Esta película tiene enjundia, intriga, terror y todos los pecados humanos muy bien retratados entre los que destaca el crimen, el robo, la codicia y la malignidad encarnada en el viejo nazi Szell.

Es una película con un argumento bien hilvanado, coherente argumentalmente y sabiendo crear tensión in crescendo hasta acabar con un perfecto clímax final. Así, el film discurre por derroteros cada vez más tensos, donde a cada nuevo paso el espectador siente más congoja y desconcierto, hasta que finalmente el entuerto se deshace y se resuelve.

Aconsejo visionar esta película, sentarnos en una confortable butaca y disfrutar de los interesantes 125 minutos de metraje que constituyen un paradigma del cine de acción y suspense de los años setenta.

Escribe Enrique Fernández Lópiz

  

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