Peligro inminente (Clear and present danger, 1994), de Phillip Noyce

  19 Marzo 2021

Película bien trabada

peligro-inminente-0A veces uno no sabe bien en qué medida afecta el estado general y el de ánimo en particular a la hora de valorar un film. Hay películas que se ven sin agrado, en mala situación de salud o anímica, y entonces la cinta te parece mal. Otras al revés, un estado exultante te anima a calificar bien un film.

Claro que en estas situaciones de que hablamos, para quienes saben algo de cine, hay siempre un umbral de realidad que evita los comentarios locos o, dicho de otra forma, fuera de todo sentido racional; o sea, que no se suele dar eso de enjuiciar de maravillosa una película cuando es infumable, o ponerle suspenso cuando es evidente que tiene sus cualidades. Más allá del ánimo que se tenga.

Pues bien, quizá sea esta una de esas pelis que la vi con ganas, con buen humor, que me ha caído bien, aunque transcurridas ya unas horas, yo mismo sea consciente de que no se trata de una joya de excelencia, sino de una cinta trepidante realizada con mucho oficio en todos sus extremos y que te engancha; y eso es ya mucho.

Pues bien, vamos allá. Vi esta obra en una noche con muy buena disposición para el cine, y entonces me pareció una obra muy bien trabada y muy bien resuelta.

Se trata de un thriller de acción con tintes políticos, donde se cruzan los cárteles de la droga, la CIA, etc. Un clásico del género con un Harrison Ford en plenitud, pues su presencia da mucha credibilidad al film: los juegos malabares de la política americana, la CIA, los cárteles colombianos, donde la trama vibrante lo embarga todo, sin que te dé tiempo ni a disfrutar de los paisajes de la selva colombiana.

La película está excelentemente dirigida por Phillip Noyce, con pulso firme en pos de una trama tensa y vertiginosa que te atrapa de principio a fin en los 141 minutos que dura el metraje. La vertebración es un gran guion de Steven Zaillian, John Milius y Donald E. Stewart basado en la novela homónima de Tom Clancy. Acompaña una gran música de James Horner y redondea la faena una excelente fotografía de Donald McAlpine.

En cuanto al reparto, es de lujo. En primer lugar, un Harrison Ford magnético, sembrado, que está como nunca, vibrante (y no soy yo muy de Ford); Joaquim de Almeida interpreta a una gran villano; gran labor interpretativa de Willem Dafoe; James Earl Jones está súper; Anne Archer cumple sobradamente; Henry Czerny se luce; Harris Yulin está brillante; y así hasta el resto que conforman un coro de actores de primera en una película de acción trepidante.

En la película, el almirante James Greer enferma y Jack Ryan (Harrison Ford) es nombrado subdirector de la CIA en su lugar. Lo primero que habrá de hacer Ryan es investigar el asesinato de un amigo personal del presidente de los EE.UU., a la sazón un hombre de negocios que está relacionado con el tráfico de estupefacientes en Colombia.

Pero la CIA, a espaldas de Ryan, ha enviado a Colombia una fuerza de mercenarios tomados del propio ejército, francotiradores y gente aguerrida, dirigida por el temible Clark, para acabar con el cártel colombiano. En un momento dado, Ryan, que se ve entre la espada y la pared, decide apostar por la verdad y dar lo máximo de sí en este cometido, arriesgando su carrera e incluso su vida.

Se trata de una película espectacular, con muy buenas secuencias de acción que mantienen la tensión y el interés, cada mirada, cada silencio, todo está puesto en su lugar y aunque a veces sea algo complicado de seguir, al estar bien construido, con inteligencia y seriedad, al final te vas interiorizando de todo sin perderte.

Una película muy entretenida, dinámica y que de nuevo, como tantas veces, pone de manifiesto el sistema democrático norteamericano, sus elementos correctores, que pueden poner en línea incluso a la Presidencia del país. Pero claro, yo sé que los yanquis dan una de una de cal y otra de arena, que sacan sus basuras, pero dentro de unos límites a fin de que la crítica no llegue a afectar estructuralmente al sistema y a los valores que definen a los Estados Unidos.

Escribe Enrique Fernández Lópiz

  

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