Harry el sucio (Dirty Harry, 1971), de Don Siegel

  13 Febrero 2021

Icono del cine policíaco americano

harry-el-sucio-0Harry Callahan (Clint Eastwood) es el prototipo de policía duro que se ha criado en las calles de un San Francisco sucio y lleno de maleantes. Sus colegas de profesión le llaman Harry el Sucio, no sólo por sus heterodoxas maneras de ejercer su profesión contra los criminales, sino también porque es a él a quien siempre le encargan los trabajos más arriesgados y desagradables que nadie más querría.

En el núcleo de la historia, un francotirador que se autodenomina Scorpio, asesina de un certero disparo a una joven desde una azotea. No conforme con eso, chantajea al alcalde para que le entreguen cien mil dólares, pues si no lo hace seguirá asesinando a más ciudadanos.

El inspector Callahan es, por supuesto, el encargado de resolver el caso.

En mi parecer este film ya paradigma del cine policial, basa su mérito en tres pilares fundamentalmente: dirección, música y reparto.

Dirección

El director Don Siegel realiza este film con gran alarde de profesionalidad, originalidad y sentido del ritmo narrativo.

Ha sido imitada hasta el límite, pero ninguna de sus secuelas ha estado al nivel de esta.

En este thriller, Siegel cuenta una historia policíaca sin excesos, pero con la energía necesaria para este tipo de género.

En su favor está no hacer alarde de falsos romanticismos, sino que más bien cuenta la historia sencillamente, como suele hacer Siegel, uno de esos directores artesanales que no han sido reconocidos lo suficiente, a pesar de su palmarés en la dirección de películas, algunas de ellas muy buenas: Dos mulas y una mujer, 1970; La gran estafa, 1973; o Fuga de Alcatraz, 1979, por mencionar sólo tres de sus títulos más conocidos.

Como escribe Ebert con relación a esta película de policías y criminales: «Siegel demuestra una vez más que entiende la mística de Eastwood». Sin duda, esta cinta bien puede calificarse como un excelente clásico del cine de acción y un ejemplo del género de policías y criminales.

El guion de Harry Julian Fink, R. M. Fink y Dean Reisner está bien armado y lleno de tensión, intriga y ocurrentes y concisas intervenciones del duro Harry.

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Música

Destaca la música del reconocido compositor argentino Lalo Schifrin, a quien Siegel le pidió un score que fuera rompedor y que conectara con el tipo de música de la época. Así, Schifrin compuso una banda sonora mezcla de géneros, algo que ya había hecho otras veces: con jazz, funky, soul, rock psicodélico y música contemporánea, esta BSO anticipó el sonido de lo que sería el acid jazz un cuarto de siglo antes de que se inventara.

El tema dedicado a Scorpio domina una banda sonora en la que suena numerosas veces con distintas variaciones, Schifrin utiliza voces femeninas en el tema, son como voces interiores fruto de la locura del criminal, secuelas de su paso por la guerra de Vietnam.

En cambio, el tema de Harry es más austero y taciturno. Esta melancolía describe la torturada personalidad del inspector. Harry Callahan es un hombre solitario impelido a sacrificarse por el bien de la comunidad ya que su vida personal está marcada por la tragedia.

Pero hay otros temas en la banda sonora, que componen un conjunto muy interesante, a veces duro y emocionante, pero por momentos también divertido. Por supuesto tratándose de Schifrin hay jazz. Pero igualmente música pop e incluso una balada de estilo soul que interpreta el vocalista Bernard Ito.

Es buena la fotografía oscura, más bien ocre, ad hoc de Bruce Surtees.

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Reparto

La productora había previsto inicialmente que Frank Sinatra encarnara al personaje, pero un accidente le apartó del proyecto. Se barajaron luego nombres como John Wayne, Steve McQueen y Paul Newman; todos rechazaron el papel por diversos motivos relacionados con su carrera, sobre todo la idea de que el personaje podría dañar sus respectivas imágenes públicas.

Fue finalmente y venturosamente Clint Eastwood quien aceptó el papel, y acabaría triunfando liderando con maestría el reparto. Un Eastwood a quien uno no se cansa, aún hoy día, de verlo en este y otros trabajos, con su talante mitad escéptico, mitad duro, y siempre dispuesto a cualquier cosa.

En esta película, un hombre capaz de tomarse la justicia por su mano, un individuo solitario y sin vida personal, lo que hace que se vuelque totalmente en su trabajo de policía áspero y brutal, que persigue sin fatiga a quien se salte la ley. A Harry parece no importarle jugarse la vida a cada instante.

A esta emblemática obra del cine de policías, le acompañan con talento actoral: Harry Guardino, Reni Santoni, John Vernon, Andy Robinson, John Larch, Mae Mercer, John Mitchum, Woodrow Parfrey y Josef Sommer, todos muy bien y acertados.

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Concluyendo

Como escribe Palomo, este film es: «Uno de los iconos del cine policiaco de los setenta. Eastwood mira de reojo como sólo él sabe hacerlo y Siegel aporta oficio, nervio y un espectacular sentido del ritmo narrativo. Imitada hasta la saciedad, ninguna de sus clones le ha hecho sombra».

Harry el sucio fue un gran éxito de recaudación y el público asistió en masa a pesar de haber sido tachada la cinta como excesivamente violenta e incluso fascistoide. Visto lo cual y ante tanta publicidad gratuita por parte de críticos y otros personajes del mundo del cine, la Warner decidió explotar el filón rodando varias secuelas con pingües beneficios para la productora y para el propio Clint Eastwood.

Diecisiete años transcurrieron entre la primera y la quinta película sobre el inspector Callahan, al cual vimos incluso envejecer, pero siempre manteniendo su estilo. Clint Eastwood que en el fondo detestaba al personaje, siempre lo defendió públicamente.

Lalo Schifrin, a excepción de la tercera entrega, Harry el ejecutor, compuso también las bandas sonoras del resto de películas de la saga.

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La cuestión es que Harry el sucio habría de marcar un nuevo estilo que se vio en las películas policiacas posteriores. Sin el carismático antihéroe que representa Callahan no se entenderían entregas policiales posteriores como: Arma letal de Donner, 1987; o Jungla de cristal, de McTiernan, 1988.

Pero la saga —con títulos como Harry el fuerte, 1973, o Harry el ejecutor, 1976— y esta concretamente, la primera de ellas, han prevalecido por encima de otras de su categoría, como películas propiamente emblemáticas de los setenta que, empero, se pueden seguir viendo hoy día.

En definitiva, un clásico del cine de acción con un Siegel estupendo, Schifrin genial y un Eastwood inigualable. Como decía antes, John Wayne rechazó este papel, lo que luego intentó enmendar con Brannigan (1975), que resultó un fracaso en toda regla. Y es que Siegel-Eastwood siempre funcionaron bien, supieron entenderse y trabajar dando cada uno de sí el máximo de sus potenciales.

Aconsejo esta película que tampoco se regodea en la violencia gratuita y sí en el perfilamiento de un personaje singular, un justiciero, un hombre rocoso y pertinaz que, a pesar de la burocracia y los melindrosos, sin desfallecer, sigue y persigue sin denuedo y hasta el final al criminal psicópata, para evitar males mayores.

Escribe Enrique Fernández Lópiz

 

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